miércoles, 8 de septiembre de 2010

Somos polvo de estrellas

Esta frase, doblemente hermosa porque es tan poética como científica, fue enunciada por el gran científico Carl Sagan (1934-1996) ante cuyo pensamiento caí rendido, como muchos de mi generación, cuando me enganché a la serie "Cosmos".

Hace poco un amigo me obligó a plantearme si el autodefinirme como agnóstico o racionalista me alejaba de una concepción espiritual del mundo y de la vida.

A él, y a todas y todos los que piensan que vivir sin dioses es incompatible con sentir un profundo sentimiento de espiritualidad les dejo un vídeo titulado “We are all conected” (Todos estamos conectados) es un vídeo creado por The Symphony of Science, un proyecto musical que trata de mostrar conocimientos científicos y filosofía en formato musical, con imágenes del astrónomo Carl Sagan, el físico Richard Feynman, el astrofísico Neil deGrasse Tyson y el divulgador científico Bill Nye.

A mí me parece una hermosa manera de decir lo mismo que expresan algunas tradiciones espirituales: "todo está conectado", pero con la voz de la Razón.

¡Qué bello es buscar la verdad dejando que cada uno siga su propio camino! Yo sigo mi camino. Sigue tú el tuyo y nos veremos cuando hayamos llegado a nuestro destino.

jueves, 2 de septiembre de 2010

¿Es la Masonería un institución ocultista?


He recibido un correo electrónico de una persona que no es miembro de la Orden, preguntándome si la Masonería es una institución esotérica y pidiéndome de paso que le confirmara su firme sospecha de que los Masones somos ocultistas.

Al respecto, conozco muchos Masones que se apresurarían a contestar en forma categórica que la Orden sin ocultismo no es Masonería, y muchos otros que rápidamente afirmarían que su doctrina se limita a ser “una alegoría moral ilustrada por símbolos” que no tiene nada que ver con las ciencias ocultas.

Yo, mirando a mi alrededor, no veo las cosas tan en blanco y negro, y reconozco al mismo tiempo, en una pluralidad innegable, a Masones racionalistas, ocultistas, cristianos, hablando de ética y moral, profesando espiritualidades ateas, aceptando a los anteriores sin mayores problemas en nombre de la tolerancia, y a un variado Etc.

Tampoco, en honor a la verdad, veo cosas ocultas, reservadas, impenetrables, de difícil acceso, clandestinas, o solo contadas a un pequeño grupo que es como se define lo “esotérico” en lo gramatical, lo filosófico y hasta en lo esotérico (valga la expresión).

Es más, yo me atrevería a asegurar que muy pocas sociedades en el mundo han sido objeto de mayor escrutinio público e infiltración por parte de quienes desean verla desaparecer, dominarla desde adentro o la miran con desdén, y en su afán de desprestigiarla han llegado a exhibirla en forma desmedida, asegurándose antes de organizar un espectáculo mediático.

En este aspecto, la Masonería no ha tenido descanso desde la aparición en Londres, en la edición del Daily Post del 3 de septiembre de 1724, de un anuncio que publicó una pintoresca sociedad que se hacía llamar Antient Noble Order of the Gormogons (Antigua y Noble Orden de los Gormogones), que al parecer tenía como objetivos la ridiculización de la recientemente fundada Masonería especulativa y de la historia que se había atribuida a sí misma en las Constituciones de Anderson de 1723.

Luego vinieron muchas otras divulgaciones que en su época fueron muy controvertidas, como las de Samuel Prichard y Marie Joseph Gabriel Antoine Jogand-Pagès (Leo Taxil), que paradójicamente hoy consultan los Masones al estudiar el simbolismo de la Orden. En pleno siglo XXI no se escapan de esta difusión medios tan respetables como Natgeo, History chanel, la BBC, Youtube, uno que otro bet sellers, Etc.

Hoy en día todo está al acceso público, y los Masones y no Masones al llegar a una ciudad pueden buscar en el directorio local cuantas y cuales Grandes Logias y Logias funcionan allí, ya sea de carácter masculina, femenina, mixta, Prince Hall, militar, Etc.

En Internet, al momento de escribir estas líneas, busqué en Google la expresión “Gran Logia” y se me ofrecieron 358.000 resultados. Cuando busqué en inglés “Grand Lodge” los resultados fueron 7.380.000, y cuando lo hice en francés con “Grande Loge”, salieron 9.190.000. Es claro que no todos estos sitios son Masónicos, pero si muestran la cantidad de veces que se ocupan de la Orden o la mencionan los internautas en esos tres idiomas. Sorprende que en conjunto sean un poco más de lo que lo hacen con Sócrates, cuyos resultados suman 15.300.000 en toda la Red.

Por otra parte, existe una fuerte tendencia en la Masonería a mostrar sus templos, museos, tiendas, Etc. Para citar un solo ejemplo, me he enterado recientemente por la Revista FÉNIX que el blog francófono Google Sighttseeing propone a sus visitantes un tour Masónico por Internet mediante Google Street View, con paradas virtuales en Templos llamativos de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Hong Kong y Noruega. Lo puede seguir cualquier persona.

También es un hecho cierto el que las enseñanzas Masónicas muy pocas veces se han trasmitido oralmente de boca a oído. Al parecer, esta práctica se ha limitado principalmente a las formas de identificación.

Desde que Samuel Prichard publicó en Londres en 1730 su “Masonería Disecada”, para no mencionar solo las “Constituciones de Anderson” de 1723, hasta hoy, los Masones y Masonas abrevan sus conocimientos de fuentes escritas que adquieren sus plenos sentidos en sus puestas en escena. Masón que se respete es un buscador nato de libros sobre la Orden. Es más, Anderson se basó en viejos textos de los gremios de constructores.

Eso hace que la tradición oral en la Masonería, en el mayor de los casos, sea la excepción y no la regla general, y mi experiencia personal de casi tres décadas en la Orden me ha mostrado que toda persona puede acceder a su simbolismo y método constructivo si le interesa y se aplica en ello. No es difícil.

Es decir, que a menos de que hablemos de los mecanismos de identificación, sobre los que hay la disciplina constructiva de la discreción personal, y que también se pueden averiguar fácilmente en la red, en lo personal no veo que la Masonería esté ocultando algo o mantenga bajo reserva un gran secreto. Al contrario, parece interesada en mostrar que no es así y asumir un rol social más protagónico.

Caso distinto, sucede, por ejemplo, con la formula de la Cocacola, las estrategias de defensa militar de Alemania, los cuenta habientes de los Paraísos fiscales o las finanzas de la ETA, que no hay forma de conocerlas, y se mantienen accesible solo a un pequeño círculo interno de información.

Bajo la premisa de que “esotérico” es lo que no es del dominio público, entonces la Compañía Coca – Cola, el Estado de Alemania y la ETA serían instituciones esotéricas. Por lo menos, lo serían más que la Masonería. Pero esta deducción, no habilitaría a nadie a afirmar que son entidades ocultistas, en la consideración de que todo esoterismo es un ocultismo, que como todos sabemos es falsa.

La doctrina Masónica es algo que se va avistando en la medida en que se trabaja en su método simbólico, y en este orden de ideas - salvo en la mente calenturienta de Masones y no Masones amantes de las teorías conspiratorias - no existe en ella eso que Dan Brawn muestra en el “Símbolo Perdido” como unos círculos de acción que contienen dentro de sí otros círculos más secretos, que a su vez cuentan con unos más íntimos, que ocultan a otros más pequeños, que no dejan ver a otros menores, como si se tratara de las famosas muñecas matryoskas rusas, y al final estuviera un gran secreto guardado.

Por su lado, la Iniciación Masónica reviste características particulares muy propias y distintas de las que distinguen los ritos de paso o ceremonias de introducción de otras instituciones civiles, mistéricas, estudiantiles, místicas, monacales, Etc., y aunque guarda en común con todas ellas que da comienzo a un proceso continuo dividido en etapas, es un grave error compararlas o extrapolar elementos de uno a otro lado.

En Masonería no se avanza para desarrollar poderes latentes o para pertenecer a círculos de poder. Esta afirmación que podría ser de una gran decepción para algunos, es muy necesaria en la práctica para distinguir lo que concierne al método simbólico constructivo de la Masonería y lo que es del dominio de otras corrientes filosóficas, ocultistas, mistéricas, Etc., diferentes a la Orden, que si tienen entre sus objetivos estas metas.

Ahora bien, dicho lo anterior, no podemos desconocer el hecho cierto de que el simbolismo Masónico también se observa desde el siglo XVIII francés y alemán abocado por algunos sectores de la Orden desde la óptica de algunas ciencias ocultas y de que en consecuencia se haya producido una amplia literatura al respecto con escritores muy conocidos. René Guenon, Madame Blavatsky, C. W. leadbether, Oscar Wirth, y Julius Evola, son apenas unos cuantos de ellos.

En este sentido, las corrientes que con más frecuencia han hecho nido en la Masonería están emparentadas con la Teosofía, la Alquimia, el Tarot, la astrología, la cábala, el rosacrucismo, los misterios egipcios, griegos y pitagóricos y el Martinismo, aunque en menor medida se halla prácticamente de todo en nombre del esoterismo de la Orden, pudiendo dar la impresión de que ella fuera un recipiente vacío al que habría de llenarlo con conocimientos ajenos y no un cuerpo doctrinal autónomo.

Es decir, que el ocultismo al interior de la Masonería es un fenómeno sobreviniente en algunos sectores de la Orden y no algo general o consustancial desde su origen, que obligaría a todo Masón a adoptarlo.

Un análisis objetivo de la Masonería especulativa o Moderna, surgida en Londres en 1717 (tomo la fecha convencionalmente), nos muestra que a pesar de que algunos de sus fundadores eran estudiosos de la astrología, el rosacrucismo y la alquimia, ellos no trasladan a la Masonería sus sistemas de creencias, lo cual sumado a la influencia de un clérigo anglicano y otro presbiteriano genera una Orden deísta, que se volvería diversa a lo largo y ancho del Siglo de las Luces, ya sea con un carácter católico y trinitario impuesto por los inmigrantes escoceses, como con uno racional fruto del enciclopedismo, o asumiendo posturas místicas u ocultistas por contagió de ese mundo mágico heredado de la edad media.

Hoy vemos en los países escandinavos como la Masonería tradicional posee carácter luterano y está vedada para los no protestantes, en la de Francia prima el positivismo y el racionalismo, en la de los Estados Unidos de América la razón de ser del Masón es la filantropía, la que practica el Rito Escocés Rectificado es cristiana, el REAA en Italia se ve con un perfil cabalístico, el REAA mayoritario de Francia es humanista, el de USA desde que lo reinventó Albert Pike es ocultista, en la Sudamérica del siglo XIX la Masonería es sociopolítica, en España hoy parece que se asume desde lo filosófico, en otras partes desde la ética y la moral, aquí y allá desde variados sincretismos, y por su lado el Gran Oriente de Francia en comunicado público del día 19 de agosto de 2010 recuerda que “asocia a la Iniciación tradicional una implicación social”.

O sea que la pluralidad de concepciones es la realidad existente en la Masonería, tanto en la franja simbólica como en la filosófica. No hay un único y verdadero camino. Y eso hay que respetarlo, por que representa, ni más ni menos, la forma que cada cual considera mejor para sí en la dura tarea de pulir individual y colectivamente la Piedra Bruta mientras construye autónomamente su propia biografía personal. No es cosa de poca monta.

Lo consustancial a la Masonería es el simbólico pulimento de Piedras Brutas utilizando las herramientas del oficio de la construcción, para colocarlas en orden horizontal y vertical en los muros de un templo que vamos levantando colectivamente, en una tarea en la que todos somos albañiles que recibimos un salario. Y la verdad es que esto se ha venido haciendo - y se está haciendo desde hace casi tres siglos – a partir de una óptica ilustrada, racionalista, ocultista, ética, cristiana, mística, progresista, liberal, Etc.

El paisaje real de la Masonería existente es plural y rico en caminos. Lo malo es pretender hacer integrismos con nuestras convicciones y estilo preferido, pretendiendo que es la única forma - o la verdadera - de pulir la Piedra Bruta.

En la Masonería Liberal, por ejemplo, cada cual es libre de reconocerle un contenido a los símbolos Masónicos o de brindarle una definición, sin que le sea dado añadir o reemplazarlos por elementos extraños provenientes de instituciones distintas, antiguas o modernas, so pena de desnaturalizar la Orden.

Alrededor de este y otros tópicos, suelo recordar a mis interlocutores que la Masonería existente es un fenómeno plural que contiene áreas conceptuales distintas que buscan metas diferentes.

En esta dirección, hasta el mismo Alec Mellor, citado por Eduardo Callaey en su libro “El Mito de la Revolución Masónica”, afirma que la Masonería “… contrariamente a las ilusiones profanas, no es un bloque homogéneo y monolítico. Pocos medios están tan divididos. La Orden Masónica no es sino un ideal, por no decir un concepto”.

Es decir, que no hay ni unanimidad ni una forma única de concebir y abocar la practica del mismo método constructivo que se nos ofrece, ni siquiera sus mismos grados o por lo menos un mismo Rito.

Una forma progresista de entender la Masonería reconoce en cada Gran Logia o cuerpo filosófico la libertad de decidir la variedad que desea practicar y de permitir que sus miembros labren la Piedra Bruta de acuerdo a su particular sistema de entender el método simbólico que tienen ante sí. No aconseja que se entronicen pensamientos únicos, verdades absolutas ni ideologías dominantes, como si se considera obligatorio en otras formas de concebir la Masonería en las que la libertad de conciencia está un poco o muy limitada.

En lo personal, me inclino por el pluralismo. Es decir, que a mí me parece muy constructiva la discusión entre diferentes visiones, buscando siempre vivenciar valores distintos a los nuestros en una experiencia que permita ampliar las comprensiones, cualquiera que sean los sistemas de creencias y/o convicciones del otro.

Naturalmente, siempre que esto se presente sobre la plataforma del respeto mutuo y el reconocimiento de la dignidad de todos los seres humanos, sin ningún distingo. En esto no se puede transigir.

domingo, 29 de agosto de 2010

Grandes discursos de la Historia I: "I have a dream"

La logografía es una de mis grandes pasiones. Esta técnica discursiva, como casi todas las cosas relacionadas con la política, no goza de buena prensa. Sin embargo ha habido discursos que, por sí mismos, han sido capaces de marcar puntos de inflexión en las épocas en que fueron escritos y declamados.

Con esta sección, que espero seguir continuando, pretendo repasar la historia de los grandes discursos, desde Cicerón al Lincoln de Gettysburg o las alamedas de Allende, pasando a las primeras palabras de JFK como presidente o al famosísimo "Yes we can" de Barack Obama. Discursos que han hecho historia.

Hoy quiero comenzar con el legendario “I have a dream” que Martin Luther King pronunció el 28 de agosto de 1963 y que suele considerarse como uno de los mejores, sino el mejor, discurso de la historia de los EE.UU.

Este discurso no sólo es genial por el fondo, sino que es una obra maestra en la forma, al comenzar con una alusión al discurso de Gettisburg de Lincoln (junto a cuyo monumento fue pronunciado), que empezaba diciendo: "Four score and seven years ago, our fathers brought forth upon this continent a new nation: conceived in liberty, and dedicated to the proposition that all men are created equal.". También es genial el uso que hace del paralelismo, como figura retórica, a lo largo de todo el texto.





Como curiosidad, añadir que hay una canción de Queen, "One Vision" basada en ese discurso, incluso contiene en su letra algunas frases pronunciadas por Luther King ese día.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Agosto

Luis Miguel Fuentes - El Mundo - 10/08/2010

Esto es agosto, ahora llega una gorda a la playa, ahora se va una princesa extranjera sin que se le vea el culo, ahora un político se quita el cinturón como un padre, ahora una ministra se moja la melena en la Castellana, ahora me como una tortilla regresada del mar y del tiempo como los trilobites, ahora habrá primarias en Madrid como esos cinquillos que jugábamos en la orilla de chicos, bajo una caseta a rayas donde parecía que vivía un forzudo de circo, las filas de naipes que parecen alcaldes las mojábamos de arena y sandía y ganaba un espadón, un sol como una galleta o un rey con moñas, como ganarán los políticos sus cosas pisando a los doses y a las sotas o esperando que a los otros naipes o políticos se los lleve el levantazo o un perro en llamas en la boca. Esto es el verano, ahora oigo de lejos a los caballos que galopan como los candidatos a las municipales, sudando el color negro, respirando la velocidad, rápido antes de que se los coma la sal que los persigue, rápido como si esperaran novias prisioneras y moras, ahora uno del PSOE dice que es un lince, gato con máscara de gato, y no un elefante, el elefante hecho ya un taburete que te quiere vender un africano por las terrazas, ese cementerio de falsificaciones que nos traen los políticos con dientes de collares, ahora un castillo de conchas crece sobre mis pies como una infancia de Gaudí, ahora se desmaya una niña que traía piedrecitas y la sanan con cocacola y besos, ahora uno del PP se quiere quitar la derechona como un cangrejo del dedo, ahora hay una huelga que parará el cielo al quitar la mano, ahora el mundo se humedece la nuca como un galeote.

Esto es agosto, ahora los ricos hacen caridad por Marbella salvando pobres con sus banquetes, salvando niños con la cirugía de sus tetas, se hace uno más guapo salvando gente mientras se roza el cristal con el dinero, que suena a arpa, ahora Blas Infante muere otra vez acribillado como un indio de película, ahora se abandonan los puentes a medio hacer como el esqueleto de una locomotora, ahora los enchufados de la Junta buscan otra sombrilla, ahora las olas se hacen trenzas unas a otras, ahora una chica morena trae una selva con serpientes y esmeraldas, ahora los toros pasan descabalgados, con la sangre abanderada, con la muerte ahigada, con la luna rota desprendida de sus cuernos. Esto es el verano, ahora la política muerde a los tiburones, ahora una pared busca una salamandra, ahora una sombra se suicida desde el tejado, ahora la carne llena su copa, ahora los bancos se enamoran y se matan como herederos godos, ahora los héroes se desinflan en las hamacas, ahora las ambulancias se llevan a los cuerdos, ahora el mar me deja un anillo, ahora la luz engorda de leche. Esto es agosto, ahora suena la calle como una lavadora, ahora nos olvidan los partidos, ahora alguien llama a su madre, ahora una bicicleta vieja se escapa con mis tirachinas, ahora la economía se asfixia horriblemente como un buzo, ahora los tribunales duermen como traidores tras sus mosquiteras, ahora los bandidos roban las amantes a los soñadores, ahora un parado toca en la plaza un saxofón en el que beben los pájaros, ahora una nación se pone calzonas, ahora otra nación se las quita, ahora el sol deja rodada, ahora la noche se hace allí muy alto un cubata para ella sola, ahora se entierran las verdades, ahora se electrocutan las palmeras, ahora los muslos se ciegan, ahora un incendio llega hasta Dios.

lunes, 26 de julio de 2010

El abuelo masón de Zapatero

El expediente que acredita la pertenencia del capitán Lozano a una logia fue sellado en Gijón en 1933


Al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el talante le viene de familia. Hay un capítulo de la vida de su abuelo el capitán Juan Rodríguez Lozano que avala su carácter pacífico y su búsqueda del entendimiento. El abuelo de Zapatero fue masón bajo el seudónimo de «Rousseau». Su pertenencia a la masonería queda acreditada con un documento sellado en Gijón, sede de la Gran Logia del Noroeste de España, en 1933, que acaba de ver la luz: «Sabed que nuestro querido hermano Juan Rodríguez Lozano, simbólicamente Rousseau, que firma al margen, es un francmasón regular recibido como aprendiz grado 1.º por la Respetable Logia Emilio Menéndez Pallarés número 15 de los Valle de León de la obediencia de esta Gran Logia Regional, y como a tal le recomendamos a vuestro favor y protección», reza el documento.

El asturiano Víctor Guerra, masón de la Logia del Gran Oriente de Francia, ha analizado para LA NUEVA ESPAÑA el documento asturiano que acredita la pertenencia a la masonería del abuelo de Zapatero. «Se ha escrito mucho sobre la pertenencia a la masonería de la familia Zapatero; no es un tema que haya explorado demasiado, pero por lo que me consta fue más bien algo anecdótico», señala. «Él pertenecía a un triángulo de León y Gijón, era la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste, que agrupaba las de Asturias, Galicia, Cantabria y León, de ahí que el documento esté sellado en Gijón», explica. En 1933, fecha en la que el abuelo de Zapatero firma el documento, el gran maestre de la Gran Logia Regional del Noroeste era el gijonés Rogelio García, según explica Guerra, que puntualiza que otra de las personas que aparecen en el documento es el secretario, Antonio López del Villar. Sobre la Logia Menéndez Pallarés a la que pertenecía el abuelo de Zapatero, Víctor Guerra cuenta que «durante la II República sólo existió en León capital el Triángulo Libertad número 3, que en diciembre del 1932 tenía siete miembros y que se convirtió en la Logia Menéndez Pallares número 15 a mediados de 1933 y el número documentado de hermanos masones fue de quince apenas, incluyendo esta cifra a los que ya se habían dado de baja en diciembre del año 1931».

Sobre los vínculos del presidente Zapatero con la masonería se ha escrito mucho, pero lo único cierto, como puntualiza Guerra, es que su abuelo fue masón durante un breve período de su vida, puesto que el capitán Lozano fue ejecutado en 1936 por los sublevados en la Guerra Civil, un capítulo al que se ha referido en numerosas ocasiones el presidente del Gobierno. Eso sí, el capitán Lozano estaba orgulloso de su pertenencia a la masonería, y así lo manifestó antes de morir. Cuando ya estaba convencido de cuál iba a ser su final, decidió cerrar voluntariamente su comparecencia ante el juez militar que firmó su sentencia declarando que pertenecía a la masonería, aunque en ningún momento se le había preguntado por esta cuestión.

El historiador de la masonería Pedro Álvarez Lázaro tiene una publicación titulada «El abuelo masón de Zapatero» en la que desmiente que el ascendente del presidente del Gobierno hubiese adquirido un «inimaginable poder de influencia» dentro de la masonería, como ha trascendido en algunos círculos. «Juan Rodríguez Lozano ingresó efectivamente el 23 de agosto de 1933 en la Logia Menéndez Pallarés y llegó al estadio de compañero masón el 4 de diciembre de 1935», explica el historiador de la masonería Pedro Álvarez Lázaro. Este fue el máximo cargo que ostentó en la logia el abuelo del presidente del Gobierno. «En sus dos años de afiliación no pasó del segundo grado, no asumió cargo ni responsabilidad alguna en su logia madre, y no desempeñó actividades masónicas conocidas», concreta el historiador, que considera este episodio «una trayectoria sustancialmente anodina e intrascendental para su vida militar y política». Es más, según explica, «dada la insignificancia masónica de Juan Rodríguez Lozano, ni siquiera fue recogido su nombre por Manuel de Paz en su imprescindible diccionario "Militares masones en España"».

lunes, 19 de julio de 2010

“No se meta en política”

ANTONIO HERNÁNDEZ ESPINAL - CAMBIO 16 - 19/07/2010

Dicen que el Dictador Francisco Franco solía utilizar esta frase para aleccionar a sus ministros. Sea o no verdad, la cita se ha convertido en toda una declaración de intenciones del régimen que mantuvo atenazado a nuestro país durante cuarenta años. Hoy, lamentablemente, parece estar tan vigente como entonces.

En el último barómetro del CIS, de abril del presente año, “La clase política, los partidos políticos” es el tercer problema que perciben actualmente los españoles, desbancando en tan sólo un año nada más y nada menos que a la inseguridad ciudadana o al terrorismo de ETA.

Por otra parte, hace pocos meses, el periodista Daniel Montero publicó un libro titulado “La Casta”, en el que, entre peligrosas generalizaciones, medias verdades y mentiras descaradas, se arremete brutalmente contra los políticos de nuestro país acusándolos de un sin fin de abusos, privilegios y corruptelas de todo tipo. De hecho, es más que habitual escuchar, en debates, tertulias y cenáculos, afirmaciones del tipo “todos los políticos son iguales” o, a veces, con mayor concreción, “todos los políticos son unos corruptos”. Continuas apariciones de noticias sobre casos de corrupción en los que están implicados políticos, como el Gürtel, y, todo hay que decirlo, la “estrategia del ventilador” que muchos Partidos ponen en marcha cada vez que son afectados por un problema de este tipo, no hacen más que perjudicar la imagen de la que debiera ser una de las actividades más respetadas y reputadas en una sociedad sana.

La Democracia que, aunque imperfecta, es el único sistema que permite a los seres humanos tomar las riendas de su destino en común, necesita de personas que se dediquen a la Política. Personas que, en su inmensa mayoría, están motivadas por ese sentimiento que tan elocuentemente describía el shakesperiano Hamlet de que "el mundo está desquiciado, ¡vaya faena haber nacido yo para tener que arreglarlo!." Porque la Política no es sólo la que desarrollan los concejales imputados en casos de corrupción, es también la de centenares de concejales no liberados que trabajan, sin percibir ni un euro a cambio, por el bienestar de sus vecinos en la mayoría de los pueblos de España. También se dedican a la política los miles de militantes y simpatizantes de los Partidos, que dedican gran parte de su tiempo libre con el único objetivo de construir una sociedad más justa, más igualitaria y más solidaria: una sociedad mejor.

Por eso creo que, ahora que los políticos se han convertido en “sospechosos habituales” de todos los males que atenazan a los ciudadanos, hace falta reivindicar la nobleza de la actividad política. Debemos pensar que la Política suele ser atacada por los enemigos de la Democracia, y que no lo hacen de forma desinteresada. No nos debemos dejar llevar por la imagen distorsionada que nos proporcionan los medios de comunicación, en el ejercicio de una función muy beneficiosa para la sociedad por otra parte, al destacarnos los casos de corrupción en los que están implicados los políticos. Es evidente que hay políticos corruptos y también es evidente que la corrupción en el ejercicio del servicio público es algo deplorable pero ¿no es éste un defecto desgraciadamente muy común entre nuestros congéneres? ¿Podemos afirmar que este defecto es propio de la política y no está extendido en todas las actividades humanas? ¿Hay, proporcionalmente, más políticos que vulneran la ley que empresarios, banqueros o vendedores de fruta? ¿O es que simplemente son más reprochables y llamativos y por eso los medios de comunicación les colocan la lupa encima? Los ciudadanos deberíamos intentar evitar dejarnos llevar por generalizaciones maniqueas, aunque ayudaría bastante, todo hay que decirlo, que los políticos hicieran un esfuerzo por evitar el corporativismo y colaboraran para que cayera sobre los corruptos, sean del signo que sean, todo el peso de la ley.

El desafecto que los ciudadanos sienten hacia los políticos debería abrir un profundo debate en el seno de los Partidos que, probablemente debieran también abrirse más a la ciudadanía y ofrecer una imagen menos monolítica y opaca. Es probable que haya llegado el momento de avanzar en la democracia interna de nuestros Partidos, en pro de la salud de nuestra Democracia.

Ojalá algún día la política no sea una parcela exclusiva de un grupo de personas. Ojalá todos los ciudadanos participaran activamente en política desde la sociedad civil, ejerciendo una de las mejores formas de dedicarse a la Política: la ciudadanía.

Si todos pusiéramos de nuestra parte no dudo que la Política volvería a ser percibida, como expresaban las primeras Constituciones de la Ilustración de forma tan hermosa, aunque lamentablemente en desuso, como la actividad que trabaja para hacer más felices a los ciudadanos o, al menos, para establecer las condiciones que permitan que cada uno de nosotros o nosotras pueda buscar su propia felicidad.

Creo que la Política merece el mayor de los respetos aunque, quien no lo comparta, quizás prefiera que su destino sea dirigido, de nuevo, por alguien que no se meta en política.

jueves, 15 de julio de 2010

Viene Benedicto

EL CORREO - JAVIER OTAOLA - 7/7/2010

«Ciertas posiciones pretenden que ignoremos la Constitución y reclaman para la confesión católica poder para determinar la estructura social y política»

Benedicto XVI vendrá -Dios mediante- a España el 8 y 9 de noviembre de este año. Está previsto que consagre el templo de la Sagrada Familia del genial Gaudí, en Barcelona; es probable que también peregrine a Santiago de Compostela en este Año Santo, todo lo cual es muy pastoral y legítimo, pero es inquietante ver cómo, con motivo de este acontecimiento, algunos sectores ya están calentando motores y quieren dar a la próxima visita papal un objetivo descaradamente político y partidario, de reconquista del discurso confesional, con aire de cruzada anti-laicidad.
La sociedad española que recuperó las libertades públicas en 1978 viene de un largo período liberticida en el que se construyó un discurso público antimoderno, antiilustrado y antidemocrático que ha troquelado, a su modo, nuestra sociedad con efectos duraderos que todavía padecemos. A pesar del mandato constitucional de 1978 que proclama la aconfesionalidad del Estado y la libertad religiosa y de conciencia de todos los españoles, ciertas posiciones pretenden que ignoraremos la Constitución y reclaman para la confesión católica no ya la libertad, que le es debida, sino el rango de institución pública que desborda las creencias particulares y subjetivas, con poder para determinar la estructura social y política de España como nación y por lo tanto también los fines del Estado.
Sería patético que Benedicto XVI hiciera el juego a ese propósito porque haría un flaco favor a la Iglesia, a los católicos y a todos los españoles. Ese discurso, antiliberal y antidemocrático, reivindica una especie de vigencia mítica y eterna del Concilio III de Toledo, -¡¡¡año 589!!!-según el cual el cristianismo-católico se constituye en elemento esencial de la nación española -Gothia-, y se opone así frontalmente al marco constitucional, liberal y democrático, de 1978.
Vivimos tiempos complejos, de esos que Salvador Pániker considera propicios a las identidades mestizas, en los que muchos queremos ser a la vez tradicionales e ilustrados, comunitarios y cosmopolitas, espirituales y hedonistas, progresistas y ecológicos. De un lado, asistimos a un retorno de la religión, que ya fue pronosticado por autores como Gianni Vattimo, Hans-Georg Gadamer, Eugenio Trías y otros (Trías, Eugenio, 1977). Esa vuelta de lo religioso está relacionada con genuinas necesidades humanas -que muchos reclamamos-; pero por otro lado, esas demandas se manifiestan de una manera herética, plural, libérrima, muchas veces al margen de las iglesias; además, es evidente, para el que quiera ver, que asistimos a una secularización mayoritaria de las identidades personales, de las formas familiares, incluso de la espiritualidad y por supuesto del pensamiento científico y filosófico, el tiempo libre, la moral sexual, los gustos estéticos, las ciencias sociales y las opciones políticas, al menos en Europa.
En la mayoría de los movimientos laicistas he descubierto no sólo una propuesta jurídico-política al servicio de la libertad sino algo más: una especie de laicidad confesante, con su propia 'espiritualidad', una forma de religión por defecto que se ve a sí misma como la única cosmovisión digna de ser reconocida por los poderes públicos. Yo, por mi parte, creo que lo que necesitamos es otra cosa: una laicidad mediadora que se defina como fórmula jurídico-política orientada a garantizar la libertad de conciencia y de religión, al mismo tiempo que construye un espacio común a todos -creyentes e increyentes, espiritualistas y ateos- en cuanto unidos por el vínculo común de la ciudadanía.
Uno de los motivos por los que la 'laicidad' no logra un consenso pacífico y generalizado entre nosotros, además de por la escandalosa mala fe de algunas posiciones confesionales, es, también, por la manifiesta incapacidad para explicar y proponer una laicidad integradora. Es por eso que no comparto la posición antipática y 'enragée' de algunos sectores laicistas que protestan ante la próxima visita papal. Yo me alegro de que venga, que hable y que escuche, no sólo a su grey, que está ya de antemano entregada, sino también a todas las voces independientes que se manifestarán a su paso.
No es tiempo de volver a la decimonónica 'cuestión religiosa', pero no podemos dejar sin respuesta el papel político que las religiones organizadas quieren -de nuevo- tener en Europa y en el mundo y tenemos que hacerlo de acuerdo con lo que hoy -siglo XXI- somos: menos sectarios, más mestizos y más sabios. Vivimos en un escenario post-secular (Habermas) que nos exige la creación de condiciones de mutuo reconocimiento, co-implicación (Andrés Ortiz-Osés) y convivialidad crítica, en el que los poderes públicos garanticen mediante su neutralidad que cada uno de nosotros puede vivir su vida, personal y socialmente, de acuerdo con sus opciones religiosas o filosóficas, y todos podamos encontrarnos 'fraternalmente' en el vínculo común de nuestra ciudadanía.
La libertad de conciencia y de religión no es sino el derecho de cada uno de nosotros a «vivir y comportarse de acuerdo con las propias convicciones y creencias», lo que supone también la libertad de «expresar» -de manera individual o colectiva- la religión o las convicciones propias. Los únicos límites de ese derecho son el orden público y los derechos de los demás. La libertad religiosa no incluye por lo tanto el derecho de las religiones positivas de «estructurar el orden político, sociocultural y moral de toda la sociedad» (Rafael Díaz-Salazar).
Valoro en mucho que haya sido precisamente Ratzinger, en diálogo con Jürgen Habermas, quien -en un ejercicio de humildad infrecuente en Roma- haya reconocido la necesidad de construir entre todos - y ¡todas!- un «consenso ético de fondo», en el que se tenga en cuenta lo que el Papa llama la «aportación» de la religión. Ese consenso ético de fondo es lo que entre nosotros y con otras palabras ha definido José Antonio Marina como el 'marco ético' al que las propias religiones deben someterse, es también esa 'justicia como equidad' de la que habla John Rawls.
Para que haya consenso, es decir, mutuo consentimiento, ese marco ético tendrá que hacerse con diversas y contradictorias aportaciones, con respeto crítico pero sin paternalismos, distinguiendo lo político de lo personal, lo social de lo individual, dando cancha a religiosos e irreligiosos, místicos y ateos, varones y mujeres, espiritualistas y racionalistas, 'justos y pecadores'», o sea, de verdad, entre todos, con razones y argumentos asequibles para todos.
Benedicto, bienvenido.