miércoles, 15 de diciembre de 2010

Vista interativa de Sevilla, record mundial de fotografía panorámica

Sevilla 111 Gigapíxeles es una gran fotografía panorámica e interactiva de la ciudad de Sevilla, compuesta por unos 111 mil millones de píxeles. Un nuevo record mundial desde diciembre de 2010.

Navegar por la fotografía más grande del mundo sin moverse de su casa y observar palmo a palmo el campanario de La Giralda, las almenas de La Torre del Oro, los detalles de los muros de La Catedral, y mil y un rincones más de Sevilla, es posible gracias a las nuevas tecnologías de captura y a Internet, que nos permite sumergirnos en esta gran panorámica y explorar prácticamente todos los lugares de la ciudad, moviéndose y haciendo zoom a lo largo y ancho de la misma.

Los fotógrafos José Manuel Domínguez y Pablo Pompa han querido captar con su cámara la magia y el encanto de una ciudad con duende, para ponerlo al alcance de todos en cualquier rincón del planeta. Esto era algo impensable hasta hace sólo unos años, hoy en día es posible gracias a los avances tecnológicos de la fotografía digital.

Meses de trabajo han dado como fruto la panorámica más grande del mundo; una fotografía de 613.376 píxeles de ancho por 181.248 píxeles de alto, formada por 9.750 imágenes, tomadas a unos 60 metros de altura, desde el punto más alto de la Torre Schindler, en la Isla de la Cartuja. Como curiosidad, si imprimiéramos esta imagen ocuparía nada más y nada menos que 13.800 metros cuadrados, algo más que la superficie de dos campos de fútbol.

Para disfrutar de esta fotografía podéis pulsar en  http://www.sevilla111.com/

viernes, 26 de noviembre de 2010

La isla del Capitán Glutamato

La Isla del Capitán Glutamato
Un cuento que le escribí a mi hija y que ganó el Primer Premio del  I Concurso de Cuentos Breves de ASPROCESE. Espero que os sea de utilidad, sobre todo si tenéis hijos con algún tipo de intolerancia o alergia alimentaria.

martes, 23 de noviembre de 2010

La chistera del sr. Sanz

Cristina Pérez Gálvez - El Correo de Andalucía - 23/11/2010

Abril de 2007, el por aquel entonces candidato a la alcaldía de Tomares, José Luis Sanz, se saca de la manga una propuesta ‘original’ enmarcada en el programa electoral del Partido Popular de cara a las elecciones que se iban a celebrar en mayo de aquél mismo año.

La propuesta de teleférico, original e imaginativa para algunos, peregrina y quimérica, para otros, consiguió el fin que perseguían sus promotores, que un José Luis Sanz desconocido en el pueblo, que había dedicado toda su vida a hacer carrera interna en el Partido Popular andaluz, desde sus inicios en Nuevas Generaciones, tuviera el trampolín que necesitaba para que se hablara de él en los medios de comunicación de Sevilla, llegando a dar el salto a medios nacionales e, incluso, internacionales.

Daba igual que Antonio Burgos (nada sospechoso de hacer campaña a favor del PSOE) calificara la propuesta de “chorrada teleférica”, ni importaba que en los medios nacionales la incluyeran entre las propuestas más insólitas y disparatadas de la campaña electoral, o que en algún medio internacional la destacaran titulando “Propuestas estrafalarias buscan convencer votantes en España”. “Que hablen de uno, aunque sea bien” reza la máxima que ha presidido siempre las decisiones del sr. Sanz. Y la verdad es que no le ha ido del todo mal. Aunque, en mi opinión, como decía Abraham Lincoln, “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.” Creo que el Sr. Sanz ya ha engañado a los tomareños y tomareñas bastante.

Los vecinos de Tomares, atenazados por sus problemas de movilidad, decidieron darle una oportunidad a la “chorrada teleférica” del sr. Sanz y, la verdad, no los culpo por ello.

Han pasado casi cuatro años de aquello. El sr. Sanz ha tenido mucho tiempo para demostrarnos a los ciudadanos y ciudadanas de Tomares que no iba de farol.

No es el único caso, el PP de Tomares acudió a las pasadas municipales con once propuestas en materia de tráfico y transporte público, la mayor parte de las cuales ha sido incapaz de cumplir a día de hoy. Ni los microbuses ecológicos, ni los ascensores y escaleras mecánicas, ni los aparcamientos que prometió. Al sr. Sanz se le acaba el tiempo y la credibilidad.

¿Será quizás porque el sr. Sanz no le dedica el suficiente tiempo a una alcaldía que para él no es más que un trampolín para hacer carrera dentro del PP andaluz? Basta mirar el lema de los carteles que ha colgado: “Trabajando cerca de ti”. Y aunque no sirva de precedente, por una vez ha dicho la verdad: gobierna cerca de Tomares: concretamente, a 10 kilómetros, desde la sede del PP en la calle San Fernando.

Con su credibilidad política por los suelos, el sr. Sanz no tuvo más remedio que presentar el pasado lunes 8 de noviembre, de nuevo, su propuesta de teleférico para Tomares, intentando volver a sacar rentabilidad de cara a las elecciones municipales del año próximo.

Y no voy a entrar en detalles técnicos, como que su coste, de 20 millones de euros para un recorrido de menos de 2 kilómetros y medio, o que serían necesarias 30 cabinas que pasaran cada 30 segundos, para cumplir con sus cálculos, o que la propuesta no tiene en cuenta el caos circulatorio y de falta de aparcamientos que pueden representar las 3.500 personas que, según sus números, van a hacer uso cada hora de este extravagante medio de transporte. La verdad es que todo esto es lo de menos, porque el sr. Sanz sabe de sobra que nunca ha tenido la intención de construir su teleférico, ni nunca lo va a hacer. Se trata tan sólo de una estrategia de comunicación, de una fórmula que le sirve para que se hable de él y para enfrentarse a la Junta de Andalucía y hacer méritos con su presidente, el sr. Arenas.

Y estaría dispuesta a creer al sr. Sanz si, en vez de perder estos 4 años, hubiera invertido su tiempo en intentar negociar la propuesta con la Junta de Andalucía (que el alcalde de Tomares pretende que sean quienes paguen el proyecto), o con el Ayuntamiento de Sevilla, donde debe aterrizar su “chorrada teleférica”. El sr. Sanz no ha hecho nada de nada en este tiempo. Bueno, sí. Sí que ha hecho una cosa. Ha bloqueado la única propuesta seria y real que había sobre la mesa: un travía con capacidad para más de 200 usuarios por vehículo que uniera Tomares con la red de Metro de Sevilla. Un propuesta que empieza ya a ser una realidad en Dos Hermanas y Alcalá y que, para el Partido Popular, es una alternativa fantástica en Cádiz y Granada. Sin embargo, lo que el PP considera que es bueno para los ciudadanos y ciudadanas de Cádiz o Granada, e incluso Sevilla capital, no es bueno para los vecinos de Tomares.

No quiero extenderme mucho más, pero quiero aprovechar las última líneas de este artículo para lanzar un mensaje de esperanza a los vecinos y vecinas de Tomares.

Existe un esperanza para volver a creer en la política. Si el sr. Sanz ha utilizado Tomares como trampolín para hacer carrera política en el PP andaluz, y lo menos que le ha importado ha sido Tomares y los tomareños y tomareñas, el año que viene van a tener en sus manos la posibilidad de poner en la alcaldía de Tomares a responsables políticos que no piensen que todo vale para ganar unas elecciones.

A diferencia de este señor, existimos personas (la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas que habitamos Tomares) que sentimos, vivimos y queremos a nuestro pueblo y a nuestras gentes.

En nuestro caso concreto, para los militantes del PSOE de Tomares ningún cartel, ninguna campaña publicitaria, ningún slogan puede sustituir nuestro compromiso con nuestro pueblo; en el que nos hemos criado, en el que hemos estudiado, en el que hemos trabajado y en el que hemos desarrollado nuestras vidas.

Y nos merecemos mucho más que se hable siempre de nosotros como el pueblo donde el sr. Sanz se saca, como quien saca un conejo de la chistera, cada vez que hay elecciones, su “chorrada teleférica”. Por favor, no nos siga tomando por tontos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Literatura & Libertad: Democracia, discrepancia y unidad.

Literatura & Libertad: Democracia, discrepancia y unidad."La democràcia concedeix tants espais per a la discrepància, que pot exigir unitat institucional en certs moments solemnes. Els qui no ho entenen així son un perill per a la vida de la pròpia democràcia. ( Joan Francesc Pont)

Todo esto a propósito de los abucheos al Presidente del Gobierno en los actos del 12 de Octubre."

lunes, 11 de octubre de 2010

El mundo es nuestro

Ya ha salido el trailer de "El Mundo es Nuestro", la película del Culebra y el Cabesa. Espero poder ver la película muy pronto...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Blas Infante, Masón Andaluz

Masonería en Jaen

Haciendo un paréntesis en los listados masónicos que estoy publicando, he leído una noticia sobre una exposición sobre la vida de Blas Infante el considerado "padre de la patria andaluza" en la capital jienense . Se puede estar más o menos de acuerdo con sus teorías; más o menos en consonancia con su visión de Andalucía, no es este un artículo político. Para entender la biografía de cualquier ser humano hay que buscar en la raiz de sus creencias, es importante saber si era protestante, musulmán, católico, igual que es importante saber si pertenecía a grupos políticos, incluso el estado civil de un personaje es importante para el estudio de su biografía. Hace poco leí un artículo sobre George Washington en el que se obviaba por completo su pertenencia a la masonería, algo increíble pues es parte muy conocida e importante de la vida del regente americano. Algo parecido suele pasar con Blas Infante, sólo se habla de su pertenencia a la masonería con "la boca chica" o para insultar su figura junto con otras "descalificaciones" como si ser masón fuera algo malo o digno de oprobio. 

Blas Infante, solicitó la entrada a la masonería en 1923 en una logia reunificada (procedía esa logia de la unión de dos logias, curiosamente una se llamaba Isis y la otra Joven Andalucía) llamada Isis y Osiris perteneciente al Gran Oriente de España. El rito era egipcio, tal vez esto o alguna circunstancia que desconocemos hizo que retirara su solicitud y aunque su amigo Pedro Vallina continuó con su proceso, él entró más tarde en otra logia, Fe y Democracia, al principio pertenecía aquella logia al Gran Oriente de España, luego tanto la de Isis y Osiris, como la de Fe y Democracia, pasarían a la Gran Logia Regional del Mediodía (la Gran Logia que aglutinaba en su mayor parte a los talleres andaluces). Al parecer, cerca del inicio de la Guerra Civil también presidió una logia de perfección llamada Fermín Galán nº 6 (las logias de perfección "gestionan" los grados masónicos del 4 al 14 en el rito escocés). Blas Infante llegó como mínimo a grado 18 dentro de la masonería del rito Escocés Antiguo y Aceptado, el mayoritario de aquella época. Ni qué decir tiene que cuando Blas Infante viniera a Jaén a dar sus mítines se encontraría con sus hermanos de la provincia, algo de lo que no queda constancia alguna pero es más que probable. Siendo los miembros de la logia de Linares tan activos políticamente y la logia de Jaén tan histórica (al rededor de 40 años de funcionamiento), no es una afirmación descabellada. 

Al final Blas Infante encontró la muerte a manos de la intolerancia, el 11 de agosto de 1936, en la carretera que discurría de Sevilla a Carmona. Sirva esta pequeña entrada como humilde añadido a la biografía de Blas Infante.

martes, 14 de septiembre de 2010

Grandes discursos de la Historia II: Phil Davison

Hoy toca un poco de humor de la mano de Phil Davison. Probablemente nunca habréis oído hablar de él y nunca figurará en las listas de los mejores discursos de la historia, pero estoy convencido de que estaría muy alto en el ranking de los peores.

El Comité Ejecutivo del Partido Republicano del condado de Stark, en Ohio, EE.UU., fue testigo de la presentación de la candidatura de Phil Davison a las primarias republicanas para aspirar al cargo de tesorero del Condado. Davison perdió (increíblemente) las primarias, pero sin duda han dejado un recuerdo imborrable entre sus compañeros republicanos del condado de Stark y se ha convertido en toda una estrella de un Youtube que confesaba no utilizar demasiado.

A veces me preguntan si es correcto o incorrecto leer un discurso. Después de ver a Davison lo que tengo claro es que es incompatible con hacerlo mientras uno se mueve entre el público.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Somos polvo de estrellas

Esta frase, doblemente hermosa porque es tan poética como científica, fue enunciada por el gran científico Carl Sagan (1934-1996) ante cuyo pensamiento caí rendido, como muchos de mi generación, cuando me enganché a la serie "Cosmos".

Hace poco un amigo me obligó a plantearme si el autodefinirme como agnóstico o racionalista me alejaba de una concepción espiritual del mundo y de la vida.

A él, y a todas y todos los que piensan que vivir sin dioses es incompatible con sentir un profundo sentimiento de espiritualidad les dejo un vídeo titulado “We are all conected” (Todos estamos conectados) es un vídeo creado por The Symphony of Science, un proyecto musical que trata de mostrar conocimientos científicos y filosofía en formato musical, con imágenes del astrónomo Carl Sagan, el físico Richard Feynman, el astrofísico Neil deGrasse Tyson y el divulgador científico Bill Nye.

A mí me parece una hermosa manera de decir lo mismo que expresan algunas tradiciones espirituales: "todo está conectado", pero con la voz de la Razón.

¡Qué bello es buscar la verdad dejando que cada uno siga su propio camino! Yo sigo mi camino. Sigue tú el tuyo y nos veremos cuando hayamos llegado a nuestro destino.

jueves, 2 de septiembre de 2010

¿Es la Masonería un institución ocultista?


He recibido un correo electrónico de una persona que no es miembro de la Orden, preguntándome si la Masonería es una institución esotérica y pidiéndome de paso que le confirmara su firme sospecha de que los Masones somos ocultistas.

Al respecto, conozco muchos Masones que se apresurarían a contestar en forma categórica que la Orden sin ocultismo no es Masonería, y muchos otros que rápidamente afirmarían que su doctrina se limita a ser “una alegoría moral ilustrada por símbolos” que no tiene nada que ver con las ciencias ocultas.

Yo, mirando a mi alrededor, no veo las cosas tan en blanco y negro, y reconozco al mismo tiempo, en una pluralidad innegable, a Masones racionalistas, ocultistas, cristianos, hablando de ética y moral, profesando espiritualidades ateas, aceptando a los anteriores sin mayores problemas en nombre de la tolerancia, y a un variado Etc.

Tampoco, en honor a la verdad, veo cosas ocultas, reservadas, impenetrables, de difícil acceso, clandestinas, o solo contadas a un pequeño grupo que es como se define lo “esotérico” en lo gramatical, lo filosófico y hasta en lo esotérico (valga la expresión).

Es más, yo me atrevería a asegurar que muy pocas sociedades en el mundo han sido objeto de mayor escrutinio público e infiltración por parte de quienes desean verla desaparecer, dominarla desde adentro o la miran con desdén, y en su afán de desprestigiarla han llegado a exhibirla en forma desmedida, asegurándose antes de organizar un espectáculo mediático.

En este aspecto, la Masonería no ha tenido descanso desde la aparición en Londres, en la edición del Daily Post del 3 de septiembre de 1724, de un anuncio que publicó una pintoresca sociedad que se hacía llamar Antient Noble Order of the Gormogons (Antigua y Noble Orden de los Gormogones), que al parecer tenía como objetivos la ridiculización de la recientemente fundada Masonería especulativa y de la historia que se había atribuida a sí misma en las Constituciones de Anderson de 1723.

Luego vinieron muchas otras divulgaciones que en su época fueron muy controvertidas, como las de Samuel Prichard y Marie Joseph Gabriel Antoine Jogand-Pagès (Leo Taxil), que paradójicamente hoy consultan los Masones al estudiar el simbolismo de la Orden. En pleno siglo XXI no se escapan de esta difusión medios tan respetables como Natgeo, History chanel, la BBC, Youtube, uno que otro bet sellers, Etc.

Hoy en día todo está al acceso público, y los Masones y no Masones al llegar a una ciudad pueden buscar en el directorio local cuantas y cuales Grandes Logias y Logias funcionan allí, ya sea de carácter masculina, femenina, mixta, Prince Hall, militar, Etc.

En Internet, al momento de escribir estas líneas, busqué en Google la expresión “Gran Logia” y se me ofrecieron 358.000 resultados. Cuando busqué en inglés “Grand Lodge” los resultados fueron 7.380.000, y cuando lo hice en francés con “Grande Loge”, salieron 9.190.000. Es claro que no todos estos sitios son Masónicos, pero si muestran la cantidad de veces que se ocupan de la Orden o la mencionan los internautas en esos tres idiomas. Sorprende que en conjunto sean un poco más de lo que lo hacen con Sócrates, cuyos resultados suman 15.300.000 en toda la Red.

Por otra parte, existe una fuerte tendencia en la Masonería a mostrar sus templos, museos, tiendas, Etc. Para citar un solo ejemplo, me he enterado recientemente por la Revista FÉNIX que el blog francófono Google Sighttseeing propone a sus visitantes un tour Masónico por Internet mediante Google Street View, con paradas virtuales en Templos llamativos de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Hong Kong y Noruega. Lo puede seguir cualquier persona.

También es un hecho cierto el que las enseñanzas Masónicas muy pocas veces se han trasmitido oralmente de boca a oído. Al parecer, esta práctica se ha limitado principalmente a las formas de identificación.

Desde que Samuel Prichard publicó en Londres en 1730 su “Masonería Disecada”, para no mencionar solo las “Constituciones de Anderson” de 1723, hasta hoy, los Masones y Masonas abrevan sus conocimientos de fuentes escritas que adquieren sus plenos sentidos en sus puestas en escena. Masón que se respete es un buscador nato de libros sobre la Orden. Es más, Anderson se basó en viejos textos de los gremios de constructores.

Eso hace que la tradición oral en la Masonería, en el mayor de los casos, sea la excepción y no la regla general, y mi experiencia personal de casi tres décadas en la Orden me ha mostrado que toda persona puede acceder a su simbolismo y método constructivo si le interesa y se aplica en ello. No es difícil.

Es decir, que a menos de que hablemos de los mecanismos de identificación, sobre los que hay la disciplina constructiva de la discreción personal, y que también se pueden averiguar fácilmente en la red, en lo personal no veo que la Masonería esté ocultando algo o mantenga bajo reserva un gran secreto. Al contrario, parece interesada en mostrar que no es así y asumir un rol social más protagónico.

Caso distinto, sucede, por ejemplo, con la formula de la Cocacola, las estrategias de defensa militar de Alemania, los cuenta habientes de los Paraísos fiscales o las finanzas de la ETA, que no hay forma de conocerlas, y se mantienen accesible solo a un pequeño círculo interno de información.

Bajo la premisa de que “esotérico” es lo que no es del dominio público, entonces la Compañía Coca – Cola, el Estado de Alemania y la ETA serían instituciones esotéricas. Por lo menos, lo serían más que la Masonería. Pero esta deducción, no habilitaría a nadie a afirmar que son entidades ocultistas, en la consideración de que todo esoterismo es un ocultismo, que como todos sabemos es falsa.

La doctrina Masónica es algo que se va avistando en la medida en que se trabaja en su método simbólico, y en este orden de ideas - salvo en la mente calenturienta de Masones y no Masones amantes de las teorías conspiratorias - no existe en ella eso que Dan Brawn muestra en el “Símbolo Perdido” como unos círculos de acción que contienen dentro de sí otros círculos más secretos, que a su vez cuentan con unos más íntimos, que ocultan a otros más pequeños, que no dejan ver a otros menores, como si se tratara de las famosas muñecas matryoskas rusas, y al final estuviera un gran secreto guardado.

Por su lado, la Iniciación Masónica reviste características particulares muy propias y distintas de las que distinguen los ritos de paso o ceremonias de introducción de otras instituciones civiles, mistéricas, estudiantiles, místicas, monacales, Etc., y aunque guarda en común con todas ellas que da comienzo a un proceso continuo dividido en etapas, es un grave error compararlas o extrapolar elementos de uno a otro lado.

En Masonería no se avanza para desarrollar poderes latentes o para pertenecer a círculos de poder. Esta afirmación que podría ser de una gran decepción para algunos, es muy necesaria en la práctica para distinguir lo que concierne al método simbólico constructivo de la Masonería y lo que es del dominio de otras corrientes filosóficas, ocultistas, mistéricas, Etc., diferentes a la Orden, que si tienen entre sus objetivos estas metas.

Ahora bien, dicho lo anterior, no podemos desconocer el hecho cierto de que el simbolismo Masónico también se observa desde el siglo XVIII francés y alemán abocado por algunos sectores de la Orden desde la óptica de algunas ciencias ocultas y de que en consecuencia se haya producido una amplia literatura al respecto con escritores muy conocidos. René Guenon, Madame Blavatsky, C. W. leadbether, Oscar Wirth, y Julius Evola, son apenas unos cuantos de ellos.

En este sentido, las corrientes que con más frecuencia han hecho nido en la Masonería están emparentadas con la Teosofía, la Alquimia, el Tarot, la astrología, la cábala, el rosacrucismo, los misterios egipcios, griegos y pitagóricos y el Martinismo, aunque en menor medida se halla prácticamente de todo en nombre del esoterismo de la Orden, pudiendo dar la impresión de que ella fuera un recipiente vacío al que habría de llenarlo con conocimientos ajenos y no un cuerpo doctrinal autónomo.

Es decir, que el ocultismo al interior de la Masonería es un fenómeno sobreviniente en algunos sectores de la Orden y no algo general o consustancial desde su origen, que obligaría a todo Masón a adoptarlo.

Un análisis objetivo de la Masonería especulativa o Moderna, surgida en Londres en 1717 (tomo la fecha convencionalmente), nos muestra que a pesar de que algunos de sus fundadores eran estudiosos de la astrología, el rosacrucismo y la alquimia, ellos no trasladan a la Masonería sus sistemas de creencias, lo cual sumado a la influencia de un clérigo anglicano y otro presbiteriano genera una Orden deísta, que se volvería diversa a lo largo y ancho del Siglo de las Luces, ya sea con un carácter católico y trinitario impuesto por los inmigrantes escoceses, como con uno racional fruto del enciclopedismo, o asumiendo posturas místicas u ocultistas por contagió de ese mundo mágico heredado de la edad media.

Hoy vemos en los países escandinavos como la Masonería tradicional posee carácter luterano y está vedada para los no protestantes, en la de Francia prima el positivismo y el racionalismo, en la de los Estados Unidos de América la razón de ser del Masón es la filantropía, la que practica el Rito Escocés Rectificado es cristiana, el REAA en Italia se ve con un perfil cabalístico, el REAA mayoritario de Francia es humanista, el de USA desde que lo reinventó Albert Pike es ocultista, en la Sudamérica del siglo XIX la Masonería es sociopolítica, en España hoy parece que se asume desde lo filosófico, en otras partes desde la ética y la moral, aquí y allá desde variados sincretismos, y por su lado el Gran Oriente de Francia en comunicado público del día 19 de agosto de 2010 recuerda que “asocia a la Iniciación tradicional una implicación social”.

O sea que la pluralidad de concepciones es la realidad existente en la Masonería, tanto en la franja simbólica como en la filosófica. No hay un único y verdadero camino. Y eso hay que respetarlo, por que representa, ni más ni menos, la forma que cada cual considera mejor para sí en la dura tarea de pulir individual y colectivamente la Piedra Bruta mientras construye autónomamente su propia biografía personal. No es cosa de poca monta.

Lo consustancial a la Masonería es el simbólico pulimento de Piedras Brutas utilizando las herramientas del oficio de la construcción, para colocarlas en orden horizontal y vertical en los muros de un templo que vamos levantando colectivamente, en una tarea en la que todos somos albañiles que recibimos un salario. Y la verdad es que esto se ha venido haciendo - y se está haciendo desde hace casi tres siglos – a partir de una óptica ilustrada, racionalista, ocultista, ética, cristiana, mística, progresista, liberal, Etc.

El paisaje real de la Masonería existente es plural y rico en caminos. Lo malo es pretender hacer integrismos con nuestras convicciones y estilo preferido, pretendiendo que es la única forma - o la verdadera - de pulir la Piedra Bruta.

En la Masonería Liberal, por ejemplo, cada cual es libre de reconocerle un contenido a los símbolos Masónicos o de brindarle una definición, sin que le sea dado añadir o reemplazarlos por elementos extraños provenientes de instituciones distintas, antiguas o modernas, so pena de desnaturalizar la Orden.

Alrededor de este y otros tópicos, suelo recordar a mis interlocutores que la Masonería existente es un fenómeno plural que contiene áreas conceptuales distintas que buscan metas diferentes.

En esta dirección, hasta el mismo Alec Mellor, citado por Eduardo Callaey en su libro “El Mito de la Revolución Masónica”, afirma que la Masonería “… contrariamente a las ilusiones profanas, no es un bloque homogéneo y monolítico. Pocos medios están tan divididos. La Orden Masónica no es sino un ideal, por no decir un concepto”.

Es decir, que no hay ni unanimidad ni una forma única de concebir y abocar la practica del mismo método constructivo que se nos ofrece, ni siquiera sus mismos grados o por lo menos un mismo Rito.

Una forma progresista de entender la Masonería reconoce en cada Gran Logia o cuerpo filosófico la libertad de decidir la variedad que desea practicar y de permitir que sus miembros labren la Piedra Bruta de acuerdo a su particular sistema de entender el método simbólico que tienen ante sí. No aconseja que se entronicen pensamientos únicos, verdades absolutas ni ideologías dominantes, como si se considera obligatorio en otras formas de concebir la Masonería en las que la libertad de conciencia está un poco o muy limitada.

En lo personal, me inclino por el pluralismo. Es decir, que a mí me parece muy constructiva la discusión entre diferentes visiones, buscando siempre vivenciar valores distintos a los nuestros en una experiencia que permita ampliar las comprensiones, cualquiera que sean los sistemas de creencias y/o convicciones del otro.

Naturalmente, siempre que esto se presente sobre la plataforma del respeto mutuo y el reconocimiento de la dignidad de todos los seres humanos, sin ningún distingo. En esto no se puede transigir.

domingo, 29 de agosto de 2010

Grandes discursos de la Historia I: "I have a dream"

La logografía es una de mis grandes pasiones. Esta técnica discursiva, como casi todas las cosas relacionadas con la política, no goza de buena prensa. Sin embargo ha habido discursos que, por sí mismos, han sido capaces de marcar puntos de inflexión en las épocas en que fueron escritos y declamados.

Con esta sección, que espero seguir continuando, pretendo repasar la historia de los grandes discursos, desde Cicerón al Lincoln de Gettysburg o las alamedas de Allende, pasando a las primeras palabras de JFK como presidente o al famosísimo "Yes we can" de Barack Obama. Discursos que han hecho historia.

Hoy quiero comenzar con el legendario “I have a dream” que Martin Luther King pronunció el 28 de agosto de 1963 y que suele considerarse como uno de los mejores, sino el mejor, discurso de la historia de los EE.UU.

Este discurso no sólo es genial por el fondo, sino que es una obra maestra en la forma, al comenzar con una alusión al discurso de Gettisburg de Lincoln (junto a cuyo monumento fue pronunciado), que empezaba diciendo: "Four score and seven years ago, our fathers brought forth upon this continent a new nation: conceived in liberty, and dedicated to the proposition that all men are created equal.". También es genial el uso que hace del paralelismo, como figura retórica, a lo largo de todo el texto.





Como curiosidad, añadir que hay una canción de Queen, "One Vision" basada en ese discurso, incluso contiene en su letra algunas frases pronunciadas por Luther King ese día.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Agosto

Luis Miguel Fuentes - El Mundo - 10/08/2010

Esto es agosto, ahora llega una gorda a la playa, ahora se va una princesa extranjera sin que se le vea el culo, ahora un político se quita el cinturón como un padre, ahora una ministra se moja la melena en la Castellana, ahora me como una tortilla regresada del mar y del tiempo como los trilobites, ahora habrá primarias en Madrid como esos cinquillos que jugábamos en la orilla de chicos, bajo una caseta a rayas donde parecía que vivía un forzudo de circo, las filas de naipes que parecen alcaldes las mojábamos de arena y sandía y ganaba un espadón, un sol como una galleta o un rey con moñas, como ganarán los políticos sus cosas pisando a los doses y a las sotas o esperando que a los otros naipes o políticos se los lleve el levantazo o un perro en llamas en la boca. Esto es el verano, ahora oigo de lejos a los caballos que galopan como los candidatos a las municipales, sudando el color negro, respirando la velocidad, rápido antes de que se los coma la sal que los persigue, rápido como si esperaran novias prisioneras y moras, ahora uno del PSOE dice que es un lince, gato con máscara de gato, y no un elefante, el elefante hecho ya un taburete que te quiere vender un africano por las terrazas, ese cementerio de falsificaciones que nos traen los políticos con dientes de collares, ahora un castillo de conchas crece sobre mis pies como una infancia de Gaudí, ahora se desmaya una niña que traía piedrecitas y la sanan con cocacola y besos, ahora uno del PP se quiere quitar la derechona como un cangrejo del dedo, ahora hay una huelga que parará el cielo al quitar la mano, ahora el mundo se humedece la nuca como un galeote.

Esto es agosto, ahora los ricos hacen caridad por Marbella salvando pobres con sus banquetes, salvando niños con la cirugía de sus tetas, se hace uno más guapo salvando gente mientras se roza el cristal con el dinero, que suena a arpa, ahora Blas Infante muere otra vez acribillado como un indio de película, ahora se abandonan los puentes a medio hacer como el esqueleto de una locomotora, ahora los enchufados de la Junta buscan otra sombrilla, ahora las olas se hacen trenzas unas a otras, ahora una chica morena trae una selva con serpientes y esmeraldas, ahora los toros pasan descabalgados, con la sangre abanderada, con la muerte ahigada, con la luna rota desprendida de sus cuernos. Esto es el verano, ahora la política muerde a los tiburones, ahora una pared busca una salamandra, ahora una sombra se suicida desde el tejado, ahora la carne llena su copa, ahora los bancos se enamoran y se matan como herederos godos, ahora los héroes se desinflan en las hamacas, ahora las ambulancias se llevan a los cuerdos, ahora el mar me deja un anillo, ahora la luz engorda de leche. Esto es agosto, ahora suena la calle como una lavadora, ahora nos olvidan los partidos, ahora alguien llama a su madre, ahora una bicicleta vieja se escapa con mis tirachinas, ahora la economía se asfixia horriblemente como un buzo, ahora los tribunales duermen como traidores tras sus mosquiteras, ahora los bandidos roban las amantes a los soñadores, ahora un parado toca en la plaza un saxofón en el que beben los pájaros, ahora una nación se pone calzonas, ahora otra nación se las quita, ahora el sol deja rodada, ahora la noche se hace allí muy alto un cubata para ella sola, ahora se entierran las verdades, ahora se electrocutan las palmeras, ahora los muslos se ciegan, ahora un incendio llega hasta Dios.

lunes, 26 de julio de 2010

El abuelo masón de Zapatero

El expediente que acredita la pertenencia del capitán Lozano a una logia fue sellado en Gijón en 1933


Al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el talante le viene de familia. Hay un capítulo de la vida de su abuelo el capitán Juan Rodríguez Lozano que avala su carácter pacífico y su búsqueda del entendimiento. El abuelo de Zapatero fue masón bajo el seudónimo de «Rousseau». Su pertenencia a la masonería queda acreditada con un documento sellado en Gijón, sede de la Gran Logia del Noroeste de España, en 1933, que acaba de ver la luz: «Sabed que nuestro querido hermano Juan Rodríguez Lozano, simbólicamente Rousseau, que firma al margen, es un francmasón regular recibido como aprendiz grado 1.º por la Respetable Logia Emilio Menéndez Pallarés número 15 de los Valle de León de la obediencia de esta Gran Logia Regional, y como a tal le recomendamos a vuestro favor y protección», reza el documento.

El asturiano Víctor Guerra, masón de la Logia del Gran Oriente de Francia, ha analizado para LA NUEVA ESPAÑA el documento asturiano que acredita la pertenencia a la masonería del abuelo de Zapatero. «Se ha escrito mucho sobre la pertenencia a la masonería de la familia Zapatero; no es un tema que haya explorado demasiado, pero por lo que me consta fue más bien algo anecdótico», señala. «Él pertenecía a un triángulo de León y Gijón, era la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste, que agrupaba las de Asturias, Galicia, Cantabria y León, de ahí que el documento esté sellado en Gijón», explica. En 1933, fecha en la que el abuelo de Zapatero firma el documento, el gran maestre de la Gran Logia Regional del Noroeste era el gijonés Rogelio García, según explica Guerra, que puntualiza que otra de las personas que aparecen en el documento es el secretario, Antonio López del Villar. Sobre la Logia Menéndez Pallarés a la que pertenecía el abuelo de Zapatero, Víctor Guerra cuenta que «durante la II República sólo existió en León capital el Triángulo Libertad número 3, que en diciembre del 1932 tenía siete miembros y que se convirtió en la Logia Menéndez Pallares número 15 a mediados de 1933 y el número documentado de hermanos masones fue de quince apenas, incluyendo esta cifra a los que ya se habían dado de baja en diciembre del año 1931».

Sobre los vínculos del presidente Zapatero con la masonería se ha escrito mucho, pero lo único cierto, como puntualiza Guerra, es que su abuelo fue masón durante un breve período de su vida, puesto que el capitán Lozano fue ejecutado en 1936 por los sublevados en la Guerra Civil, un capítulo al que se ha referido en numerosas ocasiones el presidente del Gobierno. Eso sí, el capitán Lozano estaba orgulloso de su pertenencia a la masonería, y así lo manifestó antes de morir. Cuando ya estaba convencido de cuál iba a ser su final, decidió cerrar voluntariamente su comparecencia ante el juez militar que firmó su sentencia declarando que pertenecía a la masonería, aunque en ningún momento se le había preguntado por esta cuestión.

El historiador de la masonería Pedro Álvarez Lázaro tiene una publicación titulada «El abuelo masón de Zapatero» en la que desmiente que el ascendente del presidente del Gobierno hubiese adquirido un «inimaginable poder de influencia» dentro de la masonería, como ha trascendido en algunos círculos. «Juan Rodríguez Lozano ingresó efectivamente el 23 de agosto de 1933 en la Logia Menéndez Pallarés y llegó al estadio de compañero masón el 4 de diciembre de 1935», explica el historiador de la masonería Pedro Álvarez Lázaro. Este fue el máximo cargo que ostentó en la logia el abuelo del presidente del Gobierno. «En sus dos años de afiliación no pasó del segundo grado, no asumió cargo ni responsabilidad alguna en su logia madre, y no desempeñó actividades masónicas conocidas», concreta el historiador, que considera este episodio «una trayectoria sustancialmente anodina e intrascendental para su vida militar y política». Es más, según explica, «dada la insignificancia masónica de Juan Rodríguez Lozano, ni siquiera fue recogido su nombre por Manuel de Paz en su imprescindible diccionario "Militares masones en España"».

lunes, 19 de julio de 2010

“No se meta en política”

ANTONIO HERNÁNDEZ ESPINAL - CAMBIO 16 - 19/07/2010

Dicen que el Dictador Francisco Franco solía utilizar esta frase para aleccionar a sus ministros. Sea o no verdad, la cita se ha convertido en toda una declaración de intenciones del régimen que mantuvo atenazado a nuestro país durante cuarenta años. Hoy, lamentablemente, parece estar tan vigente como entonces.

En el último barómetro del CIS, de abril del presente año, “La clase política, los partidos políticos” es el tercer problema que perciben actualmente los españoles, desbancando en tan sólo un año nada más y nada menos que a la inseguridad ciudadana o al terrorismo de ETA.

Por otra parte, hace pocos meses, el periodista Daniel Montero publicó un libro titulado “La Casta”, en el que, entre peligrosas generalizaciones, medias verdades y mentiras descaradas, se arremete brutalmente contra los políticos de nuestro país acusándolos de un sin fin de abusos, privilegios y corruptelas de todo tipo. De hecho, es más que habitual escuchar, en debates, tertulias y cenáculos, afirmaciones del tipo “todos los políticos son iguales” o, a veces, con mayor concreción, “todos los políticos son unos corruptos”. Continuas apariciones de noticias sobre casos de corrupción en los que están implicados políticos, como el Gürtel, y, todo hay que decirlo, la “estrategia del ventilador” que muchos Partidos ponen en marcha cada vez que son afectados por un problema de este tipo, no hacen más que perjudicar la imagen de la que debiera ser una de las actividades más respetadas y reputadas en una sociedad sana.

La Democracia que, aunque imperfecta, es el único sistema que permite a los seres humanos tomar las riendas de su destino en común, necesita de personas que se dediquen a la Política. Personas que, en su inmensa mayoría, están motivadas por ese sentimiento que tan elocuentemente describía el shakesperiano Hamlet de que "el mundo está desquiciado, ¡vaya faena haber nacido yo para tener que arreglarlo!." Porque la Política no es sólo la que desarrollan los concejales imputados en casos de corrupción, es también la de centenares de concejales no liberados que trabajan, sin percibir ni un euro a cambio, por el bienestar de sus vecinos en la mayoría de los pueblos de España. También se dedican a la política los miles de militantes y simpatizantes de los Partidos, que dedican gran parte de su tiempo libre con el único objetivo de construir una sociedad más justa, más igualitaria y más solidaria: una sociedad mejor.

Por eso creo que, ahora que los políticos se han convertido en “sospechosos habituales” de todos los males que atenazan a los ciudadanos, hace falta reivindicar la nobleza de la actividad política. Debemos pensar que la Política suele ser atacada por los enemigos de la Democracia, y que no lo hacen de forma desinteresada. No nos debemos dejar llevar por la imagen distorsionada que nos proporcionan los medios de comunicación, en el ejercicio de una función muy beneficiosa para la sociedad por otra parte, al destacarnos los casos de corrupción en los que están implicados los políticos. Es evidente que hay políticos corruptos y también es evidente que la corrupción en el ejercicio del servicio público es algo deplorable pero ¿no es éste un defecto desgraciadamente muy común entre nuestros congéneres? ¿Podemos afirmar que este defecto es propio de la política y no está extendido en todas las actividades humanas? ¿Hay, proporcionalmente, más políticos que vulneran la ley que empresarios, banqueros o vendedores de fruta? ¿O es que simplemente son más reprochables y llamativos y por eso los medios de comunicación les colocan la lupa encima? Los ciudadanos deberíamos intentar evitar dejarnos llevar por generalizaciones maniqueas, aunque ayudaría bastante, todo hay que decirlo, que los políticos hicieran un esfuerzo por evitar el corporativismo y colaboraran para que cayera sobre los corruptos, sean del signo que sean, todo el peso de la ley.

El desafecto que los ciudadanos sienten hacia los políticos debería abrir un profundo debate en el seno de los Partidos que, probablemente debieran también abrirse más a la ciudadanía y ofrecer una imagen menos monolítica y opaca. Es probable que haya llegado el momento de avanzar en la democracia interna de nuestros Partidos, en pro de la salud de nuestra Democracia.

Ojalá algún día la política no sea una parcela exclusiva de un grupo de personas. Ojalá todos los ciudadanos participaran activamente en política desde la sociedad civil, ejerciendo una de las mejores formas de dedicarse a la Política: la ciudadanía.

Si todos pusiéramos de nuestra parte no dudo que la Política volvería a ser percibida, como expresaban las primeras Constituciones de la Ilustración de forma tan hermosa, aunque lamentablemente en desuso, como la actividad que trabaja para hacer más felices a los ciudadanos o, al menos, para establecer las condiciones que permitan que cada uno de nosotros o nosotras pueda buscar su propia felicidad.

Creo que la Política merece el mayor de los respetos aunque, quien no lo comparta, quizás prefiera que su destino sea dirigido, de nuevo, por alguien que no se meta en política.

jueves, 15 de julio de 2010

Viene Benedicto

EL CORREO - JAVIER OTAOLA - 7/7/2010

«Ciertas posiciones pretenden que ignoremos la Constitución y reclaman para la confesión católica poder para determinar la estructura social y política»

Benedicto XVI vendrá -Dios mediante- a España el 8 y 9 de noviembre de este año. Está previsto que consagre el templo de la Sagrada Familia del genial Gaudí, en Barcelona; es probable que también peregrine a Santiago de Compostela en este Año Santo, todo lo cual es muy pastoral y legítimo, pero es inquietante ver cómo, con motivo de este acontecimiento, algunos sectores ya están calentando motores y quieren dar a la próxima visita papal un objetivo descaradamente político y partidario, de reconquista del discurso confesional, con aire de cruzada anti-laicidad.
La sociedad española que recuperó las libertades públicas en 1978 viene de un largo período liberticida en el que se construyó un discurso público antimoderno, antiilustrado y antidemocrático que ha troquelado, a su modo, nuestra sociedad con efectos duraderos que todavía padecemos. A pesar del mandato constitucional de 1978 que proclama la aconfesionalidad del Estado y la libertad religiosa y de conciencia de todos los españoles, ciertas posiciones pretenden que ignoraremos la Constitución y reclaman para la confesión católica no ya la libertad, que le es debida, sino el rango de institución pública que desborda las creencias particulares y subjetivas, con poder para determinar la estructura social y política de España como nación y por lo tanto también los fines del Estado.
Sería patético que Benedicto XVI hiciera el juego a ese propósito porque haría un flaco favor a la Iglesia, a los católicos y a todos los españoles. Ese discurso, antiliberal y antidemocrático, reivindica una especie de vigencia mítica y eterna del Concilio III de Toledo, -¡¡¡año 589!!!-según el cual el cristianismo-católico se constituye en elemento esencial de la nación española -Gothia-, y se opone así frontalmente al marco constitucional, liberal y democrático, de 1978.
Vivimos tiempos complejos, de esos que Salvador Pániker considera propicios a las identidades mestizas, en los que muchos queremos ser a la vez tradicionales e ilustrados, comunitarios y cosmopolitas, espirituales y hedonistas, progresistas y ecológicos. De un lado, asistimos a un retorno de la religión, que ya fue pronosticado por autores como Gianni Vattimo, Hans-Georg Gadamer, Eugenio Trías y otros (Trías, Eugenio, 1977). Esa vuelta de lo religioso está relacionada con genuinas necesidades humanas -que muchos reclamamos-; pero por otro lado, esas demandas se manifiestan de una manera herética, plural, libérrima, muchas veces al margen de las iglesias; además, es evidente, para el que quiera ver, que asistimos a una secularización mayoritaria de las identidades personales, de las formas familiares, incluso de la espiritualidad y por supuesto del pensamiento científico y filosófico, el tiempo libre, la moral sexual, los gustos estéticos, las ciencias sociales y las opciones políticas, al menos en Europa.
En la mayoría de los movimientos laicistas he descubierto no sólo una propuesta jurídico-política al servicio de la libertad sino algo más: una especie de laicidad confesante, con su propia 'espiritualidad', una forma de religión por defecto que se ve a sí misma como la única cosmovisión digna de ser reconocida por los poderes públicos. Yo, por mi parte, creo que lo que necesitamos es otra cosa: una laicidad mediadora que se defina como fórmula jurídico-política orientada a garantizar la libertad de conciencia y de religión, al mismo tiempo que construye un espacio común a todos -creyentes e increyentes, espiritualistas y ateos- en cuanto unidos por el vínculo común de la ciudadanía.
Uno de los motivos por los que la 'laicidad' no logra un consenso pacífico y generalizado entre nosotros, además de por la escandalosa mala fe de algunas posiciones confesionales, es, también, por la manifiesta incapacidad para explicar y proponer una laicidad integradora. Es por eso que no comparto la posición antipática y 'enragée' de algunos sectores laicistas que protestan ante la próxima visita papal. Yo me alegro de que venga, que hable y que escuche, no sólo a su grey, que está ya de antemano entregada, sino también a todas las voces independientes que se manifestarán a su paso.
No es tiempo de volver a la decimonónica 'cuestión religiosa', pero no podemos dejar sin respuesta el papel político que las religiones organizadas quieren -de nuevo- tener en Europa y en el mundo y tenemos que hacerlo de acuerdo con lo que hoy -siglo XXI- somos: menos sectarios, más mestizos y más sabios. Vivimos en un escenario post-secular (Habermas) que nos exige la creación de condiciones de mutuo reconocimiento, co-implicación (Andrés Ortiz-Osés) y convivialidad crítica, en el que los poderes públicos garanticen mediante su neutralidad que cada uno de nosotros puede vivir su vida, personal y socialmente, de acuerdo con sus opciones religiosas o filosóficas, y todos podamos encontrarnos 'fraternalmente' en el vínculo común de nuestra ciudadanía.
La libertad de conciencia y de religión no es sino el derecho de cada uno de nosotros a «vivir y comportarse de acuerdo con las propias convicciones y creencias», lo que supone también la libertad de «expresar» -de manera individual o colectiva- la religión o las convicciones propias. Los únicos límites de ese derecho son el orden público y los derechos de los demás. La libertad religiosa no incluye por lo tanto el derecho de las religiones positivas de «estructurar el orden político, sociocultural y moral de toda la sociedad» (Rafael Díaz-Salazar).
Valoro en mucho que haya sido precisamente Ratzinger, en diálogo con Jürgen Habermas, quien -en un ejercicio de humildad infrecuente en Roma- haya reconocido la necesidad de construir entre todos - y ¡todas!- un «consenso ético de fondo», en el que se tenga en cuenta lo que el Papa llama la «aportación» de la religión. Ese consenso ético de fondo es lo que entre nosotros y con otras palabras ha definido José Antonio Marina como el 'marco ético' al que las propias religiones deben someterse, es también esa 'justicia como equidad' de la que habla John Rawls.
Para que haya consenso, es decir, mutuo consentimiento, ese marco ético tendrá que hacerse con diversas y contradictorias aportaciones, con respeto crítico pero sin paternalismos, distinguiendo lo político de lo personal, lo social de lo individual, dando cancha a religiosos e irreligiosos, místicos y ateos, varones y mujeres, espiritualistas y racionalistas, 'justos y pecadores'», o sea, de verdad, entre todos, con razones y argumentos asequibles para todos.
Benedicto, bienvenido.

lunes, 5 de julio de 2010

Internet supera en penetración a la prensa



Acaban de salir los datos de la segunda oleada de 2010 del EGM, el Estudio General de Medios. La lectura oficial dice que la penetración de Internet (medida en usuarios diarios), sube hasta el 36,8 de la población mayor de 14 años, mientras que la de la prensa baja hasta el 38,8, todavía dos puntos por encima. Pero eso son medias. Yo tuve un profesor de estadística holandés que decía siempre que el holandés medio tenía un pecho y un testículo. Y que como no había visto nunca ninguno así, no se fiaba mucho de las medias.

Si abrimos el dato por rangos de edad nos encontramos que internet supera en penetración a la prensa en todos los rangos hasta los 45 años.

segunda oleada egm 2010
Si miramos la audiencia acumulada, Internet supera a la prensa en prácticamente todos los cortes, incluso considerando toda la población menor de 65 años. Mucho más en los targets comercial (14-54) y core target comercial (14-44).
segunda oleada egm 2010 rangos
Pero, además, Internet también supera a la prensa en penetración en público femenino (31,7 contra 31,4) y en clases alta y media alta. Señores, el sorpasso ya se ha producido.

sábado, 3 de julio de 2010

Al César lo que es del César...

Antonio Hernández Espinal - El Correo de Andalucía - 03/07/2010

La laicidad es un concepto que nace con la Ilustración y cuyo primer antecedente doctrinal serio es el precepto Etsi Deus non daretur (como si Dios no existiera) que fue propugnado por Hugo Grocio en el siglo XVII y salvó a Europa de la autodestrucción provocada por las guerras de religión.

Posteriormente, ya en el siglo XIX, en el marco de la III República Francesa (cuna europea de la laicidad), este principio se plasma por fin en el ordenamiento jurídico como esencial al estado democrático. En España, como expresión de nuestro hecho diferencial y, probablemente por la deriva tradicionalista experimentada a lo largo de gran parte de los siglos XIX y XX, los débiles, y a menudo radicales, intentos de crear un estado laico de la II República Española se ven, como otros tantos avances, definitivamente truncados por el golpe de estado de 1936 y la Dictadura nacional-católica de Franco.

A estas alturas, esta cuestión debería estar ya, con creces, asumida y regulada en todos los países civilizados. Sin embargo, parece ser todavía en pleno siglo XXI una asignatura pendiente, como se puede deducir de las noticias aparecidas recientemente.

Desde la polémica generada en torno al uso del burka, o la sentencia del Tribunal de Estrasburgo relativa a los crucifijos en las aulas, pasando por el más reciente Manifiesto por la Laicidad de la Masonería Liberal Española, que preconiza un replanteamiento de las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado español o el Decreto sobre el nuevo reglamento de honores y protocolo militar, que ha suscitado tanta polémica durante la celebración del Corpus y, principalmente, la inminente salida a la luz de una nueva Ley de Libertad Religiosa, hacen que la cuestión de la laicidad del estado español se encuentre, si no en primera línea, por causa de la crisis económica, sí entre los temas que próximamente van a ocupar la agenda política del país. Y quizás sea este el momento de alcanzar el debido punto de equilibrio que ha faltado en estos treinta años de democracia.

La libertad de pensamiento, de conciencia y de religión está recogida en el Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Además, este precepto forma parte de nuestro ordenamiento jurídico, desde el mismo momento en que es suscrito casi literalmente por la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, donde se establece que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho implica la libertad de cambiar de religión o de convicciones, así como la libertad de manifestar su religión o sus convicciones individual o colectivamente, en público o en privado, a través del culto, la enseñanza, las prácticas y la observancia de los ritos.”

La laicidad aparece también recogida en nuestra Constitución donde, además, se especifica cómo debe desarrollarse la aconfesionalidad del estado (que ha sido asimilada a la laicidad por la doctrina del Tribunal Constitucional). La Carta Magna, en su artículo 16 establece que el estado debe “garantizar la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley” y que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.”
La expresión pública de nuestras opciones de pensamiento, de conciencia y de religión son, por tanto, un derecho que debe ser protegido, lo que no significa que no debamos tener en consideración el Artículo 9 de nuestra Constitución que establece que “corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.”

No es posible en España, por tanto, hablar de laicidad en la sociedad, como propugnan muchos colectivos laicistas, pero sí de laicidad del Estado y sus instituciones. Los españoles deben poder expresar su religiosidad, o la ausencia de ella, en público con total libertad –en procesiones de Semana Santa, con la celebración del Corpus Christi o portando cualquier signo distintivo de sus religiones, desde el velo islámico o los hábitos de las monjas, a crucifijos o estrellas de David.

Sin embargo, las instituciones del Estado, que nos representan a todos y todas, deben evitar cualquier expresión de identificación con cualquier confesión, por mayoritaria que ésta sea. Deberían, por tanto, regularse los funerales de Estado, los crucifijos en dependencias públicas –incluidos los centros educativos–, la implicación en actos religiosos, en el ejercicio de su cargo, de cualquier representante público portando insignias o acatando más autoridad que la civil, la presencia del crucifijo y de la Biblia en la toma de juramento o promesa de los miembros del Gobierno o la rendición de honores a la Virgen del Pilar de la Guardia Civil, sólo por poner algunos ejemplos. Incluso, desde mi punto de vista, deberían limitarse los patronazgos de instituciones o, al menos, la celebración de los mismos –no parece justificado que en un Estado laico, un Ayuntamiento rinda honores a su patrona, lo que no significa que una localidad no pueda hacerlo como expresión pública de la religiosidad, amparada por la Constitución.

Por último, no debo dejar de exponer mi opinión, a la luz de la tesis que defiendo, sobre dos temas de importancia singular: la famosa casilla de la Declaración de la Renta o la revisión de los acuerdos con el Vaticano.

En el primer caso, parecería lo más lógico que el Gobierno estableciera una lista de instituciones a las que poder asignar la cuota correspondiente del IRPF, tratando en pie de igualdad a la distintas confesiones (católicos, mormones, judíos, cienciólogos, etc.), pero también a organizaciones que defiendan posiciones agnósticas, ateas o de libre examen, para no discriminar abiertamente a las personas que no profesan ninguna confesión.
En cuanto a los acuerdos con el Vaticano, que deberían ser objeto de un análisis pormenorizado que excede las posibilidades de este artículo, sí me atrevo a comentar sucintamente que, si bien son asumibles los postulados que garantizan la conservación del patrimonio histórico-artístico o las garantías de asistencia religiosa, deberían ser revisados los relativos a la enseñanza de religión católica y, particularmente, los que se refieren a la situación económica de los profesores de religión o a las distintas exenciones fiscales que disfruta la Iglesia Católica.

¿Y qué ocurre con el uso del burka? Realmente, en este caso, no estamos ante un conflicto sobre la laicidad del estado sino, simplemente, ante una toma de posiciones de cara a las próximas contiendas electorales… De lo que sí estoy convencido es de que la criminalización de la comunidad islámica, implícita en estas medidas, no va a aportar nada bueno a este debate sobre la laicidad del estado español.

En definitiva, cuando afrontamos esta cuestión no debemos hablar de la laicidad de la sociedad española, puesto que la sociedad es como es y cada persona, individual y colectivamente, tiene derecho a profesar y expresar sus creencias, o la ausencia de ellas. No es correcto, por tanto, hablar de una confesionalidad sociológica en España. Lo deseable sería, desde mi punto de vista, afrontar la laicidad exclusivamente como una característica del estado, que le permita ser autónomo e imparcial con cualquier confesión, sea o no mayoritaria. La laicidad debe ser una garantía, no una limitación. Una garantía de que el estado va a proveer de los mismos medios para el desarrollo de la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos y ciudadanas, independientemente de la concepción metafísica de cada uno.

Por eso es tan importante huir de la defensa de la laicidad con argumentos de corte ateo o agnóstico o, lo que suele ser más frecuente, desde el anticlericalismo –de tanta tradición en nuestro país y tan justificado, a menudo, por otra parte.

La laicidad debe ser un valor que defendamos todos y todas porque es la única garantía de convivencia es una sociedad que camina indefectiblemente hacia el mestizaje y la multiculturalidad.

Después de desgranar toda esta serie de argumentos a favor de una laicidad inclusiva y tolerante, he querido dejar para el final el que creo que es el mejor argumento que he encontrado en defensa de la laicidad del Estado. Y no lo he encontrado ni en Rawls, ni en Otaola, ni en Voltaire, ni en Ortega… lo encontré en la Biblia, en el evangelio de San Mateo y dicho por el propio Jesús: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Así sea.

lunes, 21 de junio de 2010

La Masonería liberal reivindica el principio constitucional de aconfesionalidad

Propone la eliminación de la casilla de la declaración de la renta dedicada a financiar a la Iglesia católica

RAFAEL FRAGUAS - EL PAÍS - 18/06/2010

Cuatro obediencias de la masonería liberal española reunidas este jueves en el Ateneo de Madrid dieron a conocer, por primera vez, un Manifiesto por la Laicidad en el que preconizan un replanteamiento de las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado español. En el manifiesto reivindican un marco igualitario y libre, sin prevalencias en cuanto al cumplimiento por el Estado del mandato constitucional sobre la aconfesionalidad. Las cuatro obediencias masónicas consideran menoscabado este principio por la preeminencia de la Iglesia católica en la vida institucional, en detrimento de otras confesiones religiosas. Asimismo, la masonería liberal propone plantear a las organizaciones sociales, civiles y progresistas una campaña destinada a suprimir la casilla de la declaración de la renta reservada a la financiación de la Iglesia católica por los contribuyentes, así como un cambio de denominación que se refiera a Ley de Libertad de Conciencia, en vez del enunciado Ley de Libertad Religiosa ahora en boga, donde esta pueda ser integrada en aquella.

En la reunión auspiciada por el foro de diálogo Ágora, cuya presidenta Carmen Serrano moderó el encuentro, intervinieron también Ana María Lorente, Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España; Paloma Martínez Sierra, Presidenta de la Federación Española del Derecho Humano; Jordi Farrerons, Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica de España, así como Aimé Bataglia, del Gran Oriente de Francia.

Las participantes resaltaron que el principio de aconfesionalidad del Estado que recoge la Constitución de diciembre de 1978 en su artículo 16º, "quedó sin efecto en la práctica tras la suscripción de un Convenio Iglesia-Estado emitido apenas seis días después de la entrada en vigor de la Constitución española, en enero de 1979". A juicio de Carmen Serrano, "la democracia incluye la laicidad como requisito imprescindible de respeto a la diversidad".

Ana María Lorente, por su parte, resaltó las "inercias mentales aún vigentes imprimieron un troquel patriarcal a las sociedades ya desde hace 4.000 años, así como una concepción solar y masculina de la divinidad; durante todo este tiempo", añadió la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España, "por el hecho de ser mujer, la mitad de la sociedad ha vivido bajo un sistema de creencias que le ha impedido desarrollarse libremente". Por ello, abogó por la laicidad "como garantía de una sociedad sin discriminaciones, donde poder ser educada en la tolerancia y en el pensamiento crítico, capaz de poner en cuestión todo tipo de dogma. Asimismo, propuso una "complicidad fraternal de los dos polos de la Humanidad, hombres y mujeres", y preconizó después una sociedad "donde los derechos humanos no sean un mero enunciado".

Según Jordi Farrerons, "la laicidad es un espacio de convivencia respetuoso con todo tipo de creencias e ideologías". Para Farrerons y pese al principio constitucional, "pervive una confesionalidad sociológica del Estado aún después de transcurridas tres décadas de vida democrática en España y a cuyo amparo se produjo la legalización de la Masonería, el 28 de enero de 1980, que desde entonces se ha desarrollado". Igualmente, criticó la identificación de anticlericalismo y laicidad, ya que considera a esta como un factor de integración social. Por su parte Paloma Martínez Sierra subrayó que España sigue siendo de facto un Estado confesional, y reivindicó una espiritualidad no confesional que la laicidad ampara. Martínez Sierra propuso una convocatoria abierta a las organizaciones progresistas para participar en una campaña que elimine de la declaración de la renta el apartado destinado a la financiación de la Iglesia católica. También se mostró partidaria de denominar Ley de Libertad de Conciencia al proyecto de legislar sobre libertad religiosa, por estimar que su ámbito sería más amplio y que la incluiría.

Aimé Bataglia, del Gran Oriente de Francia, hizo una descripción del laicismo al que consideró complementario de la tolerancia. Añadió que "no cabe confundir el espacio público, en el que se mueven los Estados, y el privado, donde tienen lugar las distintas creencias", confusión en la que, a su juicio, "se encuentran los fundamentalismos religiosos y estatales". Reivindicó las creencias como expresiones de los anhelos y deseos del espíritu humano en la esfera de la conciencia y propugnó "luchar contra la pereza mental que crea inercias capaces de adormecer la inteligencia y la vitalidad del espíritu crítico", al que atribuyó el progreso humano.

miércoles, 16 de junio de 2010

Entrevista a Daniel Béresniak

La Francmasonería

“¿Qué hay más brillante que el oro? La Luz.
Y ¿Qué hay más resplandeciente que la luz? La palabra sustituída.”

Estas palabras de Göethe, francmasón célebre, dicen lo esencial. Los francmasones actúan con las ideas y las palabras, tal como los artesanos se comportan con una materia a trabajar, para hacer cosas útiles y bellas. La forma ritual de sus trabajos proporciona la referencia necesaria para la memoria y la acción. Cada uno se prueba para el cambio. ¿Cómo y por qué los hombres de nuestro tiempo, imbuídos por el deseo de dominar nuestro destino, se regeneran en las Logias masónicas?

A esta pregunta es imposible responder exponiendo hechos precisos. En cambio, el oyente que habrá escuchado las preguntas intercambiadas en este documento, dispondrá de elementos consistentes para responder por sí mismo.

PREGUNTA: Tomando en cuenta lo que Ud. nos propone aquí, la primera pregunta a hacer a Daniel Béresniak es: ¿Cómo definiría Ud. la Francmasonería?

D.B. : Yo mismo no la definiré. Me referiré inmediatamente a las definiciones que figuran en los textos accesibles. La más antigua definición de la Francmasonería conocida actualmente, figura en los textos medievales designados con el nombre de “Viejos Deberes”. Se trata de manuscritos destinados a ser leídos durante ciertas ceremonias, y que presentan la Orden de los francmasones. Los más antiguos, como el Regis y el Cook, que se pueden fechar de 1390 y 1425, son textos accesibles en el British Museum de Londres. Otros, más recientes, cuando en 1717 cuatro Logias inglesas decidieron federarse para fundar una Obediencia, es decir, una estructura constituída de Logias. Se designó una comisión para compilar los “Viejos Deberes” – el término inglés “all travels” -, con el fin de adaptarlos en un texto único adecuado a la época. Ese trabajo tomó varios años y dió como resultado la Constitución llamada de Anderson, porque el Pastor Anderson fue su redactor. Es importante señalar que el Pastor Anderson y sus colaboradores destruyeron todos los “Viejos Deberes” de los cuales dispusieron, con el fin de unificar a los francmasones y de procurar a la Francmasonería una sola fuente de referencia.

Los “Viejos Deberes” conocidos hoy, fueron encontrados en los graneros de antiguas moradas, mucho después de la muerte del Pastor Anderson, no obstante, muchas personas creen todavía que la Francmasonería comienza con la Constitución de Anderson. Conviene aquí dar la definición de Francmasonería según los “Viejos Deberes”, luego la definición de la Constitución de Anderson y, finalmente, examinar las proposiciones actuales para las diferentes familias francmasónicas.

Los Viejos Deberes presentan entre ellos ciertas diferencias de forma y de fondo, no obstante, todos ellos son construídos según el mismo esquema. Comienzan por una invocación a la Santa Trinidad y en seguida exponen las diferentes categorías del saber, según la enseñanza escolástica, es decir las siete ciencias liberales. Finalmente cuentan la historia legendaria de la Orden y sus estatutos. La definición de Francmasonería se sitúa en la segunda parte, a nivel del enunciado de la quinta ciencia, la Geometría. El texto es el siguiente, tanto en el manuscrito Regis como en el Cook: “la Geometría es el arte de medir todo, en el cielo y en la tierra, se le llama igualmente Francmasonería”. Después de enumerar las artes y las ciencias se precisa lo siguiente: “todas las artes reposan sobre la Geometría, incluso la Gramática y la Retórica no podrían existir sin la Geometría”.Es así que la más antigua definición conocida de la Francmasonería la identifica con la Geometría. Según este contexto, habría que atribuir a la Geometría un sentido mucho más amplio, al interior del cual, la Geometría actual no constituye más que una pequeña parte. Se trata en realidad de una profesión de fé pitagoriciana, según la cual el número es la realidad última, de la cual, todo lo que existe, es su manifestación. El pitagorismo fue vinculado en Europa con las diferentes corrientes neo-platónicas y luego con los agnósticos de los primeros siglos del cristianismo.

En la tercera parte de los “Viejos Deberes”, se trata siempre de Pitágoras, venerado como un gran patrón de la cofradía. Su ortografía, en ciertos textos ingleses aparece deformada y se le reconoce por el apellido “Petergor”. Evidentemente, se hace referencia a Euclides; sus postulados y proposiciones dieron origen al arte del Trazo, enciclopedia técnica de los constructores de catedrales. Hay que admitir entonces, que la identificación de la Francmasonería y de la Geometría es el eco medieval del antiguo decir: “nadie entra aquí si no es geómetra” de la Academia de Platón.

La primera edición de la Constitución de Anderson fue publicada en 1723, con una ilustración en la primera página, representando a un hidalgo examinando la 49ava proposición de Euclides, aquella que enuncia el famoso teorema de Pitágoras según el cual el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados. La ilustración evoca las fuentes tradicionales de la Francmasonería, pero en forma discreta. El texto en sí no lo menciona, pero propone una definición de la Francmasonería fundada en la sociabilidad, la moral y la fé. La Francmasonería es el centro de unión y el medio de crear lazos sinceros de amistad entre personas que no habrían podido permanecer perpetuamente extranjeras. Obligado por su contenido de obedecer a la ley moral, el francmasón no será un ateo estúpido, ni un libertino irreligioso. Antes había que pertenecer a la religión de su país, pero hoy, los francmasones deben ser de la religión de la cual todos los hombres están de acuerdo, es decir, ser hombres de bien, probos y leales, sea cual sea la denominación y las confesiones que ayudan a diferenciarlos.

A nivel ideológico es conveniente aceptar la tolerancia religiosa. El pluralismo es admitido, al interior de la fé en Dios. Dicho texto podría ser considerado teísta o, es más, panteísta. Fue interpretado así por numerosos francmasones. No obstante el mensaje esencial dice lo siguiente: un hombre es cualificado por su estilo de vida y por su manera de ser y no por su religión o su nacimiento. He allí el mensaje esencial transmitido por la Francmasonería y que será reintegrado durante el Siglo de las Luces.

PREGUNTA: Bien, a partir de estos esclarecimientos, la pregunta que se nos plantea ahora, es a qué sirve la Francmasonería, en ralidad lo que quisiéramos saber es: ¿Cuál es la finalidad de la Francmasonería?

D.B.: La pregunta anterior responde en lo esencial a ésta, por la simple razón de que no podemos definirnos sin definir un objetivo. La finalidad de la Francmasonería es de formar iniciados, es decir, hombres liberados.

Este término, designa seres que se han cuestionado totalmente a sí mismos, que se despojan simbólicamente de su piel anterior, que han aceptado, siempre simbólicamente, morir para renacer. El esquema muerte y resurrección constituye lo esencial del método, el que es el objeto de la pregunta, que veremos eventualmente más adelante, pero que es evocado desde ahora porque el camino para ello, es también la finalidad. En la práctica este esquema y este gran término “iniciado” y “hombre libre”, significa que los francmasones extienden el campo de lo conciente en detrimento del inconciente. Se practica la introspección trabajando sobre los símbolos y los mitos. Aprenden a unir la razón, la intuición y la imaginación. Aprendiendo igualmente a unir la curiosidad de saber más y el amor al prójimo. El iniciado sabe que la Terna Trabajo, Fé y Amor no pueden dividirse privilegiando sólo uno de esos términos, descuidar uno sólo de ellos termina por deteriorar los otros.

A través del trabajo, el simbolismo de los útiles de construcción, enseñan a la vez, lo que es subjetivo y lo que es objetivo. Es un trabajo sobre sí mismo y un trabajo sobre el mundo. Casi todas las Logias inscriben en sus Templos las palabras de Sócrates, maestro de Platón: “Conócete a ti mismo, y conocerás el Universo y los dioses”

Esto recuerda a cada uno que el conocimiento objetivo pasa necesariamente por el conocimiento subjetivo. El iniciado sabe que en el discurso sobre un fenómeno, cuenta el fenómeno y cuenta también quién emitió el discurso. Sócrates, honrado por todos los francmasones y considerado como modelo de sabio, enseñó –gracias a su mayéutica- que si todas las respuestas esclarecen, ninguna es totalmente suficiente. La respuesta última está siempre en el porvenir. Sabemos que por haber enseñado esto, por haber mostrado justamente que la respuesta última no será nunca dicha, tuvo un fin de carrera más bien penoso. La presencia de espíritu de Sócrates, subvertió el principio de autoridad y nos invita a aprender y escuchar lo que se dice y no quien lo dice. Y volvemos justamente a la primera definición de la Francmasonería que he expuesto en la respuesta anterior, porque el espíritu geométrico, si el francmasón es un geómetra, enseña a verificar lo que se dice, y luego de haber verificado – con sus útiles, la escuadra y el compás- hacer la demostración. Él no se entrega al principio de autoridad –al “magiste dixiter”, al “romula coluta quosa finita”- o al partido que no puede equivocarse y a todo ese tipo de cosas.

PREGUNTA: Después de qué hacer, sigue ahora el cómo hacer. Hemos comprendido bien lo que Ud. nos ha dicho sobre la finalidad de la Francmasonería, pero ¿Se puede hablar de un método, existe un método en la Francmasonería?

D.B.: Por cierto, cuando un candidato se presenta en el Templo para ser recibido como francmasón, se le aisla en un Cuarto de Reflexión, después de haber confiado a un Hermano todos los objetos metálicos que lleva sobre sí, -plata, reloj, joyas-. Es así como comienza la Iniciación de un francmasón según casi todos los ritos. La Francmasonería practica varios ritos. Un rito es un conjunto de rituales. Un ritual indica lo que debe hacerse y lo que debe decirse para cada ceremonia: Iniciación, Pasaje al Primer Grado, reuniones ordinarias de trabajo, etc.... El ritual marca el paso de un mundo al otro y permite ponerse en estado de receptividad para abordar las preguntas, permite calmarse, olvidar los ruidos exteriores, las preocupaciones, las imágenes susceptibles de entrabar el libre ejercicio de las facultades mentales. Recuerda los principios, comenta la decoración particular del Templo, invita a concentrarse, a darle tiempo. Lo esencial del método francmasónico consiste en utilizar estos rituales y en comentarlos.

La Francmasonería, afortunadamente, no es un cuerpo monolítico, es un mundo que ofrece diversos paisajes, es una cultura, y no hay cultura sin efervescencia, es decir, sin debates, sin polémicas, sin contradicciones. Esto es conforme a su naturaleza iniciática, ya que en la perspectiva de esta palabra, la enseñanza y la terapia de grupo se confunden. La enseñanza es un viaje y el viajero se nutre de paisajes a descubrir.

El estudio del simbolismo comprende una buena parte de la actividad Francmasónica. Se trata de sobrepasar el nivel del catecismo primario y de penetrar, muy simplemente, el sentido del lenguaje y su historia. Así comprendido, el simbolismo es una vía real que permite explorar las raíces de la conciencia. Por este medio, el francmasón aprende a conocerse mejor y a abordar el conocimiento objetivo. El francmasón no minimiza los problemas sociales ni políticos que se plantean a la humanidad, pero los aborda con más sensibilidad y más eficacia cuando aplica correctamente el simbolismo. Esta afirmación puede parecer extraña a primera vista, pero se clarifica cuando reconocemos la parte de sueño existente en toda representación de la realidad, la parte mitológica e imaginaria que contienen todas las ideologías, es decir: todos los sistemas y todas las representaciones del mundo y se ajusta perfectamente a las preguntas y respuestas. El estudio de los símbolos permite ver mejor como el sueño y la realidad se proyectan el uno en el otro. Así, el francmasón comprende mejor los problemas, sabe enunciarlos más claramente, y sobre todo, aprende a escuchar. Saber escuchar significa entender, tanto lo que no se dice, como lo que se dice explícitamente.

El francmasón experto en simbolismo, dicierne la parte mitológica en todos los discursos. Sabe que el trabajo sobre lo real significa también un trabajo sobre lo imaginario. Ciertas Logias consagran todos sus trabajos al estudio del simbolismo, otras van a practicar sólo ceremonias rituales sin completarlas con planchas, es decir con escritos preparados individualmente. Otras Logias consagran a los rituales una pequeña parte y reservan el mayor tiempo a los problemas de orden político, social, económico, filosófico, artístico o científico. Algunas Logias acuerdan al ritual un valor folklórico.

Antes de emitir juicios sobre estas diferencias, es necesario saber que todas las Logias, cualquiera sea su ritual y su manera de practicarlo, enseña que el francmasón no puede reconocerse a sí mismo como tal; a la pregunta “¿es Ud. francmasón?” el iniciado responde: “Mis hermanos me reconocer como tal”. Esto significa que el origen de la existencia se encuentra en la mirada de áquel que puede designarla. En la práctica esto significa que nadie puede extraer de sí mismo certezas sobre sí mismo. Así es, cuando el Maestro se define a sí mismo como tal, falsea la verdad de la enseñanza.

Una Logia que pretende ser la mejor, administra así la prueba de que es mediocre. Todos los rituales preveen el pasaje a diferentes grados y comienza la enseñanza por los mismos tres primeros grados: Aprendiz, Compañero, Maestro.

Durante el tiempo de aprendizaje el francmasón escucha y calla, produce silencio y efectúa algunos trabajos sobre los símbolos de su grado y en esta ocasión él habla y es escuchado.

El aprendizaje francmasónico enseña el arte de escuchar. A propósito de esto, conviene señalar que una Logia francmasónica es un lugar donde nadie, nadie, interrumpe a áquel que habla. Es inconcebible cortar la palabra, interrumpir, manifestar sus sentimientos, antes de que el locutor haya manifestado el fin de su alocución por la fórmula ritual: He dicho.Y es por este hecho, que la Logia Francmasónica es un lugar privilegiado y cada vez más excepcional, donde los hombres aprenden a escuchar verdaderamente y a controlarse. En efecto, áquel que habla mucho tiempo para no decir nada, se da cuenta solo, y áquel que no soporta oir un punto de vista opuesto al suyo, sufre mucho al comienzo y luego descubre, poco a poco que se puede pensar diferente a él, sin ser por lo tanto un “retardado”. Es así que el método francmasónico es iniciático.

PREGUNTA: ¿Es la Francmasonería una religión?

D.B.: Bien, en el sentido amplio de ese término, la palabra religión es tributaria de su doble etimología latina: “reliquer, relicare”, que significa reunir y releer. “Reliar” significa unir a los hombres entre ellos; luego reunir lo visible a lo invisible, el espíritu a la materia, etc., etc.... En la medida que ser religioso implica una reflexión sobre el mundo y las fuerzas que lo animan por medio de la puesta en acción de todas las facultades mentales, la razón, la intuición y la imaginación, podemos decir que la Francmasonería es religiosa. No obstante, es más preciso decir que es una espiritualidad. En efecto, ella afirma la supremacía del espíritu sobre la materia o, para ser más preciso, ella reconoce el llamado a ir más lejos, ir siempre más lejos y a otra parte. El Aprendiz trabaja en la Logia con la escuadra sobre el compás, lo que significa simbólicamente que la materia domina al espíritu, el Compañero trabaja con el compás y la escuadra entrecruzados, el Maestro trabaja con el compás sobre la escuadra, ello significa que domina sus pasiones. Esta referencias simbólicas traducen una progresión. De la percepción de los ángulos pasa, gracias al trabajo a la percepción de cortes, de una visión estrecha se pasa a una visión más amplia. La religión puede ser considerada también como una reducción de la espiritualidad, una visión general del mundo particular correspondiente a un nivel de conciencia por la cual la historia del mundo es una parte de la historia de Dios. En consecuencia, la realidad francmasónica y la realidad religiosa se confunden parcialmente, pero no por entero. El francmasón se interesa en los mitos para penetrar las profundidades de la conciencia. Él trabaja sobre los arquetipos y su actitud frente a los mitos religiosos está impregnado de una respetuosa curiosidad. Él no cree en primer grado, él sabe que contiene un sentido susceptible de esclarecer la naturaleza humana. Ciertos francmasones son creyentes y practicantes, otros son ateos. Entre los unos y los otros, se dan manifestaciones de intolerancia hacia las diferentes opiniones. No obstante, en la medida que progresan en el arte, sus certitudes se relativisan y aprenden a respetar la diferencia.

PREGUNTA: Otra pregunta Sr. Béresniak, una pregunta que puede plantearse, tal vez, al espíritu del profano. ¿Es que se puede decir de la Francmasonería que es una secta?

D.B.:¡Ah! ¡Gran pregunta! Antes de responder –evidentemente- es conveniente comprender el término secta. Esta palabra nació del cristianismo. Secta es “carré/coupé”. Secta es toda tendencia organizada sobre una visión del mundo, juzgada herética por la ortodoxia oficial, pero, hoy en día, el término secta designa grupos que proponen una verdad absoluta y que exige a sus miembros una sumisión total. Sobre el método, la secta atrae a sus adherentes, especulando sobre la angustia, sobre el miedo a la soledad y el gusto por lo maravilloso. Ofrecen una familia, una autoridad y un padre. Esto corresponde a una necesidad y es por eso que funciona bastante bien. Pero en contrapartida, a quienes ofrecen consideración y amor, les exigen una sumisión total, un abandono incondicional y culpabilizan toda veleidad individual y crítica. Para condicionar a sus miembros, disponen de antiguos trucos que ya se han probado: no dejarlos nunca solos, reducir el tiempo de sueño, repetir incansablemente los mismos refranes, fórmulas simples y simplistas. Es la técnica de lavado de cerebro, primera lección que funciona desde hace mucho, mucho tiempo. El miembro del grupo es infantilizado y segurizado al mismo tiempo.

Ahora bien, Ud. ve que la Francmasonería no es una secta, que no emplea de ningún modo esos métodos, no constriñe a nadie. No tiene un guru, y no exige de sus miembros sumisión de cada instante. Su método, al contrario, estimula el espíritu crítico, y a ella puede aplicarse la mejor definición que nunca se haya dado de la filosofía: practicar la filosofía es criticar la filosofía y, al mismo tiempo, practicar la Francmasonería es criticar la Francmasonería.

Esta definición es justificada por este hecho. Estudiar es en primer lugar explorar lo que ya ha sido dicho, enseguida es descubrir las evoluciones, las definiciones, las ramificaciones y las contradicciones de aquello que ya ha sido dicho. Entonces hay que comparar, confrontar, comentar, escoger. Enseguida, conviene proponer criterios que permitan juzgar, proponer otra cosa, que permita ir más lejos. Todos los francmasones del mundo observan en sus rituales, como leimotiv, esta invitación a ir más lejos y a reunir aquello que no lo estaba aún. Así, todos los filósofos fundaron sus obras a partir de la crítica de la filosofía y toda afirmación provoca otra, porque es forzosamente criticable, o sea, lo que ya fue dicho anteriormente en relación a la última respuesta. La función esencial de un libro es provocar la existencia de otro libro, y el francmasón ve la biblioteca que sin cesar se enriquece: el bien es la espera de otro “decir”, el mal sería no tener ningún libro. Pero hay algo peor, y es no tener más que un sólo libro y erigirlo en referencia absoluta.

PREGUNTA: La francmasonería, que reúne a los hombres, como Ud. bien lo ha explicado previamente, ¿admite mujeres?

D.B.: Hay Obediencias, es decir Federaciones de Logias que son masculinas, otras son mixtas y otras exclusivamente femeninas. En Francia, el Gran Oriente de Francia no inicia más que a los hombres, pero después de algunos años, admite la participación de las Hermanas francmasonas en algunos de sus trabajos. La Gran Logia de Francia, la Gran Logia Nacional Francesa y la Gran Logia Simbólica y Tradicional no inician ni reciben más que a los hombres. El Derecho Humano, la Orden Iniciática Real y la Orden de Memphis-Misraim y la Gran Logia Mixta Universal, son mixtas. He citado las federaciones de Logias, Obediencias. Hay algunas que se diversifican, que desaparecen y reaparecen de otra manera, pero que son instituciones. La Gran Logia Femenina de Francia es exclusivamente femenina, pero recibe a sus Hermanos francmasones en ocasiones en algunos de sus trabajos. Desde el punto de vista histórico, la iniciación femenina existe en Francmasonería desde el siglo XVIII, pero se trata de una Francmasonería de Adopción, con un ritual particular adaptado al sexo bello. Además esas Logias de Francmasonería de Adopción, debían ser dirigida por hombres. Bajo el Segundo Imperio, una Logia que tuvo el sobrenombre de Marzo y Lagartija, presentó un voto a favor de la admisión de las mujeres. A pesar que el Gran Maestro, el Pastor Federico Desmeau era favorable, el voto fue rechazado por la mayoría reunida en asamblea general anual. No obstante, la iniciativa de esa Logia obligó a todos los francmasones a reflexionar y a argumentar. El 14 de Enero de 1882, una mujer, Marie Desraimes, conferencista, feminista y anticlerical, fue iniciada por la Logia de Libre Pensadores en Pecq. En 1893 Marie Desraimes ayudada por el Dr. George Martin crearon la primera Obediencia francmasónica mixta: el Derecho Humano.

PREGUNTA: Entonces, hombres y mujeres.

D.B.: Hombres y mujeres.

PREGUNTA: Entonces, apertura. Y ¿qué influencia ejerce la Francmasonería en el mundo?

D.B.: ¡Ahhhh! La influencia de los francmasones... Es importante en el siglo XVIII. Esta influencia se manifiesta esencialmente por la difusión personal de los francmasones. Los francmasones lanzaron ideas que fueron enriquecidas y pulidas por el trabajo en las Logias. El método simbólico de la francmasonería es percibido, por ejemplo, en toda la obra de Göethe. La generosidad, el amor a la libertad, el llamado a la fraternidad universal caracteriza el teatro de Lessing, quien publicó también diálogos francmasónicos.

En Rusia, el francmasón Nicolás Novikof fue el padre fundador de la edición y de la vulgarización científica en su país. Creía, como todo francmasón, en los efectos benéficos de la instrucción y consagró su vida y sus medios a difundirla en todas las clases sociales. Su Obediencia, la Gran Logia Astre, participó en su obra y la continuó. En Francia la gran idea de la Enciclopedia fue lanzada por un francmasón inglés, el Caballero de Ramsay, en su famoso discurso de 1738, no se contentó de dar como modelo a sus Hermanos, los cruzados de los siglos XI, XII y XIII, que según él, habían practicado la igualdad, la caridad y la fraternidad cristiana. El nuevo reglamento que les propuso, asignaba a la asociación una finalidad precisa, cito: “la cuarta cualidad requerida para entrar en nuestra Orden, es el gusto por las ciencias útiles y por las artes liberales de todas las especies, así la Orden exige de cada uno de vosotros contribuir a su protección, por su liberalismo o por su trabajo, a una vasta obra a la cual ninguna academia y ninguna universiad puede realizar porque toda sociedad particular, estando compuesta por un pequeño número de hombres, su trabajo no podría abarcar objetivo tan enorme”. Como lo señalaba en 1773, la Musa Francmasona, una publicación francmasónica, al reproducir un discurso de Ramsay, contenía el gérmen del diccionario publicado desde 1751 a 1772 bajo la dirección de Diderot y D’Alambert. La semejanza fue aún más evidente, ya que la idea de la nueva publicación había sido inspirada a Diderot por la proposición que le había hecho un librero de traducir la cuarta edición del diccionario de Chambers y que el prefacio de la Enciclopedia francesa justificaba la empresa formulando la esperanza de que gracias a ella “nus nuveux”, siendo más instruídos seremos más felices. Hubo algunos francmasones entre los colaboradores de esta Enciclopedia y también hubo francmasones entre los adversarios.

En lo que concierne a la Revolución Francesa, hubo francmasones en todos los campos: Danton, Camille Desmoulins y el abad Gregoire eran francmasones. Numerosos emigrados lo eran también. Un gran defensor de la monarquía y de la Iglesia, Joseph Demestres era igualmente francmasón y ejerció gran influencia en los medios contrarrevolucionarios. No obstante, por encima de las divergencias ideológicas, hay que citar una Logia que jugó un rol cultural importante: “Las nueve hermanas”, este título evoca las nueve musas. En efecto, cuales sean sus opiniones políticas y religiosas los francmasones trabajan por mejorar la condición de los hombres. Por medio de la instrucción, desean esclarecer el espíritu incitando cultura intelectual, ejercitando todas las facultades espirituales. La Lengua y el Vesus tuvo la idea en 1770, al fundar esa Logia para reunir sabios y artistas permitiéndoles trabajar mejor, disponiendo de medios importantes para difundir sus obras en el mundo profano. Esa Logia contó entre sus miembros con escritores como Chanfort, Florian, Condorcet, Voltaire – iniciado algunas semanas antes de su muerte -. Los pintores Vernet, Creuse, el escultor Boudon, el músico.

Puccini, el médico Cabanis, el naturalista Lassebede y Benjamín Franklin, creador del pararrayos, embajador de los reciente Estados Unidos de América, de los cuales la Constitución fue redactada por los francmasones y héroes de la Independencia, Washington y Lafayette, conocidos francmasones.

En el siglo XIX se puede decir que todos los esfuerzos realizados en el desarrollo de la instrucción para todos, fue inspirada y efectuada por los fancmasones. Jules Ferry es una gran figura de la francmasonería y la Escuela libre, laica y obligatoria. Es una conquista de la cual la Orden es legítimamente orgullosa. ¡Cuántos prejuicios se oponían! Los terratenientes decían que los campesinos no tenían necesidad de saber leer, fue dicho por notables que la instrucción es peligrosa y subversiva. Por ejemplo, la gran Catalina de Rusia decía, mostrando al mismo tiempo su hostilidad a la obra de Novikof, “los campesinos no son más que los arrendatarios de sus propios cuerpos, de los cuales nosotros somos los dueños”. Lo anterior dicho por los notables, es inadmisible para un francmasón. Que la dominación sea ejercida por una aristocracia, una oligarquía mercantil, una clase social, una casta burocrática, un partido político, una religión, hay y habrá siempre, un francmason para combatirla. Este hecho no excluye otro hecho, existen francmasones que sostienen una u otra de esas formas de dominación. Y la coexistencia de esos hechos ilustra la definición de la Francmasonería en tanto una cultura que, en tanto tal, contiene varias corrientes de pensamiento. Es permitida la afirmación de que la Francmasonería ha dado a la Francia de la Tercera República, un ideal de fraternidad y que la acción de generaciones de republicanos no sería comprensible sin ello. El rol de la Francmasonería ha sido importante en el desarrollo de la Liga de la Educación creada por el Hermano Jean Macé y también en la obra del ministerio Bourgois y Combes. En nuestro siglo, el XX, debemos a la Francmasonería la creación de organismos internacionales, la SDN, y luego la ONU, la Cruz roja, organizaciones internas de carácter mutualista, la Liga de los Derechos Humanos, la Planificación Familiar. Se puede reconocer la acción de los francmasones en todo lugar donde se manifiesta la voluntad de ser libres y de afirmar la dignidad humana.

PREGUNTA: Ud. acaba de mencionar algunos nombre célebres en la historia de la Francmasonería y ha presentado esta entrevista bajo el signo de Göethe, el célebre hermano. ¿Qué otros francmasones célebres existen Sr. Béresniak?, ¿podría citarnos algunos?

D. B.: Ya he citado varios, especialmente cuando respondí a la pregunta anterior; pero, en fin, los hay numerosos. En un afán de objetividad voy a citar nombres que son representativos de las diferentes corrientes de la Francmasonería. La mayoría de los marciales del Imperio y de la familia Bonaparte, excepto Napoleón –a pesar de tesis contrarias y controvertidas-, Joseph Prudhomme, teórico del anarquismo, todo ellos francmasones. Combatientes de la Libertad, como Simón Bolívar, San Martín, Benito Juárez, Garibaldi, y los “anar” bien conocidos como Bakunin y Francisco Ferrer.

Además, realistas y príncipes como el Duque de Brunswick, que fue Gran Maestro. Reyes de Inglaterra, Federico II de Prusia, reyes de Suecia, presidentes de los Estados Unidos y en Francia el Duque de Chartres que fue Gran Maestro. El duque de Casse que fue Primer Ministro de Luis XVIII y Gran Comendador de Consejo Supremo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. El Duque Murat, que fue Gran Maestro bajo Napoleón III y tantos otros. Hombres de letras, artistas y sabios: Montesquieu, Condorcet, Göethe, Haydn, Gluck, Mozart, Puschkin, Kippling, Littré. Y los hombres políticos: Víctor Schilscher, que hizo abolir la esclavitud de los negros en 1848. Emil Combe que realizó la separación de la Iglesia del Estado. León Bougois que estuvo al origen de la SDN, Jules Ferry, pionero de la enseñanza laica y obligatoria. Podemos citar ho,mbres de naturaleza muy diferente como : David Crocket, el Duque de Ellington, Louis Amstrong, Jacques Brel, y había olvidado Al Ferry. Pero, he citado suficientemente como para que Ud. pueda apreciar, al menos, la diversidad.

PREGUNTA: Me parece evidentemente difícil dar una conclusión, dado lo vasto del debate y la profundidad del tema, por otra parte, iniciar significa bien abrir una vía, comenzar un camino; no obstante, ¿puede Ud. ofrecernos una especie de conclusión sobre el tema de la Francmasonería?

D. B.: Bien, voy a comenzar por una definición de Orstalvirk, que era un autor francmasón que murió durante la última guerra y que decía lo siguiente : “la Francmasonería puede transformar el mundo a condición que pueda devenir lo que ella debe ser”. Sobre lo que debiera ser, hay respuestas que han sido propuestas, ¿lo será?, nadie puede afirmarlo. Podemos solamente estar seguros de que la humanidad no se destruirá por sí misma. Lo que es seguro es que la Francmasonería – si los hombres logran dominar sus tendencias necrófilas – será la escuela que formará clérigos de una nueva era, hombres más bien esclarecidos . Si logramos llegar a ese siglo XXI y algunos decenios más allá, el siglo XXI se caracterizará por la predominancia del amor a la vida sobre el amor a la muerte. Todo lo que hemos dicho de la Francmasonería, con sus contradicciones sorprendentes pero prometedoras y anunciadoras del surgimiento de un nivel de conciencia más amplio, permite la certitud que será el fulgor radiante, el centro de la nueva sociedad. Sobre estas consideraciones cerramos el círculo.

LA FRANCMASONERÍA ES LA GEOMETRÍA. El espíritu de la Geometría, según Clemente de Alejandría, hace el alma inteligente y la dispone a reconocer lo verdadero, a rechazar lo falso, a descubrir las similitudes entre las analogías, a proseguir lo igual en la diferencia, a encontrar una longitud sin latitud, una superficie sin profundidad, un punto indivisible, a elevarnos hacia lo alto a las cosas sensibles, hasta las realidades inteligibles. Hombres experimentados en este ejercicio y totalmente habitados por esta disposición del espíritu, no poseen el gusto del poder, ni buscan los honores. Por esta razón, ellos no gobiernan, no quieren gobernar, ellos irradian. Ellos no son manipulados por los profesionales de la comunicación. Un francmasón instruído según el arte, no se burla de los corderos, ni aúlla contra los lobos. Es áquel que verifica, áquel que escucha lo que se dice y no quién habla, es decir, que no sopesa la cualidad de los términos midiéndolos según el status de quién los pronuncia. El francmasón formado según el arte, practica la humildad –atención, la humildad no es la modestia, incluso no tiene nada que ver-, la humildad es el reconocimiento del “humus” que nos une, aquello que une los deseos, las pulsaciones, las actitudes y las ideas. Es por ello que los francmasones y la Francmasonería se comportan con la misma familiaridad respetuosa y benevolente frente a un artesano, que a un intelectual. El francmasón habla con la misma benevolencia, la misma simplicidad a un jefe de Estado y al centinela que vigila su palacio.