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miércoles, 13 de octubre de 2010

Literatura & Libertad: Democracia, discrepancia y unidad.

Literatura & Libertad: Democracia, discrepancia y unidad."La democràcia concedeix tants espais per a la discrepància, que pot exigir unitat institucional en certs moments solemnes. Els qui no ho entenen així son un perill per a la vida de la pròpia democràcia. ( Joan Francesc Pont)

Todo esto a propósito de los abucheos al Presidente del Gobierno en los actos del 12 de Octubre."

jueves, 13 de marzo de 2008

HOY, CONFERENCIA DE PHILIP PETTIT EN EL ATENEO DE SEVILLA

Philip Pettit, catedrático de Política y Valores Éticos en la Universidad de Princeton, ofrecerá hoy 13 de marzo una conferencia sobre Republicanismo cívico en el Ateneo de Sevilla. El Centro de Estudios Andaluces es el responsable de la estancia de Pettit en Sevilla, aunque supone ya su segunda presencia en Andalucía porque en junio de 2007 participó en Córdoba en una conferencia organizada de forma conjunta por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía (IESA) y el Centro de Estudios Andaluces.

La figura de Pettit ha cobrado relevancia en España desde la publicación de su obra Republicanismo, editada por Paidós en 1999, dos años después de su aparición en inglés bajo el título original de Republicanism: A teory of Freedom and Governement. La obra se ha traducido a lenguas como francés, italiano, portugués, turco, griego, chino, persa, y hebreo. Su última obra apareció en 2007 bajo el título Made with words: Hobbes on Mind, Society and Politics (Hecho con palabras: Hobbes en la mente. Sociedad y Política).

El protagonismo de Pettit se sustenta en su condición de evaluador externo de la política del actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuya gestión ha sometido al microscopio de los parámetros del republicanismo. En la tesis política de Pettit el individuo se erige como un sujeto inviolable para el Estado, su estructura, su aparato de poder debe garantizar la independencia e integridad de cada miembro de la comunidad. El Gobierno protege pero sin convertirse en una fuente de dominio público.

Entre las medidas imprescindibles para esa relación de equilibrio Pettit aboga por la elección del poder político en manos del pueblo, la rotación en el poder, el imperio de la ley y la división y el contrapeso entre los poderes. El catedrático de Princeton apuesta por la limitación del poder privado frente a la protección de los ciudadanos más vulnerables.

lunes, 4 de febrero de 2008

DECLARACIÓN DE LA MASONERÍA LIBERAL Y ADOGMÁTICA


La Gran Logia Simbólica Española, la Gran Logia Femenina de España y la Federación Española de El Derecho Humano, mostramos nuestra preocupación por las presiones que sufre la sociedad por parte de la jerarquía católica española, deseosa de generar una involución en los últimos avances en la igualdad de derechos cívicos que se han conquistado.

La Masonería española que representamos manifiesta su apoyo a todos los colectivos sociales que trabajan para conseguir que el Estado español sea realmente laico. Un Estado donde todos los ciudadanos y entidades, laicas, religiosas u otras, puedan disfrutar de los mismos derechos, deberes y oportunidades, y en el que la vida pública se desenvuelva dentro de un marco legal y operativo plenamente aconfesional.

Asimismo, reclamamos al Gobierno que se establezcan condiciones de igualdad para las distintas iglesias, y confesiones y, a su vez, que denuncie y no renueve el Concordato con el Vaticano con el fin de concluir con compromisos del Estado con una iglesia específica, en especial en cuanto a su financiación, y para que ninguna religión mantenga vínculos de dependencia e interferencia respecto a la organización del Estado como tal.

La sociedad española es lo suficientemente madura para liberarse de las ataduras que le impone un pasado de confluencia, cuando no de identificación entre Estado e Iglesia Católica. Por eso, como integrantes de la Masonería, respetuosa con todas las religiones y que tiene como uno de sus objetivos la armonía social entre todos los seres humanos, en libertad y respeto mutuo, entendemos que ha llegado el momento de superar definitivamente ese pasado en España y de llevar a cabo, por parte de los poderes públicos, la total laicidad del Estado para fortalecer la convivencia cívica y democrática, sin privilegios ni discriminaciones.
En Madrid a 28 de enero de 2008.

Firmado:
GRAN LOGIA SIMBÓLICA ESPAÑOLA
GRAN LOGIA FEMENINA DE ESPAÑA
DERECHO HUMANO ESPAÑA

miércoles, 16 de enero de 2008

VOTO ÚTIL

Las Elecciones Generales están muy ajustadas, ¡para qué nos vamos a engañar! Además, tengo a menudo la sensación de que vivimos un punto de inflexión en la historia contemporánea de España.

Me preocupa la intervención indisimulada de la Iglesia en la política, y el peso creciente del ala más a la derecha del PP en su propio partido. Sirva de muestra, la suerte que han corrido algunos de los más "moderados" del PP, empezando por Pimentel en Andalucía y continuando con un rosario de Piqués y Gallardones. Incluso en economía se ha sacrificado al liberal Rato, por el neocón radical Pizarro. Hasta la Legionaria de Cristo e ilustre consorte, Ana Botella, parece que puede ser la próxima Alcaldesa de Madrid.

España es tradicionalmente de izquierdas. La derecha ha necesitado unirse para ganar, en la Segunda República, con la CEDA, y en nuestros días, con el PP. Y esto ha podido ser posible por la división de la izquierda política y la apatía y falta de participación de la izquierda sociológica.

Es por esto que se hace necesario el que nos demos cuenta de que, para consolidar y avanzar en las políticas sociales acometidas: educación para la ciudadanía, avances históricos en la igualdad de derechos, cobertura a la dependencia, lucha contra la violencia machista... NO PUEDE GANAR LA DERECHA EN MARZO.

No se me ocurre una manera más hermosa de expresarlo, que estos versos de Joaquín Sabina, poco sospechoso de seguidismo hacia el PSOE.

Voto útil malgré moi

Esta vez, a mi pesar,
se desangra el núcleo duro
de la izquierda del futuro
como una rosa Aguilar.

La llama de Llamazares
me llama, pero, hoy por hoy,
urge frenar a Rajoy
con votos más populares.

Siempre quedará París
para joder a los míos,
le dijo, entre escalofríos,
Carla Bruni a Sarkozy.

El ácrata que hay en mí
entre Rouco y Artapalo
elige lo menos malo
tapándose la nariz.

Se divorcian a granel
las huestes anti divorcio,
Rato y Cascos, qué consorcio
de Caínes, pobre Abel.

Se desespera Esperanza
con Gallardón a la vista,
hay atasco en la autopista
pepera de la venganza.

Malditas leyes de Hont,
nacionalistas de baba
que exprimen a Rubalcaba
contra la diosa razón.

Por no hablar del fuego amigo
que hiere pero no mata,
del bulldog contra la gata
del Público, resto y sigo.

La polis está que arde
a pie de imprenta del BOE,
izquierda unida al PSOE
mejor mañana que tarde.

Votandito a Zapatero
mica, feldespato y cuarzo,
cuando los idus de marzo
se deshagan de febrero.

viernes, 4 de enero de 2008

LA CRUZADA DE BENEDICTO XVI

EL PAÍS. PAOLO FLORES D'ARCAIS. 17/12/2007
Con la publicación de la encíclica 'Spe salvi', el Papa arremete de nuevo contra la autonomía del ser humano: todo cuanto no se subordine a los dictados de la Iglesia católica, incluida la democracia, es ilícito.

La Cruzada continúa. La encíclica de Benedicto XVI Spe salvi, del pasado 30 de noviembre, ratifica y radicaliza el anatema de la Iglesia católica contra una modernidad culpable de desobedecer a Dios y que se está despeñando por tal causa en la desesperación del nihilismo.

El outing es ahora completo. Incluso la democracia es mentira si la soberanía de los hombres no se subordina al imperio de la "ley natural", es decir, si la libertad no coincide con la obediencia a los ucases de la Iglesia, única intérprete autorizada de tal "ley natural" y de la voluntad de Dios con la que esta coincide. La democracia debe ser cristiana, pues en caso contrario será deshumana.

El misterio ha quedado finalmente resuelto. El culpable es Voltaire o, mejor dicho, Bacon incluso. El Mal es la Ilustración, el proyecto de autonomía del hombre. Autos-nomos, el darse el hombre por sí mismo sus propias leyes, en vez de recibirlas de Dios, o de sus subrogados y ministros (la "Naturaleza" y la Iglesia jerárquica), ahí reside la Culpa inexpiable. El Enemigo (en el sentido preciso de las Escrituras) es la razón que prescinde de Dios, la razón que trabaja iuxta propria principia, la razón que razona, en definitiva.

El autos-nomos, la pretensión de soberanía para todos y cada uno, es más, supone la caída de la humanidad en el Averno de los totalitarismos, donde todo es llanto y crujir de dientes, y cosas peores aún: el Terror de Robespierre y Saint Just y el Gulag de Stalin. A eso se llega, inevitablemente -Ratzinger dixit- si el hombre, en sus relaciones con la naturaleza y con los demás hombres (ciencia y política), se comporta como si Dios no existiera, es decir, si toma en serio la propuesta de Grocio que salvó a Europa de la autodestrucción de las guerras civiles de religión: Etsi Deus non daretur. Precepto, por lo tanto, que es -históricamente hablando- la única auténtica e indiscutible raíz de Europa.

Nada nuevo, se dirá. Extra ecclesiam nulla salus es la piedra angular -desde hace siglos- de todas las exigencias "papistas". Tales exigencias, sin embargo, llevaban varios decenios puestas en sordina. La propia Iglesia parecía -no sin razón- avergonzarse de su pasado "constantiniano" y de sus anatemas contra la ciencia, el liberalismo, la democracia (dispuesta incluso a pedir perdón por algunas cosas). No se citaba ya el Sílabo sino el Concilio Vaticano II.

Desde entonces es como si hubiera pasado un siglo. Con el papa Wojtyla primero, y con el papa Ratzinger ahora (que fue el más estrecho colaborador de Wojtyla en la redacción de encíclicas cruciales como Veritatis splendor y Fides et ratio) los contenidos esenciales del Sílabo han vuelto a recobrar auge: la soberanía pertenece a Dios, un Parlamento -democráticamente elegido por los ciudadanos- que actúe contra la "ley natural" (por ejemplo con una ley que autorice el aborto, aunque sea de forma limitada) se convierte ipso facto en ilegítimo. Así lo manifestó Wojtyla en Varsovia, solemne de furor y de cólera, contra el Parlamento polaco (¡el primero libremente elegido tras medio siglo de comunismo!). El aborto como "genocidio de nuestros días", como un nuevo holocausto. Una mujer que escoge el drama del aborto es tan culpable como el soldado de las SS que arroja a un niño judío al horno crematorio. El mundo laico hizo como si no oyera o no comprendiera, subyugado por la fascinación mediática.
Ahora, tal actitud no resulta ya posible. Para quien pretenda buscar coartadas, el Papa alemán ha eliminado cualquier duda. O Dios o la soberanía popular. No deben tomarse como exageraciones polémicas. El razonamiento teológico-político de Joseph Ratzinger es compacto, lineal y -en su lógica confesional y dogmática- perfectamente coherente.
Veámoslo. La modernidad aspira a cimentar la existencia del hombre en el binomio razón + libertad, autónomamente, prescindiendo del Dios de la Iglesia. Pero de la "acción" del conocimiento (la ciencia baconiana) se pasa inevitablemente a la "acción" de la política, siguiendo una idea ilustrada de "progreso" como "superación de todas las dependencias". Libertad ilimitada, libertad perfecta "en la que el hombre se realiza hacia su plenitud". Ya sabemos cómo acabó todo (Robespierre y Stalin) y sabemos también por qué: el ateísmo como resultado de la Ilustración.
Por lo tanto "es necesaria una autocrítica de la edad moderna" que debe tener lugar "en diálogo con el cristianismo y con su concepción de la esperanza". El eufemismo "diálogo" no nos debe llevar a engaño: "sólo Dios puede crear justicia". Y, préstese atención, "no un dios cualquiera, sino ese Dios que posee un rostro humano y que nos ha amado hasta el final". El Dios/Jesucristo de la Iglesia jerárquica, de la Verdad consignada en los concilios de Nicea y Calcedonia, como ha sido remachado por el Papa alemán en su reciente libro best-seller.
Pero tal "concepción de la esperanza", según la encíclica, equivale ni más ni menos que a la certeza de la fe. El mundo, y en especial el Occidente que ha surgido de la modernidad, sólo puede escapar del estigma de la desesperación a través de "la apertura de la razón a las fuerzas redentoras de la fe, al discernimiento entre el bien y el mal". Obviando las perífrasis, pensando y actuando con obediencia a la moral católica. De la vida a la muerte, siguiendo todas las etapas de la sexualidad, y sin olvidar la investigación científica. Células estaminales, aborto, contraceptivos, institución matrimonial, educación escolar, interpretación del darwinismo, terapias del dolor, eutanasia: todo debe obedecer a la "ley natural", sinónimo puro y llano de la voluntad confesional de la Iglesia jerárquica.
Desde un punto de vista cultural, bastaría con responder al Papa teólogo que la modernidad, para empezar, no es fundamentalmente, como él pretende hacernos creer, Terror y Gulag, porque de las tres revoluciones "burguesas", de Cromwell, de los girondinos, de Jefferson, nació una forma de convivencia extraordinaria, hasta entonces desdeñada como utopía, la democracia liberal (cuyos principios pisotean, con demasiada frecuencia, los establishment de Occidente en sus acciones cotidianas). Y que Nietzsche y Marx, por no hablar de Bacon y de los ilustrados, no se parecen en absoluto al prontuario paródico pregonado en la Spe salvi.
Pero Joseph Ratzinger, a pesar de los indudables y prepotentes artificios académicos que animan su pluma, es un hombre de poder lo suficientemente desencantado como para saber que el peso de una encíclica no depende de su claudicante aleación cultural.
De ésta proporcionó, por lo tanto, una auténtica interpretación política al día siguiente, hablando frente a los representantes de las organizaciones humanitarias no gubernamentales (ONG) de matriz católica, al acusar a diversas agencias de la ONU de "lógica relativista" que niega "ciudadanía a la verdad acerca del hombre y de su dignidad, así como a la posibilidad de una acción ética fundada en el reconocimiento de la ley moral natural". A tal tendencia es necesario oponer los "principios éticos no negociables" de los que la Iglesia es depositaria.
Como puede verse, con su outing contra la ilustración y el autos-nomos democrático, el papa Ratzinger se postula explícitamente para el liderazgo mundial del fundamentalismo religioso, el no terrorista, obviamente. Su próxima intervención ante las Naciones Unidas, prevista para el 18 de diciembre, constituirá el acto oficial y solemne de todo ello. Confiemos en que, al menos ese día, "quien tenga oídos para oír, que oiga".

SÍ A LA DIVERSIDAD FAMILIAR

MANIFIESTO "RED POR LA DIVERSIDAD FAMILIAR"

Los firmantes de este manifiesto concebimos la red como una fuente de información y entretenimiento, pero también de activismo y participación social. Desde la disparidad ideológica, religiosa, racial y sexual nos une nuestro compromiso con la igualdad y la diversidad. Por ello, reafirmamos nuestro compromiso con el respeto y la tolerancia hacia los distintos modelos familiares. Los tiempos han cambiado y el modelo tradicional de familia convive hoy con otros tipos, como las familias monoparentales u homoparentales. Entendemos que esta diversidad enriquece notablemente a nuestra sociedad y, con tristeza, vemos día tras día como algunos sectores conservadores y retrógrados, encabezados por las jerarquías eclesiásticas, intentan imponer un modelo excluyente de familia tradicional. Por todo ello expresamos:
  • Nuestro más firme RECHAZO a las actitudes de exclusión y discriminación que algunos sectores conservadores, liderados por la Iglesia católica, muestran hacia los distintos modelos familiares que conviven hoy en nuestra sociedad. Consideramos que detrás de su enfática defensa del modelo de familia “tradicional” se esconde la intransigencia y el odio a la diferencia. Defendemos la diversidad como un rasgo enriquecedor, también en el ámbito familiar, y, por ello, exigimos respeto y tolerancia para todos y cada uno de los modelos de familia existentes.
  • Nuestra sólida DEFENSA de la igualdad y la diversidad, y por ende, del derecho de todo ciudadano, sin importar su orientación sexual, a amar, contraer matrimonio y construir su familia libremente. Actualmente en nuestra sociedad existen distintos tipos de modelos familiares y todos deben gozar del mismo respeto y consideración con los mismos derechos y obligaciones.
Por último llamamos a la MOVILIZACIÓN social para seguir avanzando en igualdad y construir una sociedad más libre, igualitaria y diversa. Sólo con la participación y la visibilidad será posible frenar las actitudes discriminatorias, intolerantes e intransigentes que siguen existiendo y condenando la diferencia.

TODAS LAS FAMILIAS IMPORTAN
SÍ A LA DIVERSIDAD FAMILIAR

domingo, 2 de diciembre de 2007

DEMOCRACIA FORMAL

Curiosamente, en la sociedad democrática moderna, los estudiosos de la comunicación política deben gran parte de sus conocimientos a Joseph Goebbles, célebre Ministro de Propaganda del gobierno nazi de Hitler. Y, particularmente, una cita suya está tan vigente ahora como entonces: "Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad".

En este sentido, se ha extendido una mentira que, por ser además políticamente correcta, nadie se plantea si es verdad.

"En Democracia, se dice, el pueblo nunca se equivoca." Esto es, como la evidencia ha demostrado a lo largo de la historia, una falacia.

El pueblo se equivoca. ¿O acaso la colectividad es poseedora de un cierto tipo de infalibilidad que, como individuos no poseemos?

Además, hemos de reconocer que errar es una inevitable característica de los seres humanos. Además solemos hacer de la necesidad virtud y entendemos que cometer errores no es bueno ni malo, es inevitable. Es más, posiblemente aprendamos más de los errores que de los aciertos, ya que nos sirven de acicate, de advertencia y forman parte del proceso de aprendizaje. Lo importante de los errores es que nos han de servir para mejorar, para sacar de ellos una experiencia positiva.

Lo mejor de todo esto, lo más importante y consustancial al ser humano es que nuestros errores son una clara muestra de nuestra capacidad de elegir, de nuestra libertad de criterio, de nuestro derecho a equivocarnos.

Esto, que es válido y generalmente admitido para los seres humanos como individuos, parece que, por arte de magia, desaparece cuando funcionamos como colectividad, cuando en realidad no es así.

Las colectividades, como los individuos, se equivocan. La grandeza de la democracia es que cuando un colectivo se equivoca en democracia, está ejerciendo su derecho a equivocarse en libertad, está declarando su "mayoría de edad" para el ejercicio de su soberanía. No es que los pueblos, en democracia, no se equivoque, es que tienen derecho a equivocarse... y el deber de aprender de sus errores pues, como decía Cicerón "errar es humano, pero sólo los estúpidos perseveran en el error."

En una entrada anterior del blog, ya expresé algunas consideraciones sobre la libertad que no voy a repetir ahora, pero que me van a servir para avanzar en la idea del ejercicio de las libertades democráticas.

Existen dos conceptos que, particularmente, considero indispensables en el ejercicio de dichas libertades:

  • La existencia de distintas opciones para elegir.
  • La formación y la información disponibles para llevar a cabo tal elección.
La democracia es sólo un sistema formal que, sin la existencia de estas características, no serviría para el desarrollo del ser humano en libertad, que es realmente el valor que se persigue. La democracias no es, por tanto, un fin en sí misma, sino un medio para conseguir el desarrollo del hombre en Libertad. Eso sí, es el sistema que, hasta la fecha, mejor ha permitido conseguir dicho fin.

Podemos evaluar cualquier sistema democrático atendiendo a estas características, de tal manera que, según estén presentes, y en qué grado, podemos saber el nivel de democracia de una colectividad.

Podemos ver como, en el caso de Venezuela, por ejemplo, la persecución de medios de información y de organizaciones opositoras llevada a cabo por el Presidente Chavez, hacen que el nivel de democracia "real" sea muy bajo.
Y ahora introduzco una reflexión para el lector. ¿Cómo sería, a la luz de lo expresado anteriormente, la democracia en España o, por ejemplo, el nivel de democracia interna de nuestros partidos políticos? Prometo abordar este tema en entradas sucesivas.
He dicho.

martes, 27 de noviembre de 2007

REFLEXIONES SOBRE LA LIBERTAD

Aseguraban los existencialistas (y humildemente lo comparto) que el ser humano, el hombre, es el único animal que, hablando con propiedad, tiene "existencia", concebida esta como una actualidad absoluta, no como algo estático de lo que se pueda decir que es, sino como algo que se crea a sí mismo en libertad, que deviene, que es un proyecto. La existencia es algo que pertenece sólo a los seres que pueden vivir en libertad.

La libertad es, por tanto, una característica irrenunciable de la humanidad, aunque existen también otras características propias del "ser" humano, entre las que quiero destacar otras dos:

  • Somos únicos. Cada uno de nosotros en un individuo que debe ejercer su propia libertad inalienable.

  • Partiendo de la base de que es respetable cualquier interpretación con respecto a la existencia de una o varias vidas después de la muerte, o de la trascendencia del ser; lo único que podemos asegurar sin lugar a dudas es que hemos de vivir con la certeza de que algún día vamos a morir. Esto diferencia también al hombre de los animales, pues el hombre es el único animal que tiene conciencia de su propia muerte. La muerte se convierte en una compañera de viaje que, permanentemente nos "angustia".
Y esta otra característica, la mortalidad hace que renunciemos a nuestra individualidad (a toda o a tan sólo una parte) para compartir la vida con nuestros semejantes. Este es, segun Savater, el origen de las sociedades: Las sociedades funcionan como "máquinas de inmortalidad" que utilizamos para combatir la amenaza de la muerte. El grupo social se presenta como lo que no puede morir, a diferencia de los individuos, que están condenados a hacerlo. Los elementos que hacen comunidad, como las patrias, las naciones, las banderas... han estado ahí antes de que nosotros llegáramos y seguirán estando cuando nos vayamos.

Aun cuando la libertad nos proporciona independencia y racionalidad, también nos obliga a ejercer una responsabilidad sobre nosotros mismos. Debemos tomar las riendas de nuestra existencia, asumiendo nuestros errores que, sin duda, van a producirse. Somos arquitectos de nosotros mismos. Sin embargo, este "exceso" de responsabilidad ha degenerado también en la aparición de algunos mecanismos de evasión que resultan de la misma inseguridad del individuo: el autoritarismo , la evasión, el conformismo... Eso que Erich Fromm llamaba el "miedo a la libertad", que nos impulsa a "ceder" nuestra libertad a terceras personas.

El ser humano ha vivido durante siglos en un estado de "minoría de edad" social. Hemos, sucesivamente, cedido nuestra libertad a las diferentes divinidades y a sus representantes en la tierra, en lo civil y en lo religioso. Nos sentimos mucho más seguros si, en vez de ser nosotros los que tenemos el riesgo de equivocarnos, son otros los que toman las decisiones por nosotros. Mucho mejor, si además éstos son infalibles, o tienen algún tipo de origen divino.

No es hasta la Ilustración cuando el hombre se hace "mayor de edad" y empieza poco a poco a tomar las riendas de su propia libertad.

No pretendo que este blog sea una mera reflexión filosófica, puesto que otras mentes mucho más brillantes que la mía ya han expresado, mucho mejor, ideas similares. El "hilo de Ariadna" que pretendo seguir en este escrito, quiero que me conduzca a hacer una reflexión profunda y de base: ¿Es el socialismo la ideología que ha de permitir al ser humano progresar en los próximos siglos?

Teniendo en cuenta que habíamos definido que, entre otras que se le puedan ocurrir al lector, las características que forman parte de la "arquitectura ontológica", según hemos enunciado, son la libertad, la individualidad y la mortalidad, parece correcto pensar que,quel sistema de regulación de la vida social que sea más fiel y que permita desarrollar más estos aspectos de nuestra arquitectura ontológica, será el mejor sistema posible.

En este sentido, teniendo en cuenta que la individualidad, como ya hemos expresado con anterioridad, queda aparcada casi en su totalidad por la vida en sociedad, necesaria para poder convivir con nuestra mortalidad, parece que, de los tres aspectos enunciados, la libertad es aquel en el que nos debemos centrar.

Como bien ha dicho Ralf Dahrendorf, "este viaje es elviaje de las ideas, pero también el de la construcción de la vida de los hombres reales en el mundo real. Por lo demás, el destino del viaje es claro; se llama libertad." ¿Pero, qué entendemos por libertad? ¿Acaso no hay que darle la razón a los deterministas, sobre todo en el seno de la Iglesia, que entienden como algo obvio que el hombre no es libre, porque no puede hacer cuanto se le antoje?

A la libertad le pasa, a menudo, como a otras muchas grandes palabras, como la igualdad, la fraternidad, la bondad, la solidaridad... que a fuerza de ser utilizadas,incluso, por su peores enemigos, acaban perdiendo todo significado. ¿O no resulta cínica la divisa que figuraba en los portones de los campos de exterminio nazis: "El trabajo hace libre"?

En este sentido, es interesante apuntar que, desde el punto de vista social, somos más libres, en tanto en cuanto la sociedad nos permita desarrollar todas y cada una de nuestras capacidades, al desarrollo de nuestro "yo". Por tanto, la libertad está muy ligada al concepto de oportunidades. Las oportunidades son opciones, posibilidades de elección. Esta es, desde mi punto de vista, la principal característica de una sociedad que quiera denominarse como libre y define, además, el camino que se debe seguir para seguir profundizando en la libertad y, por tanto, en el progreso.

¿Y no nos ha de llevar a pensar esto que el mejor sistema es el que define el liberalismo, contrario al socialismo?

He de confesar que, con respecto a este particular, existe incluso entre las filas de los partidos socialdemócratas un error históricamente muy común. Los partidos socialdemócratas modernos hace ya bastantes años que abandonaron el marxismo que, durante gran parte del siglo XX parecía consustancial con ellos. De hecho, y prometo profundizar en esta idea en sucesivas entradas del blog, hoy por hoy, el socialismo moderno debe mucho más al liberalismo político (que no económico) surgido de la Revolución francesa, que al marxismo posterior.

Me gusta pensar en un socialismo democrático que auna la defensa inquebrantable de la libertad, con un sentido profundamente humanista. Y es por esto que entiendo que el socialismo democrático es la ideología que mejor satisface las exigencias del "ser" humano, lo que Fernando de los Ríos, probablemente la mente más preclara del socialismo español de la II República, definía como el "humanismo socialista", enfrentado al marxismo. Eso que, tan magistralmente ha definido Javier Otaola diciendo que "Fernando de los Ríos funda su socialismo en una exigencia filosófica, podríamos decir ontológica: la condición del ser humano como ser racional autoconsciente, que hace del logro de sus proyectos vitales un fin y un sentido para su vida, que construye sentido hace que él mismo no pueda ser reducido a medio o mercancía y esa misma condición hace que además pueda reclamar de la sociedad como derechos subjetivos que le son debidos los medios y posibilidades que necesita y que socialmente se le puedan garantizar."

El socialismo es, en definitiva, la ideología que mejor permite progresar a los hombres y desarrollar plenamente sus capacidades, siempre y cuando parta de un origen liberal y humanista, abandonando toda tentación dogmática, autoritaria o paternalista.

He dicho.