miércoles, 2 de marzo de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
martes, 23 de noviembre de 2010
La chistera del sr. Sanz
jueves, 10 de septiembre de 2009
El puño en alto es un saludo

Corría el año 1976 y no hacía mucho que acababa de morir el Dictador, cuando Paco Umbral, por aquel entonces columnista del EL PAÍS, alababa la gran aportación que el "viejo profesor" hacía al espíritu de reconciliación de la, por aquel entonces incipiente, Transición, al afirmar que "el puño en alto ya no es una amenaza, sino un saludo, una manera de diferenciarse del saludo fascista con la mano abierta."
Las declaraciones del Sr. Rajoy equiparando el saludo socialista con el saludo romano fascista reflejan, además, un profundom desconocimiento de la historia. Sepa usted, Sr. Rajoy, que el puño izquierdo levantado es un gesto que ha sido símbolo de la socialdemocracia desde la Segunda Internacional. De hecho, los comunistas levantan también el puño, pero se trata del derecho, el de la Tercera Internacional. El puño izquierdo levantado es, por tanto, el símbolo de los que defendemos la unidad de la clase trabajadora y la lucha por la libertad, en paz y en democracia. Nada comparable al saludo fascista que representa la opresión y el genocidio.
Los socialistas nos sentimos orgullosos de nuestros 130 años de historia y asumimos sus luces y sus sombras, sus símbolos y emblemas. Otros prefieren padecer amnesia. O peor, quieren que la sociedad española la padezca.
Para evitar el olvido, no hay nada mejor que esforzarnos en recordar el pasado. En este caso, de la mano de un Paco Umbral del que Mariano Rajoy ha afirmado que "es el gran cronista de la España contemporánea, capaz de mirar la realidad desde la altura de su independencia y capaz de ofrecernos esa mirada convertida en arte gracias a su talento."
Tiene usted mucho que aprender de Paco Umbral, Sr. Rajoy.
El puño en alto
FRANCISCO UMBRAL 13/06/1976
A don Enrique Tierno Galván le he visto el otro día levantar el puño blandamente, casi sin cerrarlo, y dijo que el puño en alto ya no es una amenaza, sino un saludo, una manera de diferenciarse del saludo fascista con la mano abierta. A Tierno Galván le va debiendo la política española no sólo la relajación de los ánimos, sino incluso la relajación de los puños.Lola Gaos saluda con el puño muy levantado. Está entre Dolores Ibarruri y su hermano José Gaos, el gran filósofo muerto de soledad en el exilio. Los jóvenes obreros levantan un puño duro como una fruta temprana y las jóvenes estudiantes levantan un puñito rosa como un melocotón en almíbar marxista-leninista. Una periodista escribía una vez en el «Ya» diciendo que había visto a Paco García Salve, puño en alto, cuando salió de la cárcel, y que le había dado miedo. Tampoco es como para ponerse en esa tesitura, madama. Yo he charlado algunas mañanas con García Salve sobre literatura, teatro, política y mujeres, y le puedo prometer a usted, señora (en Serrano decimos prometer, que jurar es más ordinario), que el joven jesuíta, vestido antes de sotana y vestido ahora de chabola, no asusta a nadie. Tiene una bondad de camisa a cuadros y mucho madrugar, que ha hecho que, efectivamente, amanezca más temprano, pero sin sangre.
El saludo puño en alto se va haciendo frecuente en el país. Va habiendo como una granazón de puños por la arboleda perdida a la que Alberti no acaba de regresar, quizá por aquello de que Madrid, y no sólo Roma, también es peligro para caminantes, que de noche todos los «missinos» son pardos. Hay ya un limonar de puños en la vida española, pero esperemos que no sean los limones amargos de Durrell, sino los limones redondos del Camborio, y que vayan poniendo de oro el agua mansa de la vida nacional, sin el prendimiento y la muerte de Federico, con que acaba el famoso romance y empieza nada menos que la guerra civil.
En esta cosecha de puños, en esta granazón de oro e idea que para algunos va. siendo alarmante, retrospectiva y prematura al mismo tiempo, don Enrique Tierno Galván ha puesto, una Vez más, el bálsamo de su palabra sosegada y casi clerical de izquierdas. Su palabra, que ha dado en el naranjal de los jóvenes puños cerrados como da el sol suave de la media tarde, endulzándolos.
-No es una amenaza -ha dicho. Es un saludo.
Pensemos ya por nuestra cuenta (hay quienes sólo piensan por cuenta de Tierno o de Balmes, pero siempre por cuenta de alguien) que el darse la mano también empezó siendo un gesto bélico, una comprobación de que el contrario no llevaba armas en ella, y hoy ese gesto se ha quedado en saludo, perdida para siempre la connotación bizarra y guerrera del origen. Pues igual puede pasar con la floración temprana y la fruta impaciente de los puños.
Tampoco la mano extendida, la mano en alto, era agresiva en principio, porque al fin y al cabo, los gestos no son nada, pero aquello tenía una genealogía romana, imperial, que implantó un palmar sangriento en el corazón de Europa. Los gestos significan porque la historia los cargó de significado, como pistolas. Y me parece oportuno, por eso, lo que le he oído a Tierno Galván a propósito del puño en alto y, sobre todo, su manera de levantar el puño, un poco floja, un poco cansada. Es el puño que no esconde nada -ni siquiera el dije del rencor milenario-, sino que se cierra con la mínima energía imprescindible del que quiere poner un punto y aparte en la escritura del aire que es la historia.
-Ya no damos miedo -ha dicho él mismo.
Y acto seguido bajó el puño para dar la mano.
lunes, 12 de mayo de 2008
EL RETO URBANO DEL PSOE
Para analizar estos resultados, contamos con la inestimable ayuda de la edición por el Instituto de Estudios Sociales de Andalucía del volumen La sociedad andaluza (2000), a cargo del sociólogo “de cabecera” de Manuel Chaves, Manuel Pérez Yruela. Este estudio, nos deja una radiografía socio-política de la Andalucía actual donde se da la llamada “paradoja de la satisfacción”; es decir, el riesgo que surge de la existencia de una mayoría satisfecha que abarca a más del 40% de la población andaluza, integrada fundamentalmente por trabajadores de baja cualificación, obreros agrícolas, parados con cobertura, jubilados y habitantes de zonas rurales.
Frente a la visión optimista de la realidad andaluza que expresa este sector, otro 30%, integrado fundamentalmente por clase media o alta, profesionales, funcionarios, etcétera, tiene una visión más escéptica respecto del proceso de modernización de la realidad andaluza, aunque manifiesta hasta ahora un escaso interés en movilizarse activamente en una actitud crítica. Y no debe olvidarse a un tercer sector marginado, integrando un 11% de los andaluces, con una actitud claramente pesimista.
- De una parte, el alto porcentaje de abstención entre los votantes progresistas españoles. Mucho más alto que el existente entre las filas de la derecha.
- Por otra parte, la falta de efectividad de la organización del Partido, para hacer llegar nuestro mensaje a las clases medias urbanas.
Sin embargo, el reconocimiento de un punto de partida de ventaja potencial es engañoso, tenemos otro gran enemigo, que es precisamente la fragmentación de la izquierda sociológica. Este es un fenómeno que no sólo existe en España sino que, muy por el contrario está descrito a escala mundial. El problema estriba en que muchas de las personas que encarnan estos modos de pensar progresistas no reconocen que el suyo es precisamente un caso especial de algo más general, y no acaban de ver la unidad entre todos los tipos de progresistas. A menudo piensan que el suyo es el único modo de ser progresista, lo que nos impide que gentes que compartimos valores progresistas lleguemos a unirnos, lo cual suele ser imprescindible, ante el hecho de que la derecha ya se ha unido frente a nosotros.
Es por esto que, en las últimas campañas electorales el objetivo principal del PP ha sido el intentar que no acudieran a las urnas nuestros votantes potenciales, al mismo tiempo que mantenían motivados y fieles a los suyos.
De todo esto, debemos extraer una serie de conclusiones:
- La búsqueda del tan manido “centro político” es sólo válida como estrategia para la derecha que, al partir de posiciones alejadas de las tendencias políticas naturales de los españoles, necesitan suavizarse para poder tener una base electoral suficiente.
- Debemos articular en las grandes ciudades, mecanismos que busquen fundamentalmente combatir la abstención, para lo cual será necesario que nuestra estructura territorial sea capaz de cumplir con los siguientes objetivos:
a. Debemos tener una estructura que se adapte mejor a la organización político-administrativa del estado. En la actualidad, por ejemplo, no existe un interlocutor único y autorizado del PSOE para cada administración territorial del Estado, lo que diluye nuestro esfuerzo.
b. Debemos tener una organización enfocada fundamentalmente a movilizar a nuestro electorado en aquellos barrios donde suelen estar nuestros votos y en los que, curiosamente, la abstención sueles también ser bastante más alta que en los tradicionales de la derecha.
c. Debemos superar, para las grandes ciudades, el modelo tradicional de agrupación local actual. Las agrupaciones locales es la actualidad viven de espaldas a su ámbito territorial de influencia, más preocupadas por preservar cuotas internas de poder que de estar en contacto con sus vecinos.
Resumiendo, el poder político debe estar en los mismos niveles que la administración territorial del estado, por lo que, si la administración que corresponde al gran municipio es el Ayuntamiento, el PSOE debería contar en tales municipios con una Agrupación municipal con autoridad y autonomía que sirviera de interlocutora con este nivel territorial. Por otro lado, el papel de la Agrupaciones Locales debería estar casi exclusivamente enfocado a la acción electoral permanente y de proximidad al ciudadano.
UNA ESTRATEGIA PARA LAS GRANDES CIUDADES
Otra gran asignatura pendiente del PSOE, prácticamente desde la década de los 90, es la ineficacia que hemos demostrado para hacer llegar nuestro mensaje a las clases medias urbanas. Nuestro discurso ha demostrado funcionar perfectamente en el medio rural pero, por alguna razón, parece no terminar entornos urbanos.
Los partidos progresistas en el mundo, sueles obtener mejores resultados electorales cuando son capaces de articular un discurso nítidamente progresista y claramente diferente del discurso que enarbola la derecha. Esto hemos sabido hacerlo muy bien en España a nivel nacional y en algunos niveles autonómicos.
En el lado contrario, la derecha ha venido sacando rentabilidad en aquellas elecciones en las que hemos caído en la trampa de acudir con un discurso que no se distinguía tan claramente del discurso del PP. En el ámbito municipal, por ejemplo, es frecuente caer en la trampa de la “gestión eficaz”, cuando a menudo lo que nuestro electorado potencial lo que nos demanda es que definamos un modelo de ciudad progresista diferente del modelo de la derecha.
En este sentido, podemos apuntar algunas claves para eliminar este problema:
- Las grandes ciudades son un complejo entramado social. El partido necesita estructuras con una alta especialización técnica en distintas materias para poder afrontar el reto de reconquistar las grandes ciudades donde ejercen una enorme influencia una sociedad civil más fuerte y unos medios de comunicación mucho más poderosos.
- La realidad de cada gran municipio es muy diferente. La situación actual hace que se generen discursos provinciales demasiado generales, cuando la realidad de la capital y del resto de la provincia no tienen nada que ver, o que las agrupaciones locales vayan diseñando programas por barrios, pero cuya acción se diluye en un sistema tan complejo como el de una gran ciudad. Deberíamos contar con estructuras capaces de generar estrategias propias de comunicación, de formación y de traslado a la ciudadanía de nuestras políticas.
- Los socialistas hemos de trasmitir un mensaje nítido que no desoriente a nuestro electorado, fundamentalmente en tres áreas:
- Apuesta firme por lo público, para lo que se hace necesario por fortalecer la independencia política y económica de las grandes ciudades.
- El boom inmobiliario de los últimos años ha encarecido la vivienda en las grandes ciudades y ha llevado a muchos de nuestros votantes hacia las poblaciones periféricas, dejando las ciudades en manos de los más poderosos económicamente. La apuesta por las políticas de vivienda de protección oficial y la lucha contra la especulación deben ser una prioridad para nosotros.
- Debemos mantener una posición particularmente responsable en algunas materias que la derecha utiliza demagógicamente para arrebatarnos nuestro electorado, como por ejemplo en inmigración.
- Por último, existe un aspecto tremendamente importante. Necesitamos en las grandes ciudades estructuras de Partido estables y eficaces. No podemos permitir que se ponga en riesgo la labor de gobierno o de oposición por las permanentes tensiones entre Agrupaciones Locales, que se acaban configurando como “reinos de taifas”.
Nuestra estructura orgánica en las grandes ciudades, lejos de ayudarnos en nuestra tarea de acercarnos al ciudadano, parece entorpecer. La estructura orgánica no puede ser una distracción que nos lleve a dedicar más tiempo a ver cómo nos colocamos internamente que a ver cómo resolvemos los problemas de los ciudadanos y en las grandes ciudades debería estar enfocada casi exclusivamente a mejorar nuestros resultados electorales, por eso aplaudo desde este blog la iniciativa impulsada por la Ejecutiva Federal del PSOE de poner en marcha una nueva estructura organizativa para fortalecer el papel de las Ejecutivas Municipales en las ciudades de más de 250.000 habitantes.
martes, 18 de marzo de 2008
TRAS LA SENDA DE SHACKLETON
Lo que se puede traducir de la siguiente manera: "Se buscan hombres para peligroso viaje. Salario reducido. Frío penetrante. Largos meses de completa oscuridad. Constante peligro. Dudoso regreso sano y salvo. Honor y reconocimiento en caso de éxito."
viernes, 22 de febrero de 2008
VICTORIA INAPELABLE DE SOLBES FRENTE A PIZARRO
Era la imagen del profesor frente al estudiante de primera fila, listillo y un poco díscolo, que quiere importunar pero que nunca se sale con la suya. Un Solbes tranquilo y pedagógico ha ganado por goleada a un Pizarro que ha desaprovechado todas las oportunidades que tenía y ha acabado liándose hablando de peces y panes. Ya empézó mal Pizarro citando a Lucas Mayada y los "Males de la Patria" y casi acabando con Joaquín Costa y "Escuela y despensa". Nervioso, con cara de mala uva todo el rato e incapaz de ofrecer argumentos serios (¡que los tenía!), el candidato del PP lo ha intentado, pero no lo ha logrado.
Solbes ha querido demostrar que hoy España está mejor que hace cuatro años. Ha sido su mensaje repetitivo. Pizarro ha defendido que España no tiene confianza hoy en su futuro y que el PSOE ha desaprovechado una oportunidad histórica. Solbes ha comparado cifras, ha comparado España con el resto de Europa y ha acertado (una pena que no lo haya desarrollado) que hay que ver los activos de las familias, no sólo los pasivos. Y ha reconocido que hay una desaceleración. Pizarro ha perdido claramente al no responder el cuestionamiento de Solbes sobre las declaraciones de Zaplana y el estado del sistema financiero, que tan bien conoce Pizarro. De Mariano Rubio, mencionado por Pizarro, ya nadie se acuerda.
Solbes le mete otro gol a Pizarro al comparar la situación de los precios del petróleo en 2004 y ahora, comparando distintas coyunturas internacionales. En la discusión sobre el empleo, pesan mucho más las cifras de 3 millones creados estos 4 años que la caída del paro de enero. Pizarro acierta con las referencias al diferencial al bono alemán, pero salvo cuatro expertos, nadie debía entenderlo. Solbes reacciona a la crítica sobre el modelo de país y el tema de la vivienda, diciendo que las bases de la burbuja (no lo menciona así), las puso el PP.
Pizarro mejora en la segunda parte del debate, a pesar de que Solbes empieza bien con los datos de aumento de renta per cápita. Luego Pizarro reacciona cuando entra en los problemas de hipotecas (¡grave error no seguir con este tema. Tenía petróleo que no explotó!). Con las cifras del CIS logra recuperarse, sin que Solbes -a pesar de realizar la distinción entre situación país y ciudadanos- compense la crítica. Aquí Pizarro perdió la oportunidad de poder remontar y fue incapaz de romper el uppercut de Solbes con la propuesta fiscal de Pizarro de eliminar los impuestos por debajo de 16.000 euros y el dinero que el Estado debería ingresar.
Desde entonces, Pizarro entró en un periodo de demagogia que Solbes constató. Pizarro responde sobre las posibilidades de reducción de gastos de la administración citando las reformas de Bermejo, ANV y ETA, la supresión del ministerio de la Vivienda. Fue el peor momento de Pizarro (junto con la parte final). Solbes vuelve a recuperar la iniciativa al hablar de pensiones
El debate entra entonces en un periodo donde el profesor ya perdona a su "alumno". "Hay españoles que no tienen dinero. Hay españoles que no tienen bolsillo", le dice. Pizarro se enrolla excesivamente con la energía y habla de El Gornal (la gente no sabe qué es) y el AVE. Busca la Comunidad de Madrid como ejemplo de las cosas que funcionan. Está bien para un debate en Madrid; pero las elecciones se celebran en España. En fin, mucho blabla por parte de los dos en I+D+i, aunque vuelve a ganar Solbes al decir que se ha duplicado el porcentaje que se dedica al PIB del 0,5% al 1%. Solbes gana la batalla de los gráficos y Pizarro se hunde definitivamente cuando mezcla churras con merinas y pregunta "¿apoyan ustedes la familia?"
Las conclusiones finales, un Pizarro ya derrotado apela a "nuestro líder Mariano Rajoy", a pactos de consenso, y a los principios de la transición. Solbes ofrece un mensaje de tranquilidad y confianza, que a mi no me deja nada tranquilo; pero, a sus votantes seguro que sí.
Como resumen: Solbes estuvo en su línea y Pizarro perdió una gran oportunidad. Sólo se mencionaron las hipotecas una vez y nadie habló de bolsa. ¿Qué dirán los 8 millones de españoles que invierten?
Ahora, vuestro turno. ¿quién ganó?
lunes, 11 de febrero de 2008
DEFENDER LA ALEGRÍA

defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
martes, 5 de febrero de 2008
PEQUEÑO MANUAL DE DEBATE PARA POLÍTICOS DE IZQUIERDAS
O cómo se debe debatir con los conservadoresCUESTIONES BÁSICAS
Ten buen humor.
Ten buen talante.
Mantén la calma. Ellos ganan cuando consiguen que grites o que pierdas el control.
Mantén el tipo.
Actúa siempre a la ofensiva, nunca a la defensiva.
No te hagas la víctima. No refunfuñes. No te quejes. No supliques.
Un empate con dignidad es una victoria para nosotros.
EL DEBATE CIVILIZADO…
- Muestra firmeza, calma, capacidad de razonar, realismo, amor a nuestra ciudad/región/país, conocimiento de los hechos fundamentales y una actitud que refleje que te consideras igual a los demás, no superior.
- Empieza siempre hablando de los valores, preferentemente de los valores que todos compartimos. Intenta ganar la partida en el terreno de los valores.
- Trata con respeto a los conservadores, cuando les des la réplica. Nadie te escuchará si no lo tratas con respeto. Sé honesto. Evita los golpes bajos.
- Es posible que tu oponente utilice un lenguaje que quiere decir lo contrario de lo que dice, es decir, el llamado lenguaje orwelliano. Utiliza tú un lenguaje que describa con precisión lo que él está diciendo.
Por ejemplo: Cuando Pizarro dice que “hace falta un nuevo modelo de compensaciones y protección social, en el que recibiría más fondos quien fuera más productivo”, realmente está proponiendo “privatizar las pensiones”.
- Cuando oigas el lenguaje orwelliano observa de dónde surge, porque es una guía para saber en qué son vulnerables.
- No esperes convencer a los conservadores incondicionales.
- Los conservadores han caricaturizado a los progresistas haciendo que parezcan débiles, irritados, intelectualmente flojos, poco patriotas, desinformados y elitistas. Que no creen un estereotipo tuyo en ninguno de esos sentidos.
- Utiliza, si puedes, cuestiones polémicas, a modo de cuña. Casos en los que tu oponente traicionará alguna de sus creencias, diga lo que diga.
APRENDE A ENMARCAR
Los marcos las estructuras mentales con las que los seres humanos interpretamos la realidad (y con las que, a veces, nos inventamos la realidad). Como consecuencia de ello, conforman las metas que nos proponemos, los planes que hacemos, nuestra manera de actuar y aquello que cuenta como el resultado bueno o malo de nuestras acciones. Toda palabra evoca un marco.
Por ejemplo, cuando hablamos del estado del bienestar, esto evoca un determinado modo de entender las políticas públicas. Se puede decir que utilizar ese término encaja en un marco progresista.
- Una vez que tu marco se acepta dentro del discurso, todo lo que dices es sencillamente sentido común.
- Decir sólo la verdad, no funciona.
- Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente. Cuando hay que discutir con el adversario: no utilices su lenguaje.
- Cuando negamos un marco, evocamos el marco.
- Sé sincero. Utiliza marcos en los que realmente crees, basados en valores que realmente defiendes.
- No te limites a negar las reivindicaciones de otras personas; REENMARCA. Los marcos prevalecen sobre los hechos. Los marcos de él se mantendrán y los hechos rebotarán. Reenmarca siempre.
- No respondas nunca a una pregunta enmarcada desde el punto de vista de tu oponente. El estilo de discurso corriente requiere que contestes directamente a las preguntas que te han hecho. Eso es una trampa.
- Es posible que un oponente no sea sincero cuando su verdadero objetivo no es el que dice. Hazle ver con educación cuál es ese objetivo, y después reenmarca.
EN CAMPAÑA
- Una campaña política no es una campaña de marketing y el candidato no es un producto.
- Huye de los montajes mediáticos. Si el juego está trucado de antemano, no te prestes al juego.
- Empieza siempre hablando de los valores, preferentemente de los valores que todos compartimos. Intenta ganar la partida en el terreno de los valores: La gente no vota por sus intereses, vota por sus valores, por su identidad, por aquellos con los que se identifican.
- Cuenta historias. Búscate una buena colección de historias que funcionen.
LA GUERRA CULTURAL
Esta es la estrategia neocon mundial. Es una guerra conducida con todo lo imaginable, excepto munición real, contra los progresistas, a los que nos retrata como una amenaza para las identidades culturales, religiosas y personales de los conservadores. Sin esta guerra cultural, los conservadores no pueden ganar. No es una situación de crispación pasajera, es una estrategia PERMANENTE.
- Nuestra meta es unir a los ciudadanos entorno a unos valores. Los ideólogos de la derecha quieren dividir a la población mediante una fea guerra cultural. Nosotros ganamos con un discurso civilizado y una conversación abierta y respetuosa.
- Evita los debates a gritos. Recuerda que la derecha radical plantea una guerra cultural y que los gritos son la forma de discurso de esa guerra. El discurso civilizado es la forma de discurso de la moral progresista. Obtienes una victoria cuando el discurso se convierte en discurso civilizado.
viernes, 1 de febrero de 2008
miércoles, 16 de enero de 2008
VOTO ÚTIL
Las Elecciones Generales están muy ajustadas, ¡para qué nos vamos a engañar! Además, tengo a menudo la sensación de que vivimos un punto de inflexión en la historia contemporánea de España. Voto útil malgré moi
Esta vez, a mi pesar,
se desangra el núcleo duro
de la izquierda del futuro
como una rosa Aguilar.
La llama de Llamazares
me llama, pero, hoy por hoy,
urge frenar a Rajoy
con votos más populares.
Siempre quedará París
para joder a los míos,
le dijo, entre escalofríos,
Carla Bruni a Sarkozy.
El ácrata que hay en mí
entre Rouco y Artapalo
elige lo menos malo
tapándose la nariz.
Se divorcian a granel
las huestes anti divorcio,
Rato y Cascos, qué consorcio
de Caínes, pobre Abel.
Se desespera Esperanza
con Gallardón a la vista,
hay atasco en la autopista
pepera de la venganza.
Malditas leyes de Hont,
nacionalistas de baba
que exprimen a Rubalcaba
contra la diosa razón.
Por no hablar del fuego amigo
que hiere pero no mata,
del bulldog contra la gata
del Público, resto y sigo.
La polis está que arde
a pie de imprenta del BOE,
izquierda unida al PSOE
mejor mañana que tarde.
Votandito a Zapatero
mica, feldespato y cuarzo,
cuando los idus de marzo
se deshagan de febrero.
martes, 20 de noviembre de 2007
EL PODER DECISORIO DE LA "IZQUIERDA VOLÁTIL"
La creencia de que las elecciones generales en España son decididas por los votantes centristas es incorrecta. La evidencia empírica muestra que estos votantes, definidos como aquéllos cuyo voto oscila entre el PSOE y el PP, tienen escasa relevancia. Los votos decisivos son los de la izquierda volátil, aquellos que oscilan entre el PSOE, IU y la abstención. Esto equivale a decir -y sé que la equivalencia no es obvia- que en las elecciones generales el PP siempre juega en campo contrario: las puede ganar, pero lo tiene a priori cuesta arriba. En este artículo me propongo mostrar que estas afirmaciones y equivalencias están respaldadas por los datos electorales y, también, extraer algunas consecuencias que me parecen interesantes.
En primer lugar, analizaré los resultados de las elecciones generales desde 1982 con el objetivo de cuantificar el voto centrista y el de la izquierda volátil. En segundo lugar, y aunque este artículo trate de elecciones generales, recogeré algunas enseñanzas de las elecciones locales del 27 de mayo pasado. En tercer lugar, me detendré en la relación que existe entre el voto al PSOE, por una parte, y la abstención y el voto a IU por la otra. En cuarto lugar, discutiré hasta qué punto un incremento notable de la abstención en Cataluña puede hacer perder al PSOE las elecciones de 2008. Por último, haré observaciones sobre las estrategias de los dos grandes partidos estatales.
Con una única excepción: en el último cuarto de siglo, España ha votado mayoritariamente izquierda. Desde 1982 ha habido siete elecciones generales. En seis de ellas la izquierda (PSOE, IU y sus antecesores) obtuvo entre un mínimo de 2,3 y un máximo de 3,5 millones de votos más que la derecha (PP, aliados regionales y sus antecesores). Sólo en las elecciones de 2000, que tuvieron la tasa de participación más baja de la actual etapa democrática (69%), la derecha superó en votos a la izquierda: la diferencia fue de 1 millón de votos. En 2000 la izquierda perdió 2,7 millones de votos respecto a 1996, de los cuales 2 millones fueron a incrementar la abstención. Esos 2,7 millones de votos los volvió a ganar en 2004. La derecha ganó 0,6 millones de votos, alcanzando su máximo histórico de 10,3 millones, pero los volvió a perder en 2004. Me parece razonable utilizar estas cifras para cuantificar los colectivos que antes he denominado votantes centristas e izquierda volátil. Los primeros pueden estimarse en 0,6 millones, que son los votos que ganó la derecha en 2000 tras una etapa de gobierno en minoría del PP en la que hizo gala de moderación y de buena administración. Esta cifra coincide con los votos perdidos en 2004 tras una etapa de mayoría absoluta en la que la arrogancia sustituyó a la moderación y en la que se tomaron decisiones, como la guerra de Irak, alejadas del sentir de muchos ciudadanos. Cabe señalar que esos 0,6 millones de votos no decidieron las elecciones de 2000: el PP hubiese seguido gobernando aunque no los hubiese obtenido. Lo decisivo fue el desplome de la izquierda por la huida del voto volátil. Esta izquierda volátil puede estimarse en unos 2 millones de electores: los que votaron a la izquierda en 1996, se abstuvieron en 2000 y volvieron a votarla en 2004.
Las elecciones locales de mayo de 2007 ilustran bien que el voto de la izquierda volátil es decisivo en España no sólo en las elecciones generales, sino también en elecciones de otro tipo. En el conjunto de España, y relativo a las elecciones locales de 2003, el PSOE perdió 240.000 votos, pero el PP sólo ganó 38.000. La aplastante victoria del PP en el municipio de Madrid resultó de una pérdida de 139.000 votos para el PSOE y de una ganancia de tan sólo 709 (sí, setecientos nueve) para el PP. La izquierda volátil volvió a decidir, esta vez a nivel local. No hay trazos de un trasvase significativo de votos del PSOE al PP. Además, el carácter decisorio del voto de la izquierda volátil no es un rasgo exclusivo de la actual etapa democrática. En las elecciones de 1933, la izquierda volátil -entonces el anarquismo- se abstuvo. Y ganó la derecha. En 1936, los anarquistas fueron a las urnas y los votos se incrementaron en más de 1 millón. Ganó la izquierda. No tengo ni conozco ninguna explicación convincente de por qué en España la izquierda volátil tiene este carácter decisorio, que no ha menguado ni tan siquiera con la aparición de una numerosa clase media en la segunda mitad del siglo XX. Sea cual sea la explicación, en esto los españoles somos atípicos. En la mayoría de los países de nuestro entorno la alternancia en el poder la deciden los votantes de centro, que votan ora a la izquierda ora a la derecha. Aquí, por algún motivo, somos diferentes.
Paso ahora a desarrollar el tercer punto de mi argumentación. Si bien, según mis definiciones, derecha y PP son casi sinónimos, izquierda y PSOE no lo son. En 1996 la izquierda obtuvo 12,06 millones de votos y la derecha 9,76 millones. En 2004 se repitieron las cifras: la izquierda obtuvo 12,06 millones de votos y la derecha 9,72 millones. En el primer caso ganó las elecciones el PP y en el segundo el PSOE. La diferencia la marcó el resultado de IU, que obtuvo un 11% de los votos totales en 1996, su máximo histórico, tras la memorable pinza Aznar-Anguita, y solamente un 4% del total en 2004. Un análisis estadístico de los datos electorales utilizando modelos sencillos de regresión, que cualquiera puede replicar descargando los datos del Ministerio del Interior en una hoja de cálculo, ofrece los siguientes resultados: 1. Existe una relación estadística muy significativa entre el porcentaje de votos totales válidos que obtiene el PSOE, por una parte, y el porcentaje de participación en las elecciones y el porcentaje de voto a IU, por la otra parte; un aumento de la participación electoral de un 1% causa un aumento del porcentaje de voto al PSOE del 0,6%, mientras que un aumento del porcentaje de voto a IU del 1% causa una disminución del porcentaje del voto al PSOE del 1%. 2. No existe ninguna relación estadística significativa entre el porcentaje de votos totales válidos que obtiene el PP y el porcentaje de participación en las elecciones. En román paladino, estos resultados quieren decir lo siguiente: con una participación lo suficientemente alta y con un voto a IU lo suficientemente bajo, el PSOE siempre ganará unas elecciones generales, haga lo que haga el PP. Esta "ley de hierro" fundamenta las afirmaciones y la equivalencia enunciadas en el primer párrafo de este artículo.
Con los parámetros mencionados en el párrafo anterior se puede construir una tabla de doble entrada para estimar el porcentaje del voto total al PSOE en función de la participación electoral y del porcentaje de voto a IU. Esta tabla, que, insisto, todo el mundo puede construirse, muestra que es improbable que el PSOE gane las elecciones de 2008 si el voto a IU se mantiene en el 4% y la participación cae por debajo del 71% (en 2004 fue el 76%). Si el voto a IU subiese al 6%, el PSOE necesitaría una participación del 74% o superior para ganar. Si bien una participación superior al 71% parece probable, una participación del 74% (coincidente con la media histórica) parece más difícil de conseguir. Este mismo tipo de tabla puede utilizarse para evaluar los efectos que tendría un gran aumento de la abstención en Cataluña, como resultado de la sensación de desgobierno que podrían tener los votantes de esa comunidad. Si la participación catalana cayese hasta el 64%, el mínimo histórico alcanzado en 2000, el PSC podría perder 3 o 4 escaños y entonces el PSOE necesitaría una participación mínima del 73% en el resto de España para seguir gobernando, algo que me parece complicado pero no imposible. No pueden descartarse participaciones inferiores al 64% en Cataluña. En este caso, el PSOE lo tendría muy difícil para ganar en 2008.
Para concluir, quiero recalcar que la metodología agregada y "de arriba abajo" usada en este artículo ignora aspectos tan importantes del proceso electoral como la Ley d'Hondt o la incorporación al censo de nuevas cohortes. Sin embargo, considero que es la mejor para obtener una visión de conjunto de la problemática electoral, que muchas veces se pierde en el análisis desagregado por circunscripciones. La izquierda volátil es un conjunto heterogéneo con pocos denominadores comunes, todos ellos negativos. Es común su rechazo frontal al PP y a todo lo que representa la derecha. Es común también su desdén hacia el PSOE, al que votan tapándose la nariz cuando le votan. Por lo razonado hasta aquí, el objetivo principal de una campaña electoral, de cualquier campaña electoral, en España debe ser para el PP que no vayan a votar los que le detestan y para el PSOE que acudan a las urnas los que le desprecian. ¿Son consistentes sus estrategias electorales con estos principios?
HOLA MUNDO
- Modo de juzgar u obrar que adopta una postura intermedia, en vez de seguir soluciones extremas o bien definidas.
- Escuela filosófica que procura conciliar las doctrinas que parecen mejores o más verosímiles, aunque procedan de diversos sistemas.
El eclecticismo es para mí una forma de entender y de ver el mundo, una actitud que se debe practicar activamente porque, desgraciadamente, tenemos una tendencia absurda al extremismo.
Como decalración de intenciones y haciendo gala de mi eclecticismo, os voy a decir que, aunque también puedo introducir otros temas, hablaremos en este blog de aquellas cosas que más me interesan. Es decir, y no necesariamente en este orden: Política, Filosofía y Cultura (sobre todo literatura, música y cine).
Cualquier intento de autodefinirse, de etiquetarse, es siempre un ejercicio de simplificación ontológica. sin embargo, pretendo en este blog declararme públicamente (aunque oculto por un seudónimo) masón, miembro del PSOE de Sevilla, republicano, agnóstico y, por supuesto, bético.
Así que, después, que nadie venga diciendo que no está avisado de antemano.
He dicho.
