De http://www.cristinaperezgalvez.com/2011/05/19/seamos-realistas-pidamos-lo-imposible/
El 15 de mayo se convocaron hasta 60 manifestaciones por toda España bajo el lema “¡Democracia Real YA!”. Manifestaciones, en palabras de las organizaciones convocantes “contra políticos y banqueros”
Desde que empecé mis estudios universitarios compatibilicé mi militancia política en Juventudes Socialistas con mis estudios y, en 1999, entré a formar parte de la lista electoral del PSOE para las elecciones municipales de Tomares. He sido Delegada de Medio Ambiente y Salud ocho años y, los últimos cuatro, portavoz de la oposición en el Ayuntamiento de Tomares.
En la actualidad me presento como candidata a la Alcaldía de Tomares por mi partido.
Soy, por tanto, uno de esos políticos y políticas contra los que se manifestaron miles de ciudadanos y ciudadanas por todo el país y, sin embargo, cuando contemplo las fotos de las manifestaciones no puedo evitar sentirme, en gran medida, reflejada en muchos de los ojos de los manifestantes.
Supongo que muchas de las personas que lean este artículo se extrañarán ante lo que digo, pero he de confesar que comparto muchas de las inquietudes de estos ciudadanos indignados con las circunstancias del mundo que les ha tocado vivir y con los que entienden que somos los culpables, por acción o por omisión.
Yo también me he educado en la creencia de que la democracia debe ser el “gobierno del pueblo”, no sólo etimológicamente, y me indigno cuando veo un mundo en que el verdadero poder no está en manos de los ciudadanos.
Los miles de manifestantes de la jornada del domingo 15 de mayo estuvieron ejerciendo un derecho maravilloso, el de ciudadanía y los políticos, fundamentalmente los de izquierdas, deberíamos tener muy presente el mensaje que nos han hecho llegar.
En este preciso momento, en el que ciudades y pueblos de toda España están a punto de elegir quiénes deben ser sus gobernantes en los próximos cuatro años, los que podemos optar a dirigir los designios de nuestras localidades debemos enviar un mensaje alto y claro a todos nuestros vecinos y vecinas.
Es el momento de profundizar en la democracia mejorando la participación de los ciudadanos y ciudadanas en la vida política. Los políticos debemos desterrar el vicio de acordarnos de los ciudadanos sólo cuando hay elecciones.
Por responsabilidad, los políticos y políticas de este país debemos comenzar un proceso profundo de reflexión y entender estas manifestaciones, no como una agresión, sino como un oportunidad.
En mi caso particular, quise desde el primer momento predicar con el ejemplo y poner mi programa electoral en manos de la gente de Tomares y concurro a estas elecciones con el compromiso de cumplir los compromisos que ellos han manifestado y que hoy conforman mi programa de gobierno que se puede consultar en www.cristinaperezgalvez.com.
Para estar más cerca de los ciudadanos tendré una oficina itinerante que esté cada día de la semana en un barrio distinto de mi ciudad y pondré en marcha el Programa Juntos por Tomares, en el que mantendré reuniones semanales con mis vecinos, en sus domicilios particulares.
La transparencia no debe ser un opción programática sino la expresión de un derecho de los ciudadanos. Internet nos abre la posibilidad de que absolutamente toda la información municipal esté a disposición de todos nuestros vecinos, de forma sencilla y accesible.
Por último y, aunque creo que hay muchas personas interesadas en desprestigiar la política y los políticos para dañar la democracia, tengo cada vez más claro que los políticos debemos ser, en todo momento, ejemplares en nuestra vida pública y privada.
Los enemigos de la democracia son muchos y muy poderosos. Hoy los gobiernos del mundo entero parecen estar en manos de intereses particulares y los políticos no podemos resolver todos los problemas de los ciudadanos. Aquel político que nos prometa tener una solución para todo, o es un iluso, o sencillamente miente. Pero estoy convencida de que si renovamos la alianza entre los políticos y la ciudadanía nada, absolutamente nada podrá vencernos.
Es la hora de los ciudadanos. Ahora, vosotros y vosotras tenéis la palabra. El domingo 22 no nos bastará con estar indignados.
Cristina Pérez Gálvez
jueves, 19 de mayo de 2011
martes, 10 de mayo de 2011
NEUROLINGÜÍSTICA: Elecciones de laboratorio
Aurora Ferrer - Quo.es
"Dios está con nosotros, el diablo está con vosotros. Todos los libios están listos para el martirio. Vamos a ganar y vosotros vais a morir.” Las arengas del dirigente libio Muamar el Gadafi fundirían las estadísticas empleadas por Sentitext, un software que analiza la manera en que hablamos, la emoción negativa o positiva en los discursos. Esta herramienta, desarrollada por El Jardín de Junio en colaboración con Antonio Moreno y su equipo de lingüistas computacionales de la Universidad de Málaga, ha servido a Quo para medir la intensidad del discurso de los políticos españoles. Rubalcaba, Zapatero, Aguirre, Rajoy y el Rey don Juan Carlos han sido sometidos al más duro análisis lingüístico posible: el que valora fría y objetivamente la emoción contenida en sus discursos. Solo el del Rey aprueba con nota alta (un 7), Rajoy apenas pasa del aprobado, Rubalcaba y Esperanza Aguirre empatan, y Zapatero se salva... a medias.
Para el análisis de los discursos, Luis Castellanos, Director del proyecto de Sentitext, con Diana Yoldi, pedagoga investigadora a la cabeza del estudio, nos pidieron los discursos de los últimos cuatro meses de cada uno de ellos. El software, desarrollado a lo largo de cuatro años de trabajo, recoge 113 millones de palabras, a las que han dado una valoración del +5 al -5 según la emoción positiva o negativa que expresen, siempre atendiendo al contexto. Analizaron así 34 discursos de Zapatero, desde el de apoyo a los militares destinados en Afganistán al del acto conmemorativo el Día de la Mujer.
Rodríguez Zapatero: ‘sin talante’
Un 5,8 de media es su nota. Aprobado raspado. Ni una sola vez, en los 34 discursos que analizó Sentitext, el presidente pronunció la palabra “talante” que tan popular le hizo; sí empleó, sin embargo, “dignidad”, “compromiso” y “nuevo”, las palabras más positivas, según el software, en su oratoria. La media del discurso es algo superior a la de su oponente, Mariano Rajoy. Rodríguez Zapatero, como explica la investigadora de Sentitext Diana Yoldi: “Se esfuerza por utilizar términos que estimulan positivamente a los receptores”, y lo hace especialmente en el discurso más valorado entre los analizados por Sentitext, el que pronunció con motivo de la candidatura del Mundial de Fútbol 2018. Veamos algunas de las palabras que el software destaca como “especialmente positivas”: “España y Portugal atesoran una gran riqueza histórica y una gran riqueza cultural”. Pero en el análisis de los discursos del presidente, las palabras “positivas” son menos a medida que avanza su legislatura. La politóloga madrileña Aurora García Pérez explica por qué Zapatero perdió el “talante”: “El uso excesivo de términos optimistas le situaban en un plano de excesiva abstracción; su optimismo se veía como ilusión inverosímil. Su talante ponía en cuestión su verosimilitud”.
Rajoy ‘el neutralizado’
La media del presidente de la Oposición es anodinamente neutra: un 5,2, aprobado por los pelos. El que algunos ya visualizan como futuro presidente del Gobierno es el político que obtiene la media más baja, con cuatro de sus discursos muy negativos, especialmente el que recibe la nota de 4,42, correspondiente a su intervención en el debate de los Presupuestos Generales del Estado el 19 de octubre de 2010. Además, llama la atención que su intervención más positiva, de 5,9, sea la clausura del último Congreso del Partido Popular, un momento con sus colegas de partido idóneo para cerrar con un discurso enérgico y optimista, en lugar de pesimista y desesperanzador.
Como líder de la Oposición, su objetivo es criticar las decisiones erróneas del Gobierno, pero su discurso no tendría que ser tan negativo. Según Aurora García: “Siendo candidato para la presidencia, su crítica a la acción política del Gobierno debería ir acompañada de argumentos razonados y alternativas aceptables. Sin embargo, sus críticas son generalistas y con excesivos juicios de valor, donde enlaza temas que no tienen relación entre sí con una falta de argumentación y concreción total”. De hecho, el discurso de Rajoy es tan neutro que ni siquiera el uso de términos positivos como “libertad”, “prosperidad” y “confianza” tienen fuerza perlocutiva alguna por el contexto en que están situadas.
Si observamos las frases de sus discursos, vemos una crítica constante: “Usted ha hablado aquí de Aznar, del 98, del 96 y de nuestros pactos con el PNV. Pero, oiga, yo he venido aquí a hablar de lo que toca hablar hoy, la política económica del Gobierno, sus resultados y los presupuestos. Eso es de lo que he venido a hablar yo”. Aunque su discurso pudiera tener elocuencia, es demasiado pesimista para la audiencia.
La política no es lo que era
Ninguno de nuestros políticos cumple el Ratio Losada, según el cual, al expresarnos debemos decir 2,9 palabras positivas por cada una negativa. Cinco a una si es una conversación privada. Por otro lado, en las palabras negativas que más han pronunciado los políticos españoles estos meses tiene un protagonismo absoluto el término “crisis”, pero también “difícil”, “dificultad” y “problema”. Estas palabras negativas, lanzadas desde el “púlpito”, no están para nada compensadas con palabras positivas que animen a “luchar” contra la “crisis” y que nos alienten para trabajar y vivir con impulso constructivo.
Por contra, las positivas son de baja intensidad, comunes y hasta demasiado administrativas y empresariales, como “reforma”, “aprobación”, “consenso” y el nuevo uso empresarial del término “excelencia”.
¿Un 5 de media es con lo que tenemos que conformarnos? ¿No merecemos un discurso más... auténtico? Si Roosevelt y Churchill levantaran la cabeza… Pero veamos ahora las féminas; un 5,4 para la presidenta de la Comunidad de Madrid, que en su caso está más relacionado con los temas de sus discursos que con un estilo oratorio negativo.
Aguirre, la moderada
Sus vocablos positivos aumentan progresivamente cuando el tema lo precisa, como podemos ver en su discurso más intenso, el celebrado con motivo de la apertura de un nuevo centro de salud en Getafe en noviembre del año pasado: “Es una inversión importante para una política social importante como es la Sanidad, porque queremos que la salud de los ciudadanos de Getafe esté siempre atendida lo mejor posible”. La politóloga añade: “En líneas generales, su discurso se mantiene en valores positivos, dado que los temas preferidos están relacionados con la gestión política que realiza el Gobierno que preside. Los términos negativos los utiliza para censurar la acción política de sus adversarios”.
También les saca partido cuando quiere utilizarlos para censurar actos contrarios a su concepción de la ética pública, como el ofrecido en conmemoración del Holocausto, que precisamente figura como su discurso más negativo. Aquí recurre al uso de la tercera persona para distanciar al receptor de la acción negativa y a la primera persona del plural para compartir los aspectos positivos: “Las expresiones de esta judeofobia contemporánea se emboscan a veces bajo un humanitarismo progresista que niega a Israel su derecho a defenderse de un enemigo que alardea de su objetivo de destruir el Estado judío y la democracia, dondequiera que exista”.
Rubalcaba, ‘al habla’
La media de disertaciones del vicepresidente primero es de un 5,5, un lenguaje positivo pero muy cercano a la peligrosa neutralidad del 5. Usa pocas palabras negativas, “lo que da la impresión de que es una persona precisa que probablemente guarde sus recursos lingüísticos negativos para cuando sea estrictamente necesario”, afirma Diana Yoldi. También es cierto que las disertaciones de Rubalcaba están enfocadas a informar de lo que ocurre en el Consejo de Ministros, más que a provocar algún sentimiento en el receptor. Aunque esto sigue sin justificar la neutralidad del discurso: la transmisión del mensaje sería más eficaz si se diera en positivo.
El único momento en que Rubalcaba muestra un poco de emoción es en el acto de presentación del buque Río Segura de la Guardia Civil: “Les voy a pedir simplemente que sigan honrando ese uniforme que visten y del que no solo ustedes, sino todos los españoles, nos podemos sentir orgullosos”.
El discurso del Rey
Un 7 de media para el Rey, lo que no es solo una valoración positiva, sino que en comparación con nuestros gobernantes, don Juan Carlos merece matrícula de honor por el optimismo con que se dirige a nosotros: “Españoles, me llena de orgullo y satisfacción…” Esto es otra cosa. Independientemente del tema de su discurso, emplea un estilo lingüístico positivo. “Actos de condescendencia, palabras sencillas y cercanas destinadas a estimular una reacción positiva, dan como resultado una reacción emocional muy buena en el receptor”, afirma nuestra politóloga de referencia. Y es que los discursos del Rey están cargados de connotaciones emotivas, al objeto de compartir emociones y compromisos como miembros de una comunidad unida.
Su discurso más negativo, el de Navidad de 2010, no se debe al uso de palabras pesimistas, sino al intento de “hacer piña” en una comunidad que necesita rehabilitarse mediante el compromiso de todos nosotros: “Es preciso seguir adelante con empeño, ganar la batalla al paro con decisión, constancia y firmeza; mejorar en productividad y competitividad, en educación e innovación; y volver a situar nuestra economía con visión de futuro en el pelotón de cabeza, manteniendo nuestra protección y cohesión social”.
Optimismo contra Sabiduría
Un clásico de la psicología positiva, M. Seligman, estudió junto con H. Zullow qué tipo de presidente preferían los ciudadanos de EEUU. Analizaron todos los discursos que habían pronunciado los candidatos a la presidencia desde 1900 a 1984. ¡Sorpresa! Los resultados arrojaron que los 18 candidatos más optimistas fueron los elegidos en los 22 comicios que se celebraron en ese tiempo ¿Conclusión? Un 82% del electorado prefirió al aspirante que le transmitía más optimismo, lo que quizá explique por qué Rajoy aún no ha salido victorioso en unas elecciones.
miércoles, 4 de mayo de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
Una nueva ética social para el S.XXI
Desde Aristóteles y Spinoza hasta Heidegger, Sartre o Camus pasando por Kant, la ética, en tanto ciencia del comportamiento, como una introspección honda de los valores y vivencias que anidan en cada ser humano, se ha ido construyendo a lo largo de la historia y es objeto de la filosofía desde su mismo origen.
La sociedad industrial primero y la de la información y comunicación después, así como los rápidos avances en el conocimiento científico y técnico, han introducido una considerable variación en costumbres y aspectos morales que determinan nuevos matices en la vida y en la convivencia.
La posmodernidad ha aportado un ansia de exclusividad que confunde lo sustancial con lo aparente y en esa sociedad de la novedad, todo es efímero. Es una nueva versión del fanatismo que fructifica en insolidaridad, en el desprecio por el equilibrio con el entorno y en la explotación irracional de la naturaleza por el hombre, justificada por un más que dudoso y, desde luego, nada ético progreso.
En cuestiones fundamentales, el mundo ha cambiado poco, la explotación se ha vuelto más brutal. El aumento del poder adquisitivo conlleva una mejora en la calidad de vida acompañada de la generalización del consumismo como nueva religión. Los avances científicos que por un lado facilitan la vida, paradójicamente, aumentan las diferencias sociales haciendo a las nuevas mayorías cada vez más dependientes de las oligarquías dominantes. La economía actual no se encuentra al servicio de la humanidad, sino de unos pocos que ponen en jaque incluso a los propios Estados, obligándoles a tomar decisiones que no sólo van en contra de la mayoría de los ciudadanos, sino que están dirigidas exclusivamente a seguir aumentado los beneficios de la minoría. El dominio de los organismos de poder es cada vez mayor, los poderes reales y los poderes fácticos han adquirido un nivel global de poder que aleja cada vez más la posibilidad de control por parte del individuo, por no enfatizar que la manipulación informativa produce una sociedad cada vez mas sumisa y acrítica.
La precariedad, la incertidumbre, la desaparición de referentes hacen que se alcen de nuevo voces que reclaman reflexión y un nuevo paradigma social para afrontar estos nuevos retos.
Esta pos-modernidad globalizada, obliga a redefinir la manera de ser en el mundo y al establecimiento de nuevos códigos. Si queremos enseñar a nuestros hijos a pensar y crecer intelectual, emocional y moralmente; a vivir y convivir, siempre en un marco de tolerancia y unidad entre el ser y el hacer, entre pensar y actuar, se hace necesario una reacción épica a esta nueva moral dominante y a su razón imperante. Se trata de la lucha del hombre por mantenerse erguido.
Tanto en el siglo de las luces como en el XXI, reconocer a los demás como iguales, luchar por la libertad y buscar la fraternidad de los seres humanos en un mundo armónico han sido pilares de un comportamiento y un discurso ético y al mismo tiempo divisa de la masonería porque la ética implica una reflexión sobre la moral, un análisis crítico de esas reglas que nos permite llegar a conclusiones acerca de nuestro comportamiento social.
Esta postura ética implicaría la lucha por construir unas estructuras sociales que se basen en el Desarrollo Sostenible de todas las sociedades humanas; donde los recursos estén equitativamente distribuidos, y donde la compulsión consumista de Occidente, muchas veces asentada en la explotación de hombres y recursos de otros continentes, se frene y sea sustituida por un consumo responsable y racional.
Buena parte de los problemas de la humanidad se resolverían con una justa distribución de los recursos, con la ayuda real a un desarrollo económico para la población de los países afectados, y no para sus corruptos gobiernos.
¿Cuál es el método para alcanzar este objetivo?. Sin duda pasa por una educación integral que posibilite la capacidad crítica para volver a ser dueños de sí mismos. Por recuperar el poder del individuo en las democracias, porque la tolerancia guiada por la razón sea la única ley moral, el camino para refundar la idea de progreso de la Humanidad. Por forzar a nuestros Gobiernos desde una decidida actividad ciudadana a que primen en las relaciones internacionales el pleno respeto a los Derechos Humanos frente a los diferentes intereses financieros o estratégicos. Si queremos un mundo justo debemos comprometernos y actuar con justicia luchando por el ejercicio de nuestra libertad individual, alejando de nosotros ese gran enemigo interno que es el miedo.
En la esperanza de que la ilustración se imponga al fanatismo, la libertad de conciencia, la laicidad, la comprensión y la tolerancia deberán ser el mortero que una las piedras que deberemos aportar nosotros en la eterna construcción del templo.
La Masonería adogmática no existe sino por sus valores de libertad absoluta de conciencia, de tolerancia y de aspiración a la mejora material y moral de la humanidad. Defendemos que la piedra de toque para construir el siempre inacabado edificio, debe ser esa vieja roca firmemente tallada por aquellos que nos precedieron. Para afrontar los nuevos retos bastan las viejas herramientas, los principios del humanismo que se encuentran en la base de nuestra filosofía desde el mismo momento en el que nacimos como Órdenes y permanecen inmutables, los que deben alumbrar nuestro caminar por el tiempo y que no son otros que la libertad, la igualdad y la fraternidad.
El Espacio Masónico de España, como parte de la sociedad civil organizada, siempre trabaja y ofrece su apoyo en la difícil tarea de conseguir una sociedad más libre, más igualitaria y más fraterna.
Gran Logia Simbólica Española
Gran Logia Femenina de España
Federación Española de la Orden Masónica Mixta Internacional El Derecho
Humano
Gran Oriente de Francia
lunes, 4 de abril de 2011
El porvenir encubre dolores y alegrías
El porvenir encubre
Dolores y alegrías.
Paso a paso marchamos
Hacia delante siempre,
Sin que el temor nos rinda.
Allá, a lo lejos, muéstrase
Imponente una cúpula,
sobre la cual, arriba
Reposan las estrellas;
Y abajo, en paz, las tumbas.
Mas no haya temor; que arriba
Están llamándonos las voces
De los genios y maestros:
“No perdáis tiempo, mortales:
Servid al bien con denuedo”.
Aquí, en silencio perenne,
Téjense bellas coronas,
Que habrán de ceñir las sienes
De quien por el bien labora.
¡Animo, pues, y a la obra!Johann Wolfgang von Goethe
miércoles, 2 de marzo de 2011
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