Mostrando entradas con la etiqueta PP. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PP. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de febrero de 2008

VICTORIA INAPELABLE DE SOLBES FRENTE A PIZARRO

EXPANSIÓN. MARTÍ SABALLS. 22/02/2008

Era la imagen del profesor frente al estudiante de primera fila, listillo y un poco díscolo, que quiere importunar pero que nunca se sale con la suya. Un Solbes tranquilo y pedagógico ha ganado por goleada a un Pizarro que ha desaprovechado todas las oportunidades que tenía y ha acabado liándose hablando de peces y panes. Ya empézó mal Pizarro citando a Lucas Mayada y los "Males de la Patria" y casi acabando con Joaquín Costa y "Escuela y despensa". Nervioso, con cara de mala uva todo el rato e incapaz de ofrecer argumentos serios (¡que los tenía!), el candidato del PP lo ha intentado, pero no lo ha logrado.

Solbes ha querido demostrar que hoy España está mejor que hace cuatro años. Ha sido su mensaje repetitivo. Pizarro ha defendido que España no tiene confianza hoy en su futuro y que el PSOE ha desaprovechado una oportunidad histórica. Solbes ha comparado cifras, ha comparado España con el resto de Europa y ha acertado (una pena que no lo haya desarrollado) que hay que ver los activos de las familias, no sólo los pasivos. Y ha reconocido que hay una desaceleración. Pizarro ha perdido claramente al no responder el cuestionamiento de Solbes sobre las declaraciones de Zaplana y el estado del sistema financiero, que tan bien conoce Pizarro. De Mariano Rubio, mencionado por Pizarro, ya nadie se acuerda.

Solbes le mete otro gol a Pizarro al comparar la situación de los precios del petróleo en 2004 y ahora, comparando distintas coyunturas internacionales. En la discusión sobre el empleo, pesan mucho más las cifras de 3 millones creados estos 4 años que la caída del paro de enero. Pizarro acierta con las referencias al diferencial al bono alemán, pero salvo cuatro expertos, nadie debía entenderlo. Solbes reacciona a la crítica sobre el modelo de país y el tema de la vivienda, diciendo que las bases de la burbuja (no lo menciona así), las puso el PP.

Pizarro mejora en la segunda parte del debate, a pesar de que Solbes empieza bien con los datos de aumento de renta per cápita. Luego Pizarro reacciona cuando entra en los problemas de hipotecas (¡grave error no seguir con este tema. Tenía petróleo que no explotó!). Con las cifras del CIS logra recuperarse, sin que Solbes -a pesar de realizar la distinción entre situación país y ciudadanos- compense la crítica. Aquí Pizarro perdió la oportunidad de poder remontar y fue incapaz de romper el uppercut de Solbes con la propuesta fiscal de Pizarro de eliminar los impuestos por debajo de 16.000 euros y el dinero que el Estado debería ingresar.

Desde entonces, Pizarro entró en un periodo de demagogia que Solbes constató. Pizarro responde sobre las posibilidades de reducción de gastos de la administración citando las reformas de Bermejo, ANV y ETA, la supresión del ministerio de la Vivienda. Fue el peor momento de Pizarro (junto con la parte final). Solbes vuelve a recuperar la iniciativa al hablar de pensiones

El debate entra entonces en un periodo donde el profesor ya perdona a su "alumno". "Hay españoles que no tienen dinero. Hay españoles que no tienen bolsillo", le dice. Pizarro se enrolla excesivamente con la energía y habla de El Gornal (la gente no sabe qué es) y el AVE. Busca la Comunidad de Madrid como ejemplo de las cosas que funcionan. Está bien para un debate en Madrid; pero las elecciones se celebran en España. En fin, mucho blabla por parte de los dos en I+D+i, aunque vuelve a ganar Solbes al decir que se ha duplicado el porcentaje que se dedica al PIB del 0,5% al 1%. Solbes gana la batalla de los gráficos y Pizarro se hunde definitivamente cuando mezcla churras con merinas y pregunta "¿apoyan ustedes la familia?"

Las conclusiones finales, un Pizarro ya derrotado apela a "nuestro líder Mariano Rajoy", a pactos de consenso, y a los principios de la transición. Solbes ofrece un mensaje de tranquilidad y confianza, que a mi no me deja nada tranquilo; pero, a sus votantes seguro que sí.

Como resumen: Solbes estuvo en su línea y Pizarro perdió una gran oportunidad. Sólo se mencionaron las hipotecas una vez y nadie habló de bolsa. ¿Qué dirán los 8 millones de españoles que invierten?

Ahora, vuestro turno. ¿quién ganó?

miércoles, 20 de febrero de 2008

MEMORIA HISTÓRICA



Rajoy prometió el pasado 26 de enero en Toledo "recuperar el espíritu de la transición" para los comicios del 2008.

Está claro que lo cumplen con creces. Aunque lo que no dicen es que la estrategia que han rescatado no es precisamente la de los "Padres de la Constitución"...
Escuchemos, si no, lo que decía el General Gutiérrez Mellado.

martes, 5 de febrero de 2008

PEQUEÑO MANUAL DE DEBATE PARA POLÍTICOS DE IZQUIERDAS

O cómo se debe debatir con los conservadores
Basado en los trabajos de George Lakoff y el Rockridge Institute (“Think Tank” progresista de EE.UU.)

CUESTIONES BÁSICAS

  • Ten buen humor.

  • Ten buen talante.

  • Mantén la calma. Ellos ganan cuando consiguen que grites o que pierdas el control.

  • Mantén el tipo.

  • Actúa siempre a la ofensiva, nunca a la defensiva.

  • No te hagas la víctima. No refunfuñes. No te quejes. No supliques.

  • Un empate con dignidad es una victoria para nosotros.

EL DEBATE CIVILIZADO…

  • Muestra firmeza, calma, capacidad de razonar, realismo, amor a nuestra ciudad/región/país, conocimiento de los hechos fundamentales y una actitud que refleje que te consideras igual a los demás, no superior.
  • Empieza siempre hablando de los valores, preferentemente de los valores que todos compartimos. Intenta ganar la partida en el terreno de los valores.
  • Trata con respeto a los conservadores, cuando les des la réplica. Nadie te escuchará si no lo tratas con respeto. Sé honesto. Evita los golpes bajos.
  • Es posible que tu oponente utilice un lenguaje que quiere decir lo contrario de lo que dice, es decir, el llamado lenguaje orwelliano. Utiliza tú un lenguaje que describa con precisión lo que él está diciendo.
Por ejemplo: Cuando Pizarro dice que “hace falta un nuevo modelo de compensaciones y protección social, en el que recibiría más fondos quien fuera más productivo”, realmente está proponiendo “privatizar las pensiones”.
  • Cuando oigas el lenguaje orwelliano observa de dónde surge, porque es una guía para saber en qué son vulnerables.

EL DEBATE CON LA OPOSICIÓN…

  • No esperes convencer a los conservadores incondicionales.
  • Los conservadores han caricaturizado a los progresistas haciendo que parezcan débiles, irritados, intelectualmente flojos, poco patriotas, desinformados y elitistas. Que no creen un estereotipo tuyo en ninguno de esos sentidos.
  • Utiliza, si puedes, cuestiones polémicas, a modo de cuña. Casos en los que tu oponente traicionará alguna de sus creencias, diga lo que diga.

APRENDE A ENMARCAR

Los marcos las estructuras mentales con las que los seres humanos interpretamos la realidad (y con las que, a veces, nos inventamos la realidad). Como consecuencia de ello, conforman las metas que nos proponemos, los planes que hacemos, nuestra manera de actuar y aquello que cuenta como el resultado bueno o malo de nuestras acciones. Toda palabra evoca un marco.

Por ejemplo, cuando hablamos del estado del bienestar, esto evoca un determinado modo de entender las políticas públicas. Se puede decir que utilizar ese término encaja en un marco progresista.

  • Una vez que tu marco se acepta dentro del discurso, todo lo que dices es sencillamente sentido común.
  • Decir sólo la verdad, no funciona.
  • Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente. Cuando hay que discutir con el adversario: no utilices su lenguaje.
  • Cuando negamos un marco, evocamos el marco.
  • Sé sincero. Utiliza marcos en los que realmente crees, basados en valores que realmente defiendes.
  • No te limites a negar las reivindicaciones de otras personas; REENMARCA. Los marcos prevalecen sobre los hechos. Los marcos de él se mantendrán y los hechos rebotarán. Reenmarca siempre.
  • No respondas nunca a una pregunta enmarcada desde el punto de vista de tu oponente. El estilo de discurso corriente requiere que contestes directamente a las preguntas que te han hecho. Eso es una trampa.
  • Es posible que un oponente no sea sincero cuando su verdadero objetivo no es el que dice. Hazle ver con educación cuál es ese objetivo, y después reenmarca.

EN CAMPAÑA

  • Una campaña política no es una campaña de marketing y el candidato no es un producto.
  • Huye de los montajes mediáticos. Si el juego está trucado de antemano, no te prestes al juego.
  • Empieza siempre hablando de los valores, preferentemente de los valores que todos compartimos. Intenta ganar la partida en el terreno de los valores: La gente no vota por sus intereses, vota por sus valores, por su identidad, por aquellos con los que se identifican.
  • Cuenta historias. Búscate una buena colección de historias que funcionen.

LA GUERRA CULTURAL

Esta es la estrategia neocon mundial. Es una guerra conducida con todo lo imaginable, excepto munición real, contra los progresistas, a los que nos retrata como una amenaza para las identidades culturales, religiosas y personales de los conservadores. Sin esta guerra cultural, los conservadores no pueden ganar. No es una situación de crispación pasajera, es una estrategia PERMANENTE.

  • Nuestra meta es unir a los ciudadanos entorno a unos valores. Los ideólogos de la derecha quieren dividir a la población mediante una fea guerra cultural. Nosotros ganamos con un discurso civilizado y una conversación abierta y respetuosa.
  • Evita los debates a gritos. Recuerda que la derecha radical plantea una guerra cultural y que los gritos son la forma de discurso de esa guerra. El discurso civilizado es la forma de discurso de la moral progresista. Obtienes una victoria cuando el discurso se convierte en discurso civilizado.

miércoles, 16 de enero de 2008

VOTO ÚTIL

Las Elecciones Generales están muy ajustadas, ¡para qué nos vamos a engañar! Además, tengo a menudo la sensación de que vivimos un punto de inflexión en la historia contemporánea de España.

Me preocupa la intervención indisimulada de la Iglesia en la política, y el peso creciente del ala más a la derecha del PP en su propio partido. Sirva de muestra, la suerte que han corrido algunos de los más "moderados" del PP, empezando por Pimentel en Andalucía y continuando con un rosario de Piqués y Gallardones. Incluso en economía se ha sacrificado al liberal Rato, por el neocón radical Pizarro. Hasta la Legionaria de Cristo e ilustre consorte, Ana Botella, parece que puede ser la próxima Alcaldesa de Madrid.

España es tradicionalmente de izquierdas. La derecha ha necesitado unirse para ganar, en la Segunda República, con la CEDA, y en nuestros días, con el PP. Y esto ha podido ser posible por la división de la izquierda política y la apatía y falta de participación de la izquierda sociológica.

Es por esto que se hace necesario el que nos demos cuenta de que, para consolidar y avanzar en las políticas sociales acometidas: educación para la ciudadanía, avances históricos en la igualdad de derechos, cobertura a la dependencia, lucha contra la violencia machista... NO PUEDE GANAR LA DERECHA EN MARZO.

No se me ocurre una manera más hermosa de expresarlo, que estos versos de Joaquín Sabina, poco sospechoso de seguidismo hacia el PSOE.

Voto útil malgré moi

Esta vez, a mi pesar,
se desangra el núcleo duro
de la izquierda del futuro
como una rosa Aguilar.

La llama de Llamazares
me llama, pero, hoy por hoy,
urge frenar a Rajoy
con votos más populares.

Siempre quedará París
para joder a los míos,
le dijo, entre escalofríos,
Carla Bruni a Sarkozy.

El ácrata que hay en mí
entre Rouco y Artapalo
elige lo menos malo
tapándose la nariz.

Se divorcian a granel
las huestes anti divorcio,
Rato y Cascos, qué consorcio
de Caínes, pobre Abel.

Se desespera Esperanza
con Gallardón a la vista,
hay atasco en la autopista
pepera de la venganza.

Malditas leyes de Hont,
nacionalistas de baba
que exprimen a Rubalcaba
contra la diosa razón.

Por no hablar del fuego amigo
que hiere pero no mata,
del bulldog contra la gata
del Público, resto y sigo.

La polis está que arde
a pie de imprenta del BOE,
izquierda unida al PSOE
mejor mañana que tarde.

Votandito a Zapatero
mica, feldespato y cuarzo,
cuando los idus de marzo
se deshagan de febrero.

martes, 20 de noviembre de 2007

EL PODER DECISORIO DE LA "IZQUIERDA VOLÁTIL"

EL PAÍS. CÉSAR MOLINAS. 11/11/2007
Los votantes centristas no son los fundamentales para lograr el triunfo electoral en España, sino aquellos que oscilan entre el PSOE, IU o la abstención. El PP puede ganar, pero lo tiene 'a priori' cuesta arriba

La creencia de que las elecciones generales en España son decididas por los votantes centristas es incorrecta. La evidencia empírica muestra que estos votantes, definidos como aquéllos cuyo voto oscila entre el PSOE y el PP, tienen escasa relevancia. Los votos decisivos son los de la izquierda volátil, aquellos que oscilan entre el PSOE, IU y la abstención. Esto equivale a decir -y sé que la equivalencia no es obvia- que en las elecciones generales el PP siempre juega en campo contrario: las puede ganar, pero lo tiene a priori cuesta arriba. En este artículo me propongo mostrar que estas afirmaciones y equivalencias están respaldadas por los datos electorales y, también, extraer algunas consecuencias que me parecen interesantes.

En primer lugar, analizaré los resultados de las elecciones generales desde 1982 con el objetivo de cuantificar el voto centrista y el de la izquierda volátil. En segundo lugar, y aunque este artículo trate de elecciones generales, recogeré algunas enseñanzas de las elecciones locales del 27 de mayo pasado. En tercer lugar, me detendré en la relación que existe entre el voto al PSOE, por una parte, y la abstención y el voto a IU por la otra. En cuarto lugar, discutiré hasta qué punto un incremento notable de la abstención en Cataluña puede hacer perder al PSOE las elecciones de 2008. Por último, haré observaciones sobre las estrategias de los dos grandes partidos estatales.

Con una única excepción: en el último cuarto de siglo, España ha votado mayoritariamente izquierda. Desde 1982 ha habido siete elecciones generales. En seis de ellas la izquierda (PSOE, IU y sus antecesores) obtuvo entre un mínimo de 2,3 y un máximo de 3,5 millones de votos más que la derecha (PP, aliados regionales y sus antecesores). Sólo en las elecciones de 2000, que tuvieron la tasa de participación más baja de la actual etapa democrática (69%), la derecha superó en votos a la izquierda: la diferencia fue de 1 millón de votos. En 2000 la izquierda perdió 2,7 millones de votos respecto a 1996, de los cuales 2 millones fueron a incrementar la abstención. Esos 2,7 millones de votos los volvió a ganar en 2004. La derecha ganó 0,6 millones de votos, alcanzando su máximo histórico de 10,3 millones, pero los volvió a perder en 2004. Me parece razonable utilizar estas cifras para cuantificar los colectivos que antes he denominado votantes centristas e izquierda volátil. Los primeros pueden estimarse en 0,6 millones, que son los votos que ganó la derecha en 2000 tras una etapa de gobierno en minoría del PP en la que hizo gala de moderación y de buena administración. Esta cifra coincide con los votos perdidos en 2004 tras una etapa de mayoría absoluta en la que la arrogancia sustituyó a la moderación y en la que se tomaron decisiones, como la guerra de Irak, alejadas del sentir de muchos ciudadanos. Cabe señalar que esos 0,6 millones de votos no decidieron las elecciones de 2000: el PP hubiese seguido gobernando aunque no los hubiese obtenido. Lo decisivo fue el desplome de la izquierda por la huida del voto volátil. Esta izquierda volátil puede estimarse en unos 2 millones de electores: los que votaron a la izquierda en 1996, se abstuvieron en 2000 y volvieron a votarla en 2004.

Las elecciones locales de mayo de 2007 ilustran bien que el voto de la izquierda volátil es decisivo en España no sólo en las elecciones generales, sino también en elecciones de otro tipo. En el conjunto de España, y relativo a las elecciones locales de 2003, el PSOE perdió 240.000 votos, pero el PP sólo ganó 38.000. La aplastante victoria del PP en el municipio de Madrid resultó de una pérdida de 139.000 votos para el PSOE y de una ganancia de tan sólo 709 (sí, setecientos nueve) para el PP. La izquierda volátil volvió a decidir, esta vez a nivel local. No hay trazos de un trasvase significativo de votos del PSOE al PP. Además, el carácter decisorio del voto de la izquierda volátil no es un rasgo exclusivo de la actual etapa democrática. En las elecciones de 1933, la izquierda volátil -entonces el anarquismo- se abstuvo. Y ganó la derecha. En 1936, los anarquistas fueron a las urnas y los votos se incrementaron en más de 1 millón. Ganó la izquierda. No tengo ni conozco ninguna explicación convincente de por qué en España la izquierda volátil tiene este carácter decisorio, que no ha menguado ni tan siquiera con la aparición de una numerosa clase media en la segunda mitad del siglo XX. Sea cual sea la explicación, en esto los españoles somos atípicos. En la mayoría de los países de nuestro entorno la alternancia en el poder la deciden los votantes de centro, que votan ora a la izquierda ora a la derecha. Aquí, por algún motivo, somos diferentes.

Paso ahora a desarrollar el tercer punto de mi argumentación. Si bien, según mis definiciones, derecha y PP son casi sinónimos, izquierda y PSOE no lo son. En 1996 la izquierda obtuvo 12,06 millones de votos y la derecha 9,76 millones. En 2004 se repitieron las cifras: la izquierda obtuvo 12,06 millones de votos y la derecha 9,72 millones. En el primer caso ganó las elecciones el PP y en el segundo el PSOE. La diferencia la marcó el resultado de IU, que obtuvo un 11% de los votos totales en 1996, su máximo histórico, tras la memorable pinza Aznar-Anguita, y solamente un 4% del total en 2004. Un análisis estadístico de los datos electorales utilizando modelos sencillos de regresión, que cualquiera puede replicar descargando los datos del Ministerio del Interior en una hoja de cálculo, ofrece los siguientes resultados: 1. Existe una relación estadística muy significativa entre el porcentaje de votos totales válidos que obtiene el PSOE, por una parte, y el porcentaje de participación en las elecciones y el porcentaje de voto a IU, por la otra parte; un aumento de la participación electoral de un 1% causa un aumento del porcentaje de voto al PSOE del 0,6%, mientras que un aumento del porcentaje de voto a IU del 1% causa una disminución del porcentaje del voto al PSOE del 1%. 2. No existe ninguna relación estadística significativa entre el porcentaje de votos totales válidos que obtiene el PP y el porcentaje de participación en las elecciones. En román paladino, estos resultados quieren decir lo siguiente: con una participación lo suficientemente alta y con un voto a IU lo suficientemente bajo, el PSOE siempre ganará unas elecciones generales, haga lo que haga el PP. Esta "ley de hierro" fundamenta las afirmaciones y la equivalencia enunciadas en el primer párrafo de este artículo.

Con los parámetros mencionados en el párrafo anterior se puede construir una tabla de doble entrada para estimar el porcentaje del voto total al PSOE en función de la participación electoral y del porcentaje de voto a IU. Esta tabla, que, insisto, todo el mundo puede construirse, muestra que es improbable que el PSOE gane las elecciones de 2008 si el voto a IU se mantiene en el 4% y la participación cae por debajo del 71% (en 2004 fue el 76%). Si el voto a IU subiese al 6%, el PSOE necesitaría una participación del 74% o superior para ganar. Si bien una participación superior al 71% parece probable, una participación del 74% (coincidente con la media histórica) parece más difícil de conseguir. Este mismo tipo de tabla puede utilizarse para evaluar los efectos que tendría un gran aumento de la abstención en Cataluña, como resultado de la sensación de desgobierno que podrían tener los votantes de esa comunidad. Si la participación catalana cayese hasta el 64%, el mínimo histórico alcanzado en 2000, el PSC podría perder 3 o 4 escaños y entonces el PSOE necesitaría una participación mínima del 73% en el resto de España para seguir gobernando, algo que me parece complicado pero no imposible. No pueden descartarse participaciones inferiores al 64% en Cataluña. En este caso, el PSOE lo tendría muy difícil para ganar en 2008.

Para concluir, quiero recalcar que la metodología agregada y "de arriba abajo" usada en este artículo ignora aspectos tan importantes del proceso electoral como la Ley d'Hondt o la incorporación al censo de nuevas cohortes. Sin embargo, considero que es la mejor para obtener una visión de conjunto de la problemática electoral, que muchas veces se pierde en el análisis desagregado por circunscripciones. La izquierda volátil es un conjunto heterogéneo con pocos denominadores comunes, todos ellos negativos. Es común su rechazo frontal al PP y a todo lo que representa la derecha. Es común también su desdén hacia el PSOE, al que votan tapándose la nariz cuando le votan. Por lo razonado hasta aquí, el objetivo principal de una campaña electoral, de cualquier campaña electoral, en España debe ser para el PP que no vayan a votar los que le detestan y para el PSOE que acudan a las urnas los que le desprecian. ¿Son consistentes sus estrategias electorales con estos principios?