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miércoles, 21 de diciembre de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
Una nueva ética social para el S.XXI
Desde Aristóteles y Spinoza hasta Heidegger, Sartre o Camus pasando por Kant, la ética, en tanto ciencia del comportamiento, como una introspección honda de los valores y vivencias que anidan en cada ser humano, se ha ido construyendo a lo largo de la historia y es objeto de la filosofía desde su mismo origen.
La sociedad industrial primero y la de la información y comunicación después, así como los rápidos avances en el conocimiento científico y técnico, han introducido una considerable variación en costumbres y aspectos morales que determinan nuevos matices en la vida y en la convivencia.
La posmodernidad ha aportado un ansia de exclusividad que confunde lo sustancial con lo aparente y en esa sociedad de la novedad, todo es efímero. Es una nueva versión del fanatismo que fructifica en insolidaridad, en el desprecio por el equilibrio con el entorno y en la explotación irracional de la naturaleza por el hombre, justificada por un más que dudoso y, desde luego, nada ético progreso.
En cuestiones fundamentales, el mundo ha cambiado poco, la explotación se ha vuelto más brutal. El aumento del poder adquisitivo conlleva una mejora en la calidad de vida acompañada de la generalización del consumismo como nueva religión. Los avances científicos que por un lado facilitan la vida, paradójicamente, aumentan las diferencias sociales haciendo a las nuevas mayorías cada vez más dependientes de las oligarquías dominantes. La economía actual no se encuentra al servicio de la humanidad, sino de unos pocos que ponen en jaque incluso a los propios Estados, obligándoles a tomar decisiones que no sólo van en contra de la mayoría de los ciudadanos, sino que están dirigidas exclusivamente a seguir aumentado los beneficios de la minoría. El dominio de los organismos de poder es cada vez mayor, los poderes reales y los poderes fácticos han adquirido un nivel global de poder que aleja cada vez más la posibilidad de control por parte del individuo, por no enfatizar que la manipulación informativa produce una sociedad cada vez mas sumisa y acrítica.
La precariedad, la incertidumbre, la desaparición de referentes hacen que se alcen de nuevo voces que reclaman reflexión y un nuevo paradigma social para afrontar estos nuevos retos.
Esta pos-modernidad globalizada, obliga a redefinir la manera de ser en el mundo y al establecimiento de nuevos códigos. Si queremos enseñar a nuestros hijos a pensar y crecer intelectual, emocional y moralmente; a vivir y convivir, siempre en un marco de tolerancia y unidad entre el ser y el hacer, entre pensar y actuar, se hace necesario una reacción épica a esta nueva moral dominante y a su razón imperante. Se trata de la lucha del hombre por mantenerse erguido.
Tanto en el siglo de las luces como en el XXI, reconocer a los demás como iguales, luchar por la libertad y buscar la fraternidad de los seres humanos en un mundo armónico han sido pilares de un comportamiento y un discurso ético y al mismo tiempo divisa de la masonería porque la ética implica una reflexión sobre la moral, un análisis crítico de esas reglas que nos permite llegar a conclusiones acerca de nuestro comportamiento social.
Esta postura ética implicaría la lucha por construir unas estructuras sociales que se basen en el Desarrollo Sostenible de todas las sociedades humanas; donde los recursos estén equitativamente distribuidos, y donde la compulsión consumista de Occidente, muchas veces asentada en la explotación de hombres y recursos de otros continentes, se frene y sea sustituida por un consumo responsable y racional.
Buena parte de los problemas de la humanidad se resolverían con una justa distribución de los recursos, con la ayuda real a un desarrollo económico para la población de los países afectados, y no para sus corruptos gobiernos.
¿Cuál es el método para alcanzar este objetivo?. Sin duda pasa por una educación integral que posibilite la capacidad crítica para volver a ser dueños de sí mismos. Por recuperar el poder del individuo en las democracias, porque la tolerancia guiada por la razón sea la única ley moral, el camino para refundar la idea de progreso de la Humanidad. Por forzar a nuestros Gobiernos desde una decidida actividad ciudadana a que primen en las relaciones internacionales el pleno respeto a los Derechos Humanos frente a los diferentes intereses financieros o estratégicos. Si queremos un mundo justo debemos comprometernos y actuar con justicia luchando por el ejercicio de nuestra libertad individual, alejando de nosotros ese gran enemigo interno que es el miedo.
En la esperanza de que la ilustración se imponga al fanatismo, la libertad de conciencia, la laicidad, la comprensión y la tolerancia deberán ser el mortero que una las piedras que deberemos aportar nosotros en la eterna construcción del templo.
La Masonería adogmática no existe sino por sus valores de libertad absoluta de conciencia, de tolerancia y de aspiración a la mejora material y moral de la humanidad. Defendemos que la piedra de toque para construir el siempre inacabado edificio, debe ser esa vieja roca firmemente tallada por aquellos que nos precedieron. Para afrontar los nuevos retos bastan las viejas herramientas, los principios del humanismo que se encuentran en la base de nuestra filosofía desde el mismo momento en el que nacimos como Órdenes y permanecen inmutables, los que deben alumbrar nuestro caminar por el tiempo y que no son otros que la libertad, la igualdad y la fraternidad.
El Espacio Masónico de España, como parte de la sociedad civil organizada, siempre trabaja y ofrece su apoyo en la difícil tarea de conseguir una sociedad más libre, más igualitaria y más fraterna.
Gran Logia Simbólica Española
Gran Logia Femenina de España
Federación Española de la Orden Masónica Mixta Internacional El Derecho
Humano
Gran Oriente de Francia
sábado, 19 de febrero de 2011
martes, 1 de febrero de 2011
jueves, 23 de septiembre de 2010
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Blas Infante, Masón Andaluz
Masonería en Jaen
Haciendo un paréntesis en los listados masónicos que estoy publicando, he leído una noticia sobre una exposición sobre la vida de Blas Infante el considerado "padre de la patria andaluza" en la capital jienense . Se puede estar más o menos de acuerdo con sus teorías; más o menos en consonancia con su visión de Andalucía, no es este un artículo político. Para entender la biografía de cualquier ser humano hay que buscar en la raiz de sus creencias, es importante saber si era protestante, musulmán, católico, igual que es importante saber si pertenecía a grupos políticos, incluso el estado civil de un personaje es importante para el estudio de su biografía. Hace poco leí un artículo sobre George Washington en el que se obviaba por completo su pertenencia a la masonería, algo increíble pues es parte muy conocida e importante de la vida del regente americano. Algo parecido suele pasar con Blas Infante, sólo se habla de su pertenencia a la masonería con "la boca chica" o para insultar su figura junto con otras "descalificaciones" como si ser masón fuera algo malo o digno de oprobio.
Blas Infante, solicitó la entrada a la masonería en 1923 en una logia reunificada (procedía esa logia de la unión de dos logias, curiosamente una se llamaba Isis y la otra Joven Andalucía) llamada Isis y Osiris perteneciente al Gran Oriente de España. El rito era egipcio, tal vez esto o alguna circunstancia que desconocemos hizo que retirara su solicitud y aunque su amigo Pedro Vallina continuó con su proceso, él entró más tarde en otra logia, Fe y Democracia, al principio pertenecía aquella logia al Gran Oriente de España, luego tanto la de Isis y Osiris, como la de Fe y Democracia, pasarían a la Gran Logia Regional del Mediodía (la Gran Logia que aglutinaba en su mayor parte a los talleres andaluces). Al parecer, cerca del inicio de la Guerra Civil también presidió una logia de perfección llamada Fermín Galán nº 6 (las logias de perfección "gestionan" los grados masónicos del 4 al 14 en el rito escocés). Blas Infante llegó como mínimo a grado 18 dentro de la masonería del rito Escocés Antiguo y Aceptado, el mayoritario de aquella época. Ni qué decir tiene que cuando Blas Infante viniera a Jaén a dar sus mítines se encontraría con sus hermanos de la provincia, algo de lo que no queda constancia alguna pero es más que probable. Siendo los miembros de la logia de Linares tan activos políticamente y la logia de Jaén tan histórica (al rededor de 40 años de funcionamiento), no es una afirmación descabellada.
Al final Blas Infante encontró la muerte a manos de la intolerancia, el 11 de agosto de 1936, en la carretera que discurría de Sevilla a Carmona. Sirva esta pequeña entrada como humilde añadido a la biografía de Blas Infante.
jueves, 2 de septiembre de 2010
¿Es la Masonería un institución ocultista?
Por: Iván Herrera Michel
He recibido un correo electrónico de una persona que no es miembro de la Orden, preguntándome si la Masonería es una institución esotérica y pidiéndome de paso que le confirmara su firme sospecha de que los Masones somos ocultistas.
Al respecto, conozco muchos Masones que se apresurarían a contestar en forma categórica que la Orden sin ocultismo no es Masonería, y muchos otros que rápidamente afirmarían que su doctrina se limita a ser “una alegoría moral ilustrada por símbolos” que no tiene nada que ver con las ciencias ocultas.
Yo, mirando a mi alrededor, no veo las cosas tan en blanco y negro, y reconozco al mismo tiempo, en una pluralidad innegable, a Masones racionalistas, ocultistas, cristianos, hablando de ética y moral, profesando espiritualidades ateas, aceptando a los anteriores sin mayores problemas en nombre de la tolerancia, y a un variado Etc.
Tampoco, en honor a la verdad, veo cosas ocultas, reservadas, impenetrables, de difícil acceso, clandestinas, o solo contadas a un pequeño grupo que es como se define lo “esotérico” en lo gramatical, lo filosófico y hasta en lo esotérico (valga la expresión).
Es más, yo me atrevería a asegurar que muy pocas sociedades en el mundo han sido objeto de mayor escrutinio público e infiltración por parte de quienes desean verla desaparecer, dominarla desde adentro o la miran con desdén, y en su afán de desprestigiarla han llegado a exhibirla en forma desmedida, asegurándose antes de organizar un espectáculo mediático.
En este aspecto, la Masonería no ha tenido descanso desde la aparición en Londres, en la edición del Daily Post del 3 de septiembre de 1724, de un anuncio que publicó una pintoresca sociedad que se hacía llamar Antient Noble Order of the Gormogons (Antigua y Noble Orden de los Gormogones), que al parecer tenía como objetivos la ridiculización de la recientemente fundada Masonería especulativa y de la historia que se había atribuida a sí misma en las Constituciones de Anderson de 1723.
Luego vinieron muchas otras divulgaciones que en su época fueron muy controvertidas, como las de Samuel Prichard y Marie Joseph Gabriel Antoine Jogand-Pagès (Leo Taxil), que paradójicamente hoy consultan los Masones al estudiar el simbolismo de la Orden. En pleno siglo XXI no se escapan de esta difusión medios tan respetables como Natgeo, History chanel, la BBC, Youtube, uno que otro bet sellers, Etc.
Hoy en día todo está al acceso público, y los Masones y no Masones al llegar a una ciudad pueden buscar en el directorio local cuantas y cuales Grandes Logias y Logias funcionan allí, ya sea de carácter masculina, femenina, mixta, Prince Hall, militar, Etc.
En Internet, al momento de escribir estas líneas, busqué en Google la expresión “Gran Logia” y se me ofrecieron 358.000 resultados. Cuando busqué en inglés “Grand Lodge” los resultados fueron 7.380.000, y cuando lo hice en francés con “Grande Loge”, salieron 9.190.000. Es claro que no todos estos sitios son Masónicos, pero si muestran la cantidad de veces que se ocupan de la Orden o la mencionan los internautas en esos tres idiomas. Sorprende que en conjunto sean un poco más de lo que lo hacen con Sócrates, cuyos resultados suman 15.300.000 en toda la Red.
Por otra parte, existe una fuerte tendencia en la Masonería a mostrar sus templos, museos, tiendas, Etc. Para citar un solo ejemplo, me he enterado recientemente por la Revista FÉNIX que el blog francófono Google Sighttseeing propone a sus visitantes un tour Masónico por Internet mediante Google Street View, con paradas virtuales en Templos llamativos de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Hong Kong y Noruega. Lo puede seguir cualquier persona.
También es un hecho cierto el que las enseñanzas Masónicas muy pocas veces se han trasmitido oralmente de boca a oído. Al parecer, esta práctica se ha limitado principalmente a las formas de identificación.
Desde que Samuel Prichard publicó en Londres en 1730 su “Masonería Disecada”, para no mencionar solo las “Constituciones de Anderson” de 1723, hasta hoy, los Masones y Masonas abrevan sus conocimientos de fuentes escritas que adquieren sus plenos sentidos en sus puestas en escena. Masón que se respete es un buscador nato de libros sobre la Orden. Es más, Anderson se basó en viejos textos de los gremios de constructores.
Eso hace que la tradición oral en la Masonería, en el mayor de los casos, sea la excepción y no la regla general, y mi experiencia personal de casi tres décadas en la Orden me ha mostrado que toda persona puede acceder a su simbolismo y método constructivo si le interesa y se aplica en ello. No es difícil.
Es decir, que a menos de que hablemos de los mecanismos de identificación, sobre los que hay la disciplina constructiva de la discreción personal, y que también se pueden averiguar fácilmente en la red, en lo personal no veo que la Masonería esté ocultando algo o mantenga bajo reserva un gran secreto. Al contrario, parece interesada en mostrar que no es así y asumir un rol social más protagónico.
Caso distinto, sucede, por ejemplo, con la formula de la Cocacola, las estrategias de defensa militar de Alemania, los cuenta habientes de los Paraísos fiscales o las finanzas de la ETA, que no hay forma de conocerlas, y se mantienen accesible solo a un pequeño círculo interno de información.
Bajo la premisa de que “esotérico” es lo que no es del dominio público, entonces la Compañía Coca – Cola, el Estado de Alemania y la ETA serían instituciones esotéricas. Por lo menos, lo serían más que la Masonería. Pero esta deducción, no habilitaría a nadie a afirmar que son entidades ocultistas, en la consideración de que todo esoterismo es un ocultismo, que como todos sabemos es falsa.
La doctrina Masónica es algo que se va avistando en la medida en que se trabaja en su método simbólico, y en este orden de ideas - salvo en la mente calenturienta de Masones y no Masones amantes de las teorías conspiratorias - no existe en ella eso que Dan Brawn muestra en el “Símbolo Perdido” como unos círculos de acción que contienen dentro de sí otros círculos más secretos, que a su vez cuentan con unos más íntimos, que ocultan a otros más pequeños, que no dejan ver a otros menores, como si se tratara de las famosas muñecas matryoskas rusas, y al final estuviera un gran secreto guardado.
Por su lado, la Iniciación Masónica reviste características particulares muy propias y distintas de las que distinguen los ritos de paso o ceremonias de introducción de otras instituciones civiles, mistéricas, estudiantiles, místicas, monacales, Etc., y aunque guarda en común con todas ellas que da comienzo a un proceso continuo dividido en etapas, es un grave error compararlas o extrapolar elementos de uno a otro lado.
En Masonería no se avanza para desarrollar poderes latentes o para pertenecer a círculos de poder. Esta afirmación que podría ser de una gran decepción para algunos, es muy necesaria en la práctica para distinguir lo que concierne al método simbólico constructivo de la Masonería y lo que es del dominio de otras corrientes filosóficas, ocultistas, mistéricas, Etc., diferentes a la Orden, que si tienen entre sus objetivos estas metas.
Ahora bien, dicho lo anterior, no podemos desconocer el hecho cierto de que el simbolismo Masónico también se observa desde el siglo XVIII francés y alemán abocado por algunos sectores de la Orden desde la óptica de algunas ciencias ocultas y de que en consecuencia se haya producido una amplia literatura al respecto con escritores muy conocidos. René Guenon, Madame Blavatsky, C. W. leadbether, Oscar Wirth, y Julius Evola, son apenas unos cuantos de ellos.
En este sentido, las corrientes que con más frecuencia han hecho nido en la Masonería están emparentadas con la Teosofía, la Alquimia, el Tarot, la astrología, la cábala, el rosacrucismo, los misterios egipcios, griegos y pitagóricos y el Martinismo, aunque en menor medida se halla prácticamente de todo en nombre del esoterismo de la Orden, pudiendo dar la impresión de que ella fuera un recipiente vacío al que habría de llenarlo con conocimientos ajenos y no un cuerpo doctrinal autónomo.
Es decir, que el ocultismo al interior de la Masonería es un fenómeno sobreviniente en algunos sectores de la Orden y no algo general o consustancial desde su origen, que obligaría a todo Masón a adoptarlo.
Un análisis objetivo de la Masonería especulativa o Moderna, surgida en Londres en 1717 (tomo la fecha convencionalmente), nos muestra que a pesar de que algunos de sus fundadores eran estudiosos de la astrología, el rosacrucismo y la alquimia, ellos no trasladan a la Masonería sus sistemas de creencias, lo cual sumado a la influencia de un clérigo anglicano y otro presbiteriano genera una Orden deísta, que se volvería diversa a lo largo y ancho del Siglo de las Luces, ya sea con un carácter católico y trinitario impuesto por los inmigrantes escoceses, como con uno racional fruto del enciclopedismo, o asumiendo posturas místicas u ocultistas por contagió de ese mundo mágico heredado de la edad media.
Hoy vemos en los países escandinavos como la Masonería tradicional posee carácter luterano y está vedada para los no protestantes, en la de Francia prima el positivismo y el racionalismo, en la de los Estados Unidos de América la razón de ser del Masón es la filantropía, la que practica el Rito Escocés Rectificado es cristiana, el REAA en Italia se ve con un perfil cabalístico, el REAA mayoritario de Francia es humanista, el de USA desde que lo reinventó Albert Pike es ocultista, en la Sudamérica del siglo XIX la Masonería es sociopolítica, en España hoy parece que se asume desde lo filosófico, en otras partes desde la ética y la moral, aquí y allá desde variados sincretismos, y por su lado el Gran Oriente de Francia en comunicado público del día 19 de agosto de 2010 recuerda que “asocia a la Iniciación tradicional una implicación social”.
O sea que la pluralidad de concepciones es la realidad existente en la Masonería, tanto en la franja simbólica como en la filosófica. No hay un único y verdadero camino. Y eso hay que respetarlo, por que representa, ni más ni menos, la forma que cada cual considera mejor para sí en la dura tarea de pulir individual y colectivamente la Piedra Bruta mientras construye autónomamente su propia biografía personal. No es cosa de poca monta.
Lo consustancial a la Masonería es el simbólico pulimento de Piedras Brutas utilizando las herramientas del oficio de la construcción, para colocarlas en orden horizontal y vertical en los muros de un templo que vamos levantando colectivamente, en una tarea en la que todos somos albañiles que recibimos un salario. Y la verdad es que esto se ha venido haciendo - y se está haciendo desde hace casi tres siglos – a partir de una óptica ilustrada, racionalista, ocultista, ética, cristiana, mística, progresista, liberal, Etc.
El paisaje real de la Masonería existente es plural y rico en caminos. Lo malo es pretender hacer integrismos con nuestras convicciones y estilo preferido, pretendiendo que es la única forma - o la verdadera - de pulir la Piedra Bruta.
En la Masonería Liberal, por ejemplo, cada cual es libre de reconocerle un contenido a los símbolos Masónicos o de brindarle una definición, sin que le sea dado añadir o reemplazarlos por elementos extraños provenientes de instituciones distintas, antiguas o modernas, so pena de desnaturalizar la Orden.
Alrededor de este y otros tópicos, suelo recordar a mis interlocutores que la Masonería existente es un fenómeno plural que contiene áreas conceptuales distintas que buscan metas diferentes.
En esta dirección, hasta el mismo Alec Mellor, citado por Eduardo Callaey en su libro “El Mito de la Revolución Masónica”, afirma que la Masonería “… contrariamente a las ilusiones profanas, no es un bloque homogéneo y monolítico. Pocos medios están tan divididos. La Orden Masónica no es sino un ideal, por no decir un concepto”.
Es decir, que no hay ni unanimidad ni una forma única de concebir y abocar la practica del mismo método constructivo que se nos ofrece, ni siquiera sus mismos grados o por lo menos un mismo Rito.
Una forma progresista de entender la Masonería reconoce en cada Gran Logia o cuerpo filosófico la libertad de decidir la variedad que desea practicar y de permitir que sus miembros labren la Piedra Bruta de acuerdo a su particular sistema de entender el método simbólico que tienen ante sí. No aconseja que se entronicen pensamientos únicos, verdades absolutas ni ideologías dominantes, como si se considera obligatorio en otras formas de concebir la Masonería en las que la libertad de conciencia está un poco o muy limitada.
En lo personal, me inclino por el pluralismo. Es decir, que a mí me parece muy constructiva la discusión entre diferentes visiones, buscando siempre vivenciar valores distintos a los nuestros en una experiencia que permita ampliar las comprensiones, cualquiera que sean los sistemas de creencias y/o convicciones del otro.
Naturalmente, siempre que esto se presente sobre la plataforma del respeto mutuo y el reconocimiento de la dignidad de todos los seres humanos, sin ningún distingo. En esto no se puede transigir.
lunes, 26 de julio de 2010
El abuelo masón de Zapatero
El expediente que acredita la pertenencia del capitán Lozano a una logia fue sellado en Gijón en 1933
Al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el talante le viene de familia. Hay un capítulo de la vida de su abuelo el capitán Juan Rodríguez Lozano que avala su carácter pacífico y su búsqueda del entendimiento. El abuelo de Zapatero fue masón bajo el seudónimo de «Rousseau». Su pertenencia a la masonería queda acreditada con un documento sellado en Gijón, sede de la Gran Logia del Noroeste de España, en 1933, que acaba de ver la luz: «Sabed que nuestro querido hermano Juan Rodríguez Lozano, simbólicamente Rousseau, que firma al margen, es un francmasón regular recibido como aprendiz grado 1.º por la Respetable Logia Emilio Menéndez Pallarés número 15 de los Valle de León de la obediencia de esta Gran Logia Regional, y como a tal le recomendamos a vuestro favor y protección», reza el documento.
El asturiano Víctor Guerra, masón de la Logia del Gran Oriente de Francia, ha analizado para LA NUEVA ESPAÑA el documento asturiano que acredita la pertenencia a la masonería del abuelo de Zapatero. «Se ha escrito mucho sobre la pertenencia a la masonería de la familia Zapatero; no es un tema que haya explorado demasiado, pero por lo que me consta fue más bien algo anecdótico», señala. «Él pertenecía a un triángulo de León y Gijón, era la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste, que agrupaba las de Asturias, Galicia, Cantabria y León, de ahí que el documento esté sellado en Gijón», explica. En 1933, fecha en la que el abuelo de Zapatero firma el documento, el gran maestre de la Gran Logia Regional del Noroeste era el gijonés Rogelio García, según explica Guerra, que puntualiza que otra de las personas que aparecen en el documento es el secretario, Antonio López del Villar. Sobre la Logia Menéndez Pallarés a la que pertenecía el abuelo de Zapatero, Víctor Guerra cuenta que «durante la II República sólo existió en León capital el Triángulo Libertad número 3, que en diciembre del 1932 tenía siete miembros y que se convirtió en la Logia Menéndez Pallares número 15 a mediados de 1933 y el número documentado de hermanos masones fue de quince apenas, incluyendo esta cifra a los que ya se habían dado de baja en diciembre del año 1931».
Sobre los vínculos del presidente Zapatero con la masonería se ha escrito mucho, pero lo único cierto, como puntualiza Guerra, es que su abuelo fue masón durante un breve período de su vida, puesto que el capitán Lozano fue ejecutado en 1936 por los sublevados en la Guerra Civil, un capítulo al que se ha referido en numerosas ocasiones el presidente del Gobierno. Eso sí, el capitán Lozano estaba orgulloso de su pertenencia a la masonería, y así lo manifestó antes de morir. Cuando ya estaba convencido de cuál iba a ser su final, decidió cerrar voluntariamente su comparecencia ante el juez militar que firmó su sentencia declarando que pertenecía a la masonería, aunque en ningún momento se le había preguntado por esta cuestión.
El historiador de la masonería Pedro Álvarez Lázaro tiene una publicación titulada «El abuelo masón de Zapatero» en la que desmiente que el ascendente del presidente del Gobierno hubiese adquirido un «inimaginable poder de influencia» dentro de la masonería, como ha trascendido en algunos círculos. «Juan Rodríguez Lozano ingresó efectivamente el 23 de agosto de 1933 en la Logia Menéndez Pallarés y llegó al estadio de compañero masón el 4 de diciembre de 1935», explica el historiador de la masonería Pedro Álvarez Lázaro. Este fue el máximo cargo que ostentó en la logia el abuelo del presidente del Gobierno. «En sus dos años de afiliación no pasó del segundo grado, no asumió cargo ni responsabilidad alguna en su logia madre, y no desempeñó actividades masónicas conocidas», concreta el historiador, que considera este episodio «una trayectoria sustancialmente anodina e intrascendental para su vida militar y política». Es más, según explica, «dada la insignificancia masónica de Juan Rodríguez Lozano, ni siquiera fue recogido su nombre por Manuel de Paz en su imprescindible diccionario "Militares masones en España"».
lunes, 21 de junio de 2010
La Masonería liberal reivindica el principio constitucional de aconfesionalidad
Propone la eliminación de la casilla de la declaración de la renta dedicada a financiar a la Iglesia católica
RAFAEL FRAGUAS - EL PAÍS - 18/06/2010
Cuatro obediencias de la masonería liberal española reunidas este jueves en el Ateneo de Madrid dieron a conocer, por primera vez, un Manifiesto por la Laicidad en el que preconizan un replanteamiento de las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado español. En el manifiesto reivindican un marco igualitario y libre, sin prevalencias en cuanto al cumplimiento por el Estado del mandato constitucional sobre la aconfesionalidad. Las cuatro obediencias masónicas consideran menoscabado este principio por la preeminencia de la Iglesia católica en la vida institucional, en detrimento de otras confesiones religiosas. Asimismo, la masonería liberal propone plantear a las organizaciones sociales, civiles y progresistas una campaña destinada a suprimir la casilla de la declaración de la renta reservada a la financiación de la Iglesia católica por los contribuyentes, así como un cambio de denominación que se refiera a Ley de Libertad de Conciencia, en vez del enunciado Ley de Libertad Religiosa ahora en boga, donde esta pueda ser integrada en aquella.
En la reunión auspiciada por el foro de diálogo Ágora, cuya presidenta Carmen Serrano moderó el encuentro, intervinieron también Ana María Lorente, Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España; Paloma Martínez Sierra, Presidenta de la Federación Española del Derecho Humano; Jordi Farrerons, Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica de España, así como Aimé Bataglia, del Gran Oriente de Francia.
Las participantes resaltaron que el principio de aconfesionalidad del Estado que recoge la Constitución de diciembre de 1978 en su artículo 16º, "quedó sin efecto en la práctica tras la suscripción de un Convenio Iglesia-Estado emitido apenas seis días después de la entrada en vigor de la Constitución española, en enero de 1979". A juicio de Carmen Serrano, "la democracia incluye la laicidad como requisito imprescindible de respeto a la diversidad".
Ana María Lorente, por su parte, resaltó las "inercias mentales aún vigentes imprimieron un troquel patriarcal a las sociedades ya desde hace 4.000 años, así como una concepción solar y masculina de la divinidad; durante todo este tiempo", añadió la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España, "por el hecho de ser mujer, la mitad de la sociedad ha vivido bajo un sistema de creencias que le ha impedido desarrollarse libremente". Por ello, abogó por la laicidad "como garantía de una sociedad sin discriminaciones, donde poder ser educada en la tolerancia y en el pensamiento crítico, capaz de poner en cuestión todo tipo de dogma. Asimismo, propuso una "complicidad fraternal de los dos polos de la Humanidad, hombres y mujeres", y preconizó después una sociedad "donde los derechos humanos no sean un mero enunciado".
Según Jordi Farrerons, "la laicidad es un espacio de convivencia respetuoso con todo tipo de creencias e ideologías". Para Farrerons y pese al principio constitucional, "pervive una confesionalidad sociológica del Estado aún después de transcurridas tres décadas de vida democrática en España y a cuyo amparo se produjo la legalización de la Masonería, el 28 de enero de 1980, que desde entonces se ha desarrollado". Igualmente, criticó la identificación de anticlericalismo y laicidad, ya que considera a esta como un factor de integración social. Por su parte Paloma Martínez Sierra subrayó que España sigue siendo de facto un Estado confesional, y reivindicó una espiritualidad no confesional que la laicidad ampara. Martínez Sierra propuso una convocatoria abierta a las organizaciones progresistas para participar en una campaña que elimine de la declaración de la renta el apartado destinado a la financiación de la Iglesia católica. También se mostró partidaria de denominar Ley de Libertad de Conciencia al proyecto de legislar sobre libertad religiosa, por estimar que su ámbito sería más amplio y que la incluiría.
Aimé Bataglia, del Gran Oriente de Francia, hizo una descripción del laicismo al que consideró complementario de la tolerancia. Añadió que "no cabe confundir el espacio público, en el que se mueven los Estados, y el privado, donde tienen lugar las distintas creencias", confusión en la que, a su juicio, "se encuentran los fundamentalismos religiosos y estatales". Reivindicó las creencias como expresiones de los anhelos y deseos del espíritu humano en la esfera de la conciencia y propugnó "luchar contra la pereza mental que crea inercias capaces de adormecer la inteligencia y la vitalidad del espíritu crítico", al que atribuyó el progreso humano.
miércoles, 16 de junio de 2010
Entrevista a Daniel Béresniak
La Francmasonería
“¿Qué hay más brillante que el oro? La Luz.
Y ¿Qué hay más resplandeciente que la luz? La palabra sustituída.”
Estas palabras de Göethe, francmasón célebre, dicen lo esencial. Los francmasones actúan con las ideas y las palabras, tal como los artesanos se comportan con una materia a trabajar, para hacer cosas útiles y bellas. La forma ritual de sus trabajos proporciona la referencia necesaria para la memoria y la acción. Cada uno se prueba para el cambio. ¿Cómo y por qué los hombres de nuestro tiempo, imbuídos por el deseo de dominar nuestro destino, se regeneran en las Logias masónicas?
A esta pregunta es imposible responder exponiendo hechos precisos. En cambio, el oyente que habrá escuchado las preguntas intercambiadas en este documento, dispondrá de elementos consistentes para responder por sí mismo.
PREGUNTA: Tomando en cuenta lo que Ud. nos propone aquí, la primera pregunta a hacer a Daniel Béresniak es: ¿Cómo definiría Ud. la Francmasonería?
D.B. : Yo mismo no la definiré. Me referiré inmediatamente a las definiciones que figuran en los textos accesibles. La más antigua definición de la Francmasonería conocida actualmente, figura en los textos medievales designados con el nombre de “Viejos Deberes”. Se trata de manuscritos destinados a ser leídos durante ciertas ceremonias, y que presentan la Orden de los francmasones. Los más antiguos, como el Regis y el Cook, que se pueden fechar de 1390 y 1425, son textos accesibles en el British Museum de Londres. Otros, más recientes, cuando en 1717 cuatro Logias inglesas decidieron federarse para fundar una Obediencia, es decir, una estructura constituída de Logias. Se designó una comisión para compilar los “Viejos Deberes” – el término inglés “all travels” -, con el fin de adaptarlos en un texto único adecuado a la época. Ese trabajo tomó varios años y dió como resultado la Constitución llamada de Anderson, porque el Pastor Anderson fue su redactor. Es importante señalar que el Pastor Anderson y sus colaboradores destruyeron todos los “Viejos Deberes” de los cuales dispusieron, con el fin de unificar a los francmasones y de procurar a la Francmasonería una sola fuente de referencia.
Los “Viejos Deberes” conocidos hoy, fueron encontrados en los graneros de antiguas moradas, mucho después de la muerte del Pastor Anderson, no obstante, muchas personas creen todavía que la Francmasonería comienza con la Constitución de Anderson. Conviene aquí dar la definición de Francmasonería según los “Viejos Deberes”, luego la definición de la Constitución de Anderson y, finalmente, examinar las proposiciones actuales para las diferentes familias francmasónicas.
Los Viejos Deberes presentan entre ellos ciertas diferencias de forma y de fondo, no obstante, todos ellos son construídos según el mismo esquema. Comienzan por una invocación a la Santa Trinidad y en seguida exponen las diferentes categorías del saber, según la enseñanza escolástica, es decir las siete ciencias liberales. Finalmente cuentan la historia legendaria de la Orden y sus estatutos. La definición de Francmasonería se sitúa en la segunda parte, a nivel del enunciado de la quinta ciencia, la Geometría. El texto es el siguiente, tanto en el manuscrito Regis como en el Cook: “la Geometría es el arte de medir todo, en el cielo y en la tierra, se le llama igualmente Francmasonería”. Después de enumerar las artes y las ciencias se precisa lo siguiente: “todas las artes reposan sobre la Geometría, incluso la Gramática y la Retórica no podrían existir sin la Geometría”.Es así que la más antigua definición conocida de la Francmasonería la identifica con la Geometría. Según este contexto, habría que atribuir a la Geometría un sentido mucho más amplio, al interior del cual, la Geometría actual no constituye más que una pequeña parte. Se trata en realidad de una profesión de fé pitagoriciana, según la cual el número es la realidad última, de la cual, todo lo que existe, es su manifestación. El pitagorismo fue vinculado en Europa con las diferentes corrientes neo-platónicas y luego con los agnósticos de los primeros siglos del cristianismo.
En la tercera parte de los “Viejos Deberes”, se trata siempre de Pitágoras, venerado como un gran patrón de la cofradía. Su ortografía, en ciertos textos ingleses aparece deformada y se le reconoce por el apellido “Petergor”. Evidentemente, se hace referencia a Euclides; sus postulados y proposiciones dieron origen al arte del Trazo, enciclopedia técnica de los constructores de catedrales. Hay que admitir entonces, que la identificación de la Francmasonería y de la Geometría es el eco medieval del antiguo decir: “nadie entra aquí si no es geómetra” de la Academia de Platón.
La primera edición de la Constitución de Anderson fue publicada en 1723, con una ilustración en la primera página, representando a un hidalgo examinando la 49ava proposición de Euclides, aquella que enuncia el famoso teorema de Pitágoras según el cual el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados. La ilustración evoca las fuentes tradicionales de la Francmasonería, pero en forma discreta. El texto en sí no lo menciona, pero propone una definición de la Francmasonería fundada en la sociabilidad, la moral y la fé. La Francmasonería es el centro de unión y el medio de crear lazos sinceros de amistad entre personas que no habrían podido permanecer perpetuamente extranjeras. Obligado por su contenido de obedecer a la ley moral, el francmasón no será un ateo estúpido, ni un libertino irreligioso. Antes había que pertenecer a la religión de su país, pero hoy, los francmasones deben ser de la religión de la cual todos los hombres están de acuerdo, es decir, ser hombres de bien, probos y leales, sea cual sea la denominación y las confesiones que ayudan a diferenciarlos.
A nivel ideológico es conveniente aceptar la tolerancia religiosa. El pluralismo es admitido, al interior de la fé en Dios. Dicho texto podría ser considerado teísta o, es más, panteísta. Fue interpretado así por numerosos francmasones. No obstante el mensaje esencial dice lo siguiente: un hombre es cualificado por su estilo de vida y por su manera de ser y no por su religión o su nacimiento. He allí el mensaje esencial transmitido por la Francmasonería y que será reintegrado durante el Siglo de las Luces.
PREGUNTA: Bien, a partir de estos esclarecimientos, la pregunta que se nos plantea ahora, es a qué sirve la Francmasonería, en ralidad lo que quisiéramos saber es: ¿Cuál es la finalidad de la Francmasonería?
D.B.: La pregunta anterior responde en lo esencial a ésta, por la simple razón de que no podemos definirnos sin definir un objetivo. La finalidad de la Francmasonería es de formar iniciados, es decir, hombres liberados.
Este término, designa seres que se han cuestionado totalmente a sí mismos, que se despojan simbólicamente de su piel anterior, que han aceptado, siempre simbólicamente, morir para renacer. El esquema muerte y resurrección constituye lo esencial del método, el que es el objeto de la pregunta, que veremos eventualmente más adelante, pero que es evocado desde ahora porque el camino para ello, es también la finalidad. En la práctica este esquema y este gran término “iniciado” y “hombre libre”, significa que los francmasones extienden el campo de lo conciente en detrimento del inconciente. Se practica la introspección trabajando sobre los símbolos y los mitos. Aprenden a unir la razón, la intuición y la imaginación. Aprendiendo igualmente a unir la curiosidad de saber más y el amor al prójimo. El iniciado sabe que la Terna Trabajo, Fé y Amor no pueden dividirse privilegiando sólo uno de esos términos, descuidar uno sólo de ellos termina por deteriorar los otros.
A través del trabajo, el simbolismo de los útiles de construcción, enseñan a la vez, lo que es subjetivo y lo que es objetivo. Es un trabajo sobre sí mismo y un trabajo sobre el mundo. Casi todas las Logias inscriben en sus Templos las palabras de Sócrates, maestro de Platón: “Conócete a ti mismo, y conocerás el Universo y los dioses”
Esto recuerda a cada uno que el conocimiento objetivo pasa necesariamente por el conocimiento subjetivo. El iniciado sabe que en el discurso sobre un fenómeno, cuenta el fenómeno y cuenta también quién emitió el discurso. Sócrates, honrado por todos los francmasones y considerado como modelo de sabio, enseñó –gracias a su mayéutica- que si todas las respuestas esclarecen, ninguna es totalmente suficiente. La respuesta última está siempre en el porvenir. Sabemos que por haber enseñado esto, por haber mostrado justamente que la respuesta última no será nunca dicha, tuvo un fin de carrera más bien penoso. La presencia de espíritu de Sócrates, subvertió el principio de autoridad y nos invita a aprender y escuchar lo que se dice y no quien lo dice. Y volvemos justamente a la primera definición de la Francmasonería que he expuesto en la respuesta anterior, porque el espíritu geométrico, si el francmasón es un geómetra, enseña a verificar lo que se dice, y luego de haber verificado – con sus útiles, la escuadra y el compás- hacer la demostración. Él no se entrega al principio de autoridad –al “magiste dixiter”, al “romula coluta quosa finita”- o al partido que no puede equivocarse y a todo ese tipo de cosas.
PREGUNTA: Después de qué hacer, sigue ahora el cómo hacer. Hemos comprendido bien lo que Ud. nos ha dicho sobre la finalidad de la Francmasonería, pero ¿Se puede hablar de un método, existe un método en la Francmasonería?
D.B.: Por cierto, cuando un candidato se presenta en el Templo para ser recibido como francmasón, se le aisla en un Cuarto de Reflexión, después de haber confiado a un Hermano todos los objetos metálicos que lleva sobre sí, -plata, reloj, joyas-. Es así como comienza la Iniciación de un francmasón según casi todos los ritos. La Francmasonería practica varios ritos. Un rito es un conjunto de rituales. Un ritual indica lo que debe hacerse y lo que debe decirse para cada ceremonia: Iniciación, Pasaje al Primer Grado, reuniones ordinarias de trabajo, etc.... El ritual marca el paso de un mundo al otro y permite ponerse en estado de receptividad para abordar las preguntas, permite calmarse, olvidar los ruidos exteriores, las preocupaciones, las imágenes susceptibles de entrabar el libre ejercicio de las facultades mentales. Recuerda los principios, comenta la decoración particular del Templo, invita a concentrarse, a darle tiempo. Lo esencial del método francmasónico consiste en utilizar estos rituales y en comentarlos.
La Francmasonería, afortunadamente, no es un cuerpo monolítico, es un mundo que ofrece diversos paisajes, es una cultura, y no hay cultura sin efervescencia, es decir, sin debates, sin polémicas, sin contradicciones. Esto es conforme a su naturaleza iniciática, ya que en la perspectiva de esta palabra, la enseñanza y la terapia de grupo se confunden. La enseñanza es un viaje y el viajero se nutre de paisajes a descubrir.
El estudio del simbolismo comprende una buena parte de la actividad Francmasónica. Se trata de sobrepasar el nivel del catecismo primario y de penetrar, muy simplemente, el sentido del lenguaje y su historia. Así comprendido, el simbolismo es una vía real que permite explorar las raíces de la conciencia. Por este medio, el francmasón aprende a conocerse mejor y a abordar el conocimiento objetivo. El francmasón no minimiza los problemas sociales ni políticos que se plantean a la humanidad, pero los aborda con más sensibilidad y más eficacia cuando aplica correctamente el simbolismo. Esta afirmación puede parecer extraña a primera vista, pero se clarifica cuando reconocemos la parte de sueño existente en toda representación de la realidad, la parte mitológica e imaginaria que contienen todas las ideologías, es decir: todos los sistemas y todas las representaciones del mundo y se ajusta perfectamente a las preguntas y respuestas. El estudio de los símbolos permite ver mejor como el sueño y la realidad se proyectan el uno en el otro. Así, el francmasón comprende mejor los problemas, sabe enunciarlos más claramente, y sobre todo, aprende a escuchar. Saber escuchar significa entender, tanto lo que no se dice, como lo que se dice explícitamente.
El francmasón experto en simbolismo, dicierne la parte mitológica en todos los discursos. Sabe que el trabajo sobre lo real significa también un trabajo sobre lo imaginario. Ciertas Logias consagran todos sus trabajos al estudio del simbolismo, otras van a practicar sólo ceremonias rituales sin completarlas con planchas, es decir con escritos preparados individualmente. Otras Logias consagran a los rituales una pequeña parte y reservan el mayor tiempo a los problemas de orden político, social, económico, filosófico, artístico o científico. Algunas Logias acuerdan al ritual un valor folklórico.
Antes de emitir juicios sobre estas diferencias, es necesario saber que todas las Logias, cualquiera sea su ritual y su manera de practicarlo, enseña que el francmasón no puede reconocerse a sí mismo como tal; a la pregunta “¿es Ud. francmasón?” el iniciado responde: “Mis hermanos me reconocer como tal”. Esto significa que el origen de la existencia se encuentra en la mirada de áquel que puede designarla. En la práctica esto significa que nadie puede extraer de sí mismo certezas sobre sí mismo. Así es, cuando el Maestro se define a sí mismo como tal, falsea la verdad de la enseñanza.
Una Logia que pretende ser la mejor, administra así la prueba de que es mediocre. Todos los rituales preveen el pasaje a diferentes grados y comienza la enseñanza por los mismos tres primeros grados: Aprendiz, Compañero, Maestro.
Durante el tiempo de aprendizaje el francmasón escucha y calla, produce silencio y efectúa algunos trabajos sobre los símbolos de su grado y en esta ocasión él habla y es escuchado.
El aprendizaje francmasónico enseña el arte de escuchar. A propósito de esto, conviene señalar que una Logia francmasónica es un lugar donde nadie, nadie, interrumpe a áquel que habla. Es inconcebible cortar la palabra, interrumpir, manifestar sus sentimientos, antes de que el locutor haya manifestado el fin de su alocución por la fórmula ritual: He dicho.Y es por este hecho, que la Logia Francmasónica es un lugar privilegiado y cada vez más excepcional, donde los hombres aprenden a escuchar verdaderamente y a controlarse. En efecto, áquel que habla mucho tiempo para no decir nada, se da cuenta solo, y áquel que no soporta oir un punto de vista opuesto al suyo, sufre mucho al comienzo y luego descubre, poco a poco que se puede pensar diferente a él, sin ser por lo tanto un “retardado”. Es así que el método francmasónico es iniciático.
PREGUNTA: ¿Es la Francmasonería una religión?
D.B.: Bien, en el sentido amplio de ese término, la palabra religión es tributaria de su doble etimología latina: “reliquer, relicare”, que significa reunir y releer. “Reliar” significa unir a los hombres entre ellos; luego reunir lo visible a lo invisible, el espíritu a la materia, etc., etc.... En la medida que ser religioso implica una reflexión sobre el mundo y las fuerzas que lo animan por medio de la puesta en acción de todas las facultades mentales, la razón, la intuición y la imaginación, podemos decir que la Francmasonería es religiosa. No obstante, es más preciso decir que es una espiritualidad. En efecto, ella afirma la supremacía del espíritu sobre la materia o, para ser más preciso, ella reconoce el llamado a ir más lejos, ir siempre más lejos y a otra parte. El Aprendiz trabaja en la Logia con la escuadra sobre el compás, lo que significa simbólicamente que la materia domina al espíritu, el Compañero trabaja con el compás y la escuadra entrecruzados, el Maestro trabaja con el compás sobre la escuadra, ello significa que domina sus pasiones. Esta referencias simbólicas traducen una progresión. De la percepción de los ángulos pasa, gracias al trabajo a la percepción de cortes, de una visión estrecha se pasa a una visión más amplia. La religión puede ser considerada también como una reducción de la espiritualidad, una visión general del mundo particular correspondiente a un nivel de conciencia por la cual la historia del mundo es una parte de la historia de Dios. En consecuencia, la realidad francmasónica y la realidad religiosa se confunden parcialmente, pero no por entero. El francmasón se interesa en los mitos para penetrar las profundidades de la conciencia. Él trabaja sobre los arquetipos y su actitud frente a los mitos religiosos está impregnado de una respetuosa curiosidad. Él no cree en primer grado, él sabe que contiene un sentido susceptible de esclarecer la naturaleza humana. Ciertos francmasones son creyentes y practicantes, otros son ateos. Entre los unos y los otros, se dan manifestaciones de intolerancia hacia las diferentes opiniones. No obstante, en la medida que progresan en el arte, sus certitudes se relativisan y aprenden a respetar la diferencia.
PREGUNTA: Otra pregunta Sr. Béresniak, una pregunta que puede plantearse, tal vez, al espíritu del profano. ¿Es que se puede decir de la Francmasonería que es una secta?
D.B.:¡Ah! ¡Gran pregunta! Antes de responder –evidentemente- es conveniente comprender el término secta. Esta palabra nació del cristianismo. Secta es “carré/coupé”. Secta es toda tendencia organizada sobre una visión del mundo, juzgada herética por la ortodoxia oficial, pero, hoy en día, el término secta designa grupos que proponen una verdad absoluta y que exige a sus miembros una sumisión total. Sobre el método, la secta atrae a sus adherentes, especulando sobre la angustia, sobre el miedo a la soledad y el gusto por lo maravilloso. Ofrecen una familia, una autoridad y un padre. Esto corresponde a una necesidad y es por eso que funciona bastante bien. Pero en contrapartida, a quienes ofrecen consideración y amor, les exigen una sumisión total, un abandono incondicional y culpabilizan toda veleidad individual y crítica. Para condicionar a sus miembros, disponen de antiguos trucos que ya se han probado: no dejarlos nunca solos, reducir el tiempo de sueño, repetir incansablemente los mismos refranes, fórmulas simples y simplistas. Es la técnica de lavado de cerebro, primera lección que funciona desde hace mucho, mucho tiempo. El miembro del grupo es infantilizado y segurizado al mismo tiempo.
Ahora bien, Ud. ve que la Francmasonería no es una secta, que no emplea de ningún modo esos métodos, no constriñe a nadie. No tiene un guru, y no exige de sus miembros sumisión de cada instante. Su método, al contrario, estimula el espíritu crítico, y a ella puede aplicarse la mejor definición que nunca se haya dado de la filosofía: practicar la filosofía es criticar la filosofía y, al mismo tiempo, practicar la Francmasonería es criticar la Francmasonería.
Esta definición es justificada por este hecho. Estudiar es en primer lugar explorar lo que ya ha sido dicho, enseguida es descubrir las evoluciones, las definiciones, las ramificaciones y las contradicciones de aquello que ya ha sido dicho. Entonces hay que comparar, confrontar, comentar, escoger. Enseguida, conviene proponer criterios que permitan juzgar, proponer otra cosa, que permita ir más lejos. Todos los francmasones del mundo observan en sus rituales, como leimotiv, esta invitación a ir más lejos y a reunir aquello que no lo estaba aún. Así, todos los filósofos fundaron sus obras a partir de la crítica de la filosofía y toda afirmación provoca otra, porque es forzosamente criticable, o sea, lo que ya fue dicho anteriormente en relación a la última respuesta. La función esencial de un libro es provocar la existencia de otro libro, y el francmasón ve la biblioteca que sin cesar se enriquece: el bien es la espera de otro “decir”, el mal sería no tener ningún libro. Pero hay algo peor, y es no tener más que un sólo libro y erigirlo en referencia absoluta.
PREGUNTA: La francmasonería, que reúne a los hombres, como Ud. bien lo ha explicado previamente, ¿admite mujeres?
D.B.: Hay Obediencias, es decir Federaciones de Logias que son masculinas, otras son mixtas y otras exclusivamente femeninas. En Francia, el Gran Oriente de Francia no inicia más que a los hombres, pero después de algunos años, admite la participación de las Hermanas francmasonas en algunos de sus trabajos. La Gran Logia de Francia, la Gran Logia Nacional Francesa y la Gran Logia Simbólica y Tradicional no inician ni reciben más que a los hombres. El Derecho Humano, la Orden Iniciática Real y la Orden de Memphis-Misraim y la Gran Logia Mixta Universal, son mixtas. He citado las federaciones de Logias, Obediencias. Hay algunas que se diversifican, que desaparecen y reaparecen de otra manera, pero que son instituciones. La Gran Logia Femenina de Francia es exclusivamente femenina, pero recibe a sus Hermanos francmasones en ocasiones en algunos de sus trabajos. Desde el punto de vista histórico, la iniciación femenina existe en Francmasonería desde el siglo XVIII, pero se trata de una Francmasonería de Adopción, con un ritual particular adaptado al sexo bello. Además esas Logias de Francmasonería de Adopción, debían ser dirigida por hombres. Bajo el Segundo Imperio, una Logia que tuvo el sobrenombre de Marzo y Lagartija, presentó un voto a favor de la admisión de las mujeres. A pesar que el Gran Maestro, el Pastor Federico Desmeau era favorable, el voto fue rechazado por la mayoría reunida en asamblea general anual. No obstante, la iniciativa de esa Logia obligó a todos los francmasones a reflexionar y a argumentar. El 14 de Enero de 1882, una mujer, Marie Desraimes, conferencista, feminista y anticlerical, fue iniciada por la Logia de Libre Pensadores en Pecq. En 1893 Marie Desraimes ayudada por el Dr. George Martin crearon la primera Obediencia francmasónica mixta: el Derecho Humano.
PREGUNTA: Entonces, hombres y mujeres.
D.B.: Hombres y mujeres.
PREGUNTA: Entonces, apertura. Y ¿qué influencia ejerce la Francmasonería en el mundo?
D.B.: ¡Ahhhh! La influencia de los francmasones... Es importante en el siglo XVIII. Esta influencia se manifiesta esencialmente por la difusión personal de los francmasones. Los francmasones lanzaron ideas que fueron enriquecidas y pulidas por el trabajo en las Logias. El método simbólico de la francmasonería es percibido, por ejemplo, en toda la obra de Göethe. La generosidad, el amor a la libertad, el llamado a la fraternidad universal caracteriza el teatro de Lessing, quien publicó también diálogos francmasónicos.
En Rusia, el francmasón Nicolás Novikof fue el padre fundador de la edición y de la vulgarización científica en su país. Creía, como todo francmasón, en los efectos benéficos de la instrucción y consagró su vida y sus medios a difundirla en todas las clases sociales. Su Obediencia, la Gran Logia Astre, participó en su obra y la continuó. En Francia la gran idea de la Enciclopedia fue lanzada por un francmasón inglés, el Caballero de Ramsay, en su famoso discurso de 1738, no se contentó de dar como modelo a sus Hermanos, los cruzados de los siglos XI, XII y XIII, que según él, habían practicado la igualdad, la caridad y la fraternidad cristiana. El nuevo reglamento que les propuso, asignaba a la asociación una finalidad precisa, cito: “la cuarta cualidad requerida para entrar en nuestra Orden, es el gusto por las ciencias útiles y por las artes liberales de todas las especies, así la Orden exige de cada uno de vosotros contribuir a su protección, por su liberalismo o por su trabajo, a una vasta obra a la cual ninguna academia y ninguna universiad puede realizar porque toda sociedad particular, estando compuesta por un pequeño número de hombres, su trabajo no podría abarcar objetivo tan enorme”. Como lo señalaba en 1773, la Musa Francmasona, una publicación francmasónica, al reproducir un discurso de Ramsay, contenía el gérmen del diccionario publicado desde 1751 a 1772 bajo la dirección de Diderot y D’Alambert. La semejanza fue aún más evidente, ya que la idea de la nueva publicación había sido inspirada a Diderot por la proposición que le había hecho un librero de traducir la cuarta edición del diccionario de Chambers y que el prefacio de la Enciclopedia francesa justificaba la empresa formulando la esperanza de que gracias a ella “nus nuveux”, siendo más instruídos seremos más felices. Hubo algunos francmasones entre los colaboradores de esta Enciclopedia y también hubo francmasones entre los adversarios.
En lo que concierne a la Revolución Francesa, hubo francmasones en todos los campos: Danton, Camille Desmoulins y el abad Gregoire eran francmasones. Numerosos emigrados lo eran también. Un gran defensor de la monarquía y de la Iglesia, Joseph Demestres era igualmente francmasón y ejerció gran influencia en los medios contrarrevolucionarios. No obstante, por encima de las divergencias ideológicas, hay que citar una Logia que jugó un rol cultural importante: “Las nueve hermanas”, este título evoca las nueve musas. En efecto, cuales sean sus opiniones políticas y religiosas los francmasones trabajan por mejorar la condición de los hombres. Por medio de la instrucción, desean esclarecer el espíritu incitando cultura intelectual, ejercitando todas las facultades espirituales. La Lengua y el Vesus tuvo la idea en 1770, al fundar esa Logia para reunir sabios y artistas permitiéndoles trabajar mejor, disponiendo de medios importantes para difundir sus obras en el mundo profano. Esa Logia contó entre sus miembros con escritores como Chanfort, Florian, Condorcet, Voltaire – iniciado algunas semanas antes de su muerte -. Los pintores Vernet, Creuse, el escultor Boudon, el músico.
Puccini, el médico Cabanis, el naturalista Lassebede y Benjamín Franklin, creador del pararrayos, embajador de los reciente Estados Unidos de América, de los cuales la Constitución fue redactada por los francmasones y héroes de la Independencia, Washington y Lafayette, conocidos francmasones.
En el siglo XIX se puede decir que todos los esfuerzos realizados en el desarrollo de la instrucción para todos, fue inspirada y efectuada por los fancmasones. Jules Ferry es una gran figura de la francmasonería y la Escuela libre, laica y obligatoria. Es una conquista de la cual la Orden es legítimamente orgullosa. ¡Cuántos prejuicios se oponían! Los terratenientes decían que los campesinos no tenían necesidad de saber leer, fue dicho por notables que la instrucción es peligrosa y subversiva. Por ejemplo, la gran Catalina de Rusia decía, mostrando al mismo tiempo su hostilidad a la obra de Novikof, “los campesinos no son más que los arrendatarios de sus propios cuerpos, de los cuales nosotros somos los dueños”. Lo anterior dicho por los notables, es inadmisible para un francmasón. Que la dominación sea ejercida por una aristocracia, una oligarquía mercantil, una clase social, una casta burocrática, un partido político, una religión, hay y habrá siempre, un francmason para combatirla. Este hecho no excluye otro hecho, existen francmasones que sostienen una u otra de esas formas de dominación. Y la coexistencia de esos hechos ilustra la definición de la Francmasonería en tanto una cultura que, en tanto tal, contiene varias corrientes de pensamiento. Es permitida la afirmación de que la Francmasonería ha dado a la Francia de la Tercera República, un ideal de fraternidad y que la acción de generaciones de republicanos no sería comprensible sin ello. El rol de la Francmasonería ha sido importante en el desarrollo de la Liga de la Educación creada por el Hermano Jean Macé y también en la obra del ministerio Bourgois y Combes. En nuestro siglo, el XX, debemos a la Francmasonería la creación de organismos internacionales, la SDN, y luego la ONU, la Cruz roja, organizaciones internas de carácter mutualista, la Liga de los Derechos Humanos, la Planificación Familiar. Se puede reconocer la acción de los francmasones en todo lugar donde se manifiesta la voluntad de ser libres y de afirmar la dignidad humana.
PREGUNTA: Ud. acaba de mencionar algunos nombre célebres en la historia de la Francmasonería y ha presentado esta entrevista bajo el signo de Göethe, el célebre hermano. ¿Qué otros francmasones célebres existen Sr. Béresniak?, ¿podría citarnos algunos?
D. B.: Ya he citado varios, especialmente cuando respondí a la pregunta anterior; pero, en fin, los hay numerosos. En un afán de objetividad voy a citar nombres que son representativos de las diferentes corrientes de la Francmasonería. La mayoría de los marciales del Imperio y de la familia Bonaparte, excepto Napoleón –a pesar de tesis contrarias y controvertidas-, Joseph Prudhomme, teórico del anarquismo, todo ellos francmasones. Combatientes de la Libertad, como Simón Bolívar, San Martín, Benito Juárez, Garibaldi, y los “anar” bien conocidos como Bakunin y Francisco Ferrer.
Además, realistas y príncipes como el Duque de Brunswick, que fue Gran Maestro. Reyes de Inglaterra, Federico II de Prusia, reyes de Suecia, presidentes de los Estados Unidos y en Francia el Duque de Chartres que fue Gran Maestro. El duque de Casse que fue Primer Ministro de Luis XVIII y Gran Comendador de Consejo Supremo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. El Duque Murat, que fue Gran Maestro bajo Napoleón III y tantos otros. Hombres de letras, artistas y sabios: Montesquieu, Condorcet, Göethe, Haydn, Gluck, Mozart, Puschkin, Kippling, Littré. Y los hombres políticos: Víctor Schilscher, que hizo abolir la esclavitud de los negros en 1848. Emil Combe que realizó la separación de la Iglesia del Estado. León Bougois que estuvo al origen de la SDN, Jules Ferry, pionero de la enseñanza laica y obligatoria. Podemos citar ho,mbres de naturaleza muy diferente como : David Crocket, el Duque de Ellington, Louis Amstrong, Jacques Brel, y había olvidado Al Ferry. Pero, he citado suficientemente como para que Ud. pueda apreciar, al menos, la diversidad.
PREGUNTA: Me parece evidentemente difícil dar una conclusión, dado lo vasto del debate y la profundidad del tema, por otra parte, iniciar significa bien abrir una vía, comenzar un camino; no obstante, ¿puede Ud. ofrecernos una especie de conclusión sobre el tema de la Francmasonería?
D. B.: Bien, voy a comenzar por una definición de Orstalvirk, que era un autor francmasón que murió durante la última guerra y que decía lo siguiente : “la Francmasonería puede transformar el mundo a condición que pueda devenir lo que ella debe ser”. Sobre lo que debiera ser, hay respuestas que han sido propuestas, ¿lo será?, nadie puede afirmarlo. Podemos solamente estar seguros de que la humanidad no se destruirá por sí misma. Lo que es seguro es que la Francmasonería – si los hombres logran dominar sus tendencias necrófilas – será la escuela que formará clérigos de una nueva era, hombres más bien esclarecidos . Si logramos llegar a ese siglo XXI y algunos decenios más allá, el siglo XXI se caracterizará por la predominancia del amor a la vida sobre el amor a la muerte. Todo lo que hemos dicho de la Francmasonería, con sus contradicciones sorprendentes pero prometedoras y anunciadoras del surgimiento de un nivel de conciencia más amplio, permite la certitud que será el fulgor radiante, el centro de la nueva sociedad. Sobre estas consideraciones cerramos el círculo.
LA FRANCMASONERÍA ES LA GEOMETRÍA. El espíritu de la Geometría, según Clemente de Alejandría, hace el alma inteligente y la dispone a reconocer lo verdadero, a rechazar lo falso, a descubrir las similitudes entre las analogías, a proseguir lo igual en la diferencia, a encontrar una longitud sin latitud, una superficie sin profundidad, un punto indivisible, a elevarnos hacia lo alto a las cosas sensibles, hasta las realidades inteligibles. Hombres experimentados en este ejercicio y totalmente habitados por esta disposición del espíritu, no poseen el gusto del poder, ni buscan los honores. Por esta razón, ellos no gobiernan, no quieren gobernar, ellos irradian. Ellos no son manipulados por los profesionales de la comunicación. Un francmasón instruído según el arte, no se burla de los corderos, ni aúlla contra los lobos. Es áquel que verifica, áquel que escucha lo que se dice y no quién habla, es decir, que no sopesa la cualidad de los términos midiéndolos según el status de quién los pronuncia. El francmasón formado según el arte, practica la humildad –atención, la humildad no es la modestia, incluso no tiene nada que ver-, la humildad es el reconocimiento del “humus” que nos une, aquello que une los deseos, las pulsaciones, las actitudes y las ideas. Es por ello que los francmasones y la Francmasonería se comportan con la misma familiaridad respetuosa y benevolente frente a un artesano, que a un intelectual. El francmasón habla con la misma benevolencia, la misma simplicidad a un jefe de Estado y al centinela que vigila su palacio.
Mayo de 2000
Fuente: http://colectaneamasonica.blogspot.com/2010/06/entrevista-daniel-beresniak-de.html
Fuente: http://colectaneamasonica.blogspot.com/2010/06/entrevista-daniel-beresniak-de.html
martes, 1 de junio de 2010
El Ministerio de Cultura presenta el Portal de Víctimas de la Guerra Civil y Represaliados del Franquismo
El Ministerio de Cultura presentó el día 31 de mayo en el Auditorio del Ministerio de Cultura el proyecto de difusión del patrimonio documental sobre las Víctimas de la Guerra y Represaliados del Franquismo.
Este Portal se constituye como un Memorial virtual en el que se pueden consultar los nombres de aquellas personas que sufrieron la conculcación de sus Derechos Humanos desde 1936 hasta 1977. La individualización de las víctimas, que por el momento asciende aproximadamente a 750.000 personas, ha sido posible gracias al vaciado sistemático de sus nombres en la documentación represiva conservada en los archivos estatales gestionados por el Ministerio de Cultura.
Su propósito es hacer posible que los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país honren y recuperen para siempre a todos los que directamente padecieron las injusticias y agravios producidos por motivos políticos, ideológicos o religiosos. Para ello, junto a los nombres se indican las referencias documentales que los ciudadanos podrán solicitar copia en los respectivos archivos o descargarse en el ordenador si los documentos han sido digitalizados.
El Ministerio prosigue con el desarrollo de la Ley de Memoria Histórica que, además de crear el Centro Documental de la Memoria Histórica, se emplazaba al desarrollo de unas políticas públicas dirigidas al conocimiento de nuestra historia y al fomento de la memoria democrática.
jueves, 6 de mayo de 2010
Una planta masónica para Madrid
La capital de España no es de nueva planta como la de Estados Unidos y por tanto es difícil encontrar grandes combinaciones simbólicas en su urbanismo. Pese a ello conserva algunos interesantes restos de la presencia masónica desde que se abriera en 1728, en el hoy desparecido hotel San Bernardo en la calle del mismo nombre, la primera logia impulsada por francmasones británicos fuera de Inglaterra y consagrada por el aventurero duque de Wharton, quien a su muerte fue enterrado en el monasterio de Poblet, en Tarragona. Han pasado bastantes años desde entonces y hoy, según propias fuentes masónicas, se calcula que el número de españoles iniciados en la francmasonería alcanza los cuatro mil.
Para empezar, contamos con numerosos monumentos dedicados a masones, como la estatua ecuestre de Espartero junto al parque del Retiro o el monumento a Emilio Castelar en la glorieta del mismo nombre (donde tres figuras femeninas en representación de la Belleza, la Fortaleza y el Conocimiento coronan un alto pedestal a cuyos pies el famoso político iniciado se dirige al pueblo). Las referencias a la orden las hallamos también en las fachadas de diversos edificios como la Escuela de Ingenieros de Caminos o el Ministerio de Agricultura, o en su interior, como los frescos del techo en el Salón de Actos del Ateneo, tradicional centro de reuniones masónicas a lo largo de su existencia. Y por supuesto en el callejero, donde muchas de las calles más importantes llevan el nombre de miembros de la fraternidad, desde Argüelles hasta Cea Bermúdez pasando por Zurbano, Gregorio Marañón, Mesonero Romanos, Goya, Meléndez Valdés y otros.
Otros lugares especiales son el Paseo de las Acacias, un lugar especialmente querido por diversos alcaldes madrileños iniciados en la masonería que plantaron numerosos ejemplares de este árbol que nos retrotrae a la leyenda de Hiram, y el Templo de Debod: no tendremos obelisco egipcio, después de todo, pero sí un auténtico templo, aunque no demasiado antiguo pues data de la época ptolomeica: llegó a España en 1968 (1+9+6+8=24=2+4=¡6!) en compensación por el apoyo de nuestro país a la operación de la Unesco para salvar los templos nubios, y especialmente Abu Simbel, tras la construcción de la presa de Asuán.
Dos son los lugares de mayores, por lo evidente, influencias masónicas. El primero es el llamado Pasillo Verde Ferroviario que antiguamente estuvo “sembrado” con columnas salomónicas y figuras geométricas platónicas, aunque las primeras desaparecieron víctimas del vandalismo y las segundas están sepultadas por los grafitis. Su estructura se basa en la erección de un obelisco de hierro oxidado sobre un cubo de mármol cada dos plazas. A partir de la segunda, aparece también un monumento con los llamados Cinco Cuerpos Platónicos. Las sujecciones de las barandillas son triangulares, con un círculo en su interior, y las escaleras se suceden en secuencias de tres, cinco y siete que coinciden con las edades simbólicas del Aprendiz, el Compañero y el Maestro de la masonería. Más adelante, en el Paseo de la Esperanza, que hace esquina con el de las Acacias y está próximo a la glorieta de Pirámides, existe un parque público con dos pirámides y una fuente también de aspecto piramidal, en cuyos flancos encontramos unos bancos con forma de escuadra.
El segundo lugar es la Puerta Sur o Parque Enrique Tierno Galván, que posee:
a) una rampa en la que se alternan losas blancas y negras,
b) una gran construcción geométrica calculada para que el primer rayo de sol de los solsticios se proyecte en un lugar específico,
c) una chimenea metálica compuesta por cinco cuerpos y con cuarenta y nueve metros de altura (siete veces siete) en cuya parte superior se pueden observar las iniciales ALGADU (Al Gran Arquitecto Del Universo) separadas por los tres puntos masónicos clásicos,
d) un damero similar al empleado en el enlosado de los templos masónicos.
El arquitecto que diseñó la Puerta del Sur y luego se encargó de la gerencia del Pasillo Verde Ferroviario, Manuel Ayllón, publicó en 1993 un revelador libro titulado El acercamiento profano al arte sagrado en el que explicaba el significado de su obra inaugurada en junio de 1992. Según Ayllón, la Puerta del Sur se ubica en el punto exacto del cruce de dos ejes: uno terrestre que se obtiene al unir en línea recta el Observatorio Astronómico (lo astral), el cerro Negro (lo oscuro) y el Cerro de los Ángeles (lo celestial) y otro dedicado a Dionisos que es el señalado entre la iglesia de la Cruz (construida sobre las ruinas de otra templaria de la orden de Calatrava), la torre de hierro Laus Deo erigida delante de la estación de Delicias y el teatro al aire libre del Parque Tierno Galván. Es por tanto la representación del justo medio, el número cicno, porque ni sube ni baja.
Una línea del metro de Madrid conecta estos lugares: es la cinco, claro, con paradas de nombres tan interesantes como Pirámides o Acacias.
Fuente: Las claves de el Símbolo perdido, todo sobre los misterios y revelaciones de la última novela de Dan Brown.
Otros lugares especiales son el Paseo de las Acacias, un lugar especialmente querido por diversos alcaldes madrileños iniciados en la masonería que plantaron numerosos ejemplares de este árbol que nos retrotrae a la leyenda de Hiram, y el Templo de Debod: no tendremos obelisco egipcio, después de todo, pero sí un auténtico templo, aunque no demasiado antiguo pues data de la época ptolomeica: llegó a España en 1968 (1+9+6+8=24=2+4=¡6!) en compensación por el apoyo de nuestro país a la operación de la Unesco para salvar los templos nubios, y especialmente Abu Simbel, tras la construcción de la presa de Asuán.
Dos son los lugares de mayores, por lo evidente, influencias masónicas. El primero es el llamado Pasillo Verde Ferroviario que antiguamente estuvo “sembrado” con columnas salomónicas y figuras geométricas platónicas, aunque las primeras desaparecieron víctimas del vandalismo y las segundas están sepultadas por los grafitis. Su estructura se basa en la erección de un obelisco de hierro oxidado sobre un cubo de mármol cada dos plazas. A partir de la segunda, aparece también un monumento con los llamados Cinco Cuerpos Platónicos. Las sujecciones de las barandillas son triangulares, con un círculo en su interior, y las escaleras se suceden en secuencias de tres, cinco y siete que coinciden con las edades simbólicas del Aprendiz, el Compañero y el Maestro de la masonería. Más adelante, en el Paseo de la Esperanza, que hace esquina con el de las Acacias y está próximo a la glorieta de Pirámides, existe un parque público con dos pirámides y una fuente también de aspecto piramidal, en cuyos flancos encontramos unos bancos con forma de escuadra.
El segundo lugar es la Puerta Sur o Parque Enrique Tierno Galván, que posee:
a) una rampa en la que se alternan losas blancas y negras,
b) una gran construcción geométrica calculada para que el primer rayo de sol de los solsticios se proyecte en un lugar específico,
c) una chimenea metálica compuesta por cinco cuerpos y con cuarenta y nueve metros de altura (siete veces siete) en cuya parte superior se pueden observar las iniciales ALGADU (Al Gran Arquitecto Del Universo) separadas por los tres puntos masónicos clásicos,
d) un damero similar al empleado en el enlosado de los templos masónicos.
El arquitecto que diseñó la Puerta del Sur y luego se encargó de la gerencia del Pasillo Verde Ferroviario, Manuel Ayllón, publicó en 1993 un revelador libro titulado El acercamiento profano al arte sagrado en el que explicaba el significado de su obra inaugurada en junio de 1992. Según Ayllón, la Puerta del Sur se ubica en el punto exacto del cruce de dos ejes: uno terrestre que se obtiene al unir en línea recta el Observatorio Astronómico (lo astral), el cerro Negro (lo oscuro) y el Cerro de los Ángeles (lo celestial) y otro dedicado a Dionisos que es el señalado entre la iglesia de la Cruz (construida sobre las ruinas de otra templaria de la orden de Calatrava), la torre de hierro Laus Deo erigida delante de la estación de Delicias y el teatro al aire libre del Parque Tierno Galván. Es por tanto la representación del justo medio, el número cicno, porque ni sube ni baja.
Una línea del metro de Madrid conecta estos lugares: es la cinco, claro, con paradas de nombres tan interesantes como Pirámides o Acacias.
Fuente: Las claves de el Símbolo perdido, todo sobre los misterios y revelaciones de la última novela de Dan Brown.
miércoles, 5 de mayo de 2010
sábado, 17 de abril de 2010
martes, 6 de abril de 2010
El simbolismo en la Masonería
Se ha iniciado una interesante edición de "podcast" sobre Masonería que quiero aprovechar para difundir desde aquí.
Como muestra, este interesante coloquio entre dos destacados masones españoles (y además buenos amigos): Javier Otaola y José Luis Cobos.
Como muestra, este interesante coloquio entre dos destacados masones españoles (y además buenos amigos): Javier Otaola y José Luis Cobos.
domingo, 28 de marzo de 2010
La historia se repite
Este comentario fue introducido el pasado 26 de marzo de 2010 en la web del Correo de Andalucía en el artículo de César Rufino dedicado a la Masonería.
Creo que se descalifica por sí mismo.
Creo que se descalifica por sí mismo.
Masones, secreto desvelado
El Correo de Andalucía - César Rufino - 25/03/2010
La logia masónica viva más antigua de Sevilla, Obreros de Hiram, cumple 25 años. Allí, 45 miembros trabajan en la única modalidad de la construcción donde no hay paro: el yo interior
"Los masones también pitamos en los atascos." Antonio Hernández satisface esta curiosidad periodística a risa limpia y con una levísima turbación, como de niño pillado con la mano en el tarro de las galletas. Está claro que el principio del masón, trabajar hacia el progreso y la tolerancia para un mejoramiento moral, admite pequeñas canitas al aire que no son sino testimonio de su humanidad. "Lo interesante de la masonería no es que no pites en los atascos; es que comprendes que alguien te pite a ti." Para reforzar esta larga cambiada, su compañero José Luis Cobos añade el colofón: "No tenemos vocación de santos."
Antonio es Maestro de Ceremonias de la logia Obreros de Hiram. Tiene 36 años, mujer y dos niños y es publicista del Ayuntamiento de Sevilla. Ríe mucho. José Luis, en cambio, a sus 70 años, tiene una forma de alegría que recuerda mucho al pesimismo pero que acaba revelándose como la paz de la sencillez. Si fuese un paisaje, sería un olivar al atardecer. Es Segundo Vigilante de la logia y está casado con la Venerable Maestro (le gusta más que acabado en a), Ascensión Tejerina. Los tres (luego serían bastantes más) han concurrido a la logia esta semana para abatir tópicos y abrirse a Sevilla por el 25 cumpleaños de la institución.
Llegados a este punto, cabían dos opciones: entrar en el fárrago de explicarlo todo (que si la espada, que si el compás, que si el ritual, que si la vela, que si Dan Brown...), asumiendo que usted está dispuesto a pagar por leer el típico reportaje sobre masonería de toda la vida de Dios, o bien sentarse todos a charlar a ver qué pasaba, aprovechando la cantidad de sillas disponibles en este local junto a Kansas City. Qué cómodas eran las sillas.
"¿Qué creo que me pasará cuando me muera?", repite José Luis. "Mi desaparición absoluta. Mis moléculas, mis energías, los átomos que componen mi cuerpo se disgregarán para siempre."_Lo expone con una conformidad tan satisfecha de sí misma que diríase que haya pasado ya por ese trance tres o cuatro veces. No todos están de acuerdo con él; es más: la masonería más clásica es toda ella creyente. Es otra de las ventajas de las que se enorgullece el masón: que no se juntan por pensar igual, sino por pensar diferente, aclara la Venerable Maestro. Sin diversidad no hay logia. Por eso, dicen ellos, son lo menos parecido a una filosofía, a un partido político o a una religión. Y de sectas ya ni se habla. "A mí no me serviría la fe", explica el Segundo Vigilante. "Albergar alguna esperanza me relajaría en mi responsabilidad sobre mí mismo para reconducir mi vida hacia donde yo quiero."
A todo esto, Antonio no ha dejado de sonreír. A él hay una frase de la masonería que le gusta sobre las demás: "Lo que tú haces, te hace." A su lado hay un damero en el suelo que representa el mundo. En tres de sus cuatro esquinas hay sendos pilares: uno representa la sabiduría, otro la fuerza y otro la belleza. Pues bien, "una vez, unos desconocidos entraron de noche en el local, pero luego no faltaba nada. El caso es que, cuando llegó la Guardia Civil, dijo: ¡Parece que se han llevado un pilar!" Un chiste de masones.
Ascensión tiene 54 años y es asesor fiscal. ¿Cuánto desgravará la factura de haber tallado uno su yo interior? "Yo me siento esencialmente feliz", responde, cuando se le pregunta si lo es. Conciliar, concilia mal, la verdad. Antonio se apunta a esta tesis: "No, es que no se concilia." Antonio luce en su solapa una florecilla metálica. "Es un nomeolvides azul. La flor con que los masones perseguidos por los nazis se identificaban entre ellos."
Al principio decían que no, que no tanto, pero luego acaban reconociendo que toda esa atmósfera de secreto y misterio les chifla. De hecho, hasta tienen una especie de combinación de caja fuerte para abrir la puerta desde la calle. "Es por si llega alguien cuando estamos en plena reunión." Le podían haber dado una llave a cada uno.
Para el masón, heredero de los constructores de catedrales, uno es para sí mismo una piedra que puede ser cualquier cosa y que por eso mismo debe ser tallada. Si a usted le apetece este oficio de cantero, sepa que la cuota es de 33 euros al mes (simbólicos hasta la muerte). Y no se preocupe: el rito de iniciación no es una especie de novatada de la mili, sino tres exámenes y una inofensiva ceremonia. Se trata de saber si el aspirante es persona respetuosa y tolerante. Lo de eviscerar el gallo negro y sacrificar a la doncella es otro día.
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